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Lo que Trump despertó: el miedo y el odio en EEUU a través de los ojos de una uruguaya

El documental Trumpfobia: lo que ambos lados temen, es una radiografía a cargo de la uruguaya Carolina Sosa sobre cómo afectó la elección de Trump a los estadounidenses de a pie; se estrena este lunes en el marco del festival Detour

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05 de octubre de 2020 a las 05:05

Desde que Donald Trump llegó a la presidencia de los Estados Unidos en 2016, los productos audiovisuales sobre su figura se dispararon. En los últimos cuatro años, los cines y las plataformas de streaming no pararon de acumular documentales sobre su vida, su pasado como empresario, sus relaciones con otros poderosos, las idas y vueltas de su gobierno, sus desmanes y hasta sobre la supuesta injerencia rusa en las elecciones que lo pusieron en el despacho oval. Pero aun así, fueron pocas las producciones que bajaron a tierra y se dedicaron casi en exclusiva a contar qué pasaba con la gente. Qué sentían los ciudadanos. Cómo respondían los militantes de uno y otro bando a la particular manera de hacer política del mandatario republicano.

La cineasta uruguaya Carolina Sosa (29) estaba en Estados Unidos cuando Trump llegó al poder. Vivía temporalmente en Los Ángeles y estaba allí estudiando una maestría en cine documental en la sede californiana de la New York Film Academy, a donde llegó en 2015 gracias a una beca Fullbright de la ANII. Recuerda que cuando el empresario llegó al poder, las protestas en las calles de la ciudad empezaron a hacerse más frecuentes, y su interés por registrarlas en cámara también.

“Con un grupo de amigos empezamos a filmar, sin tener bien claro qué queríamos hacer; nos parecía que era importante estar ahí. A los días empezaron a salir artículos que hablaban de un aumento considerable de los crímenes de odio a partir de las elecciones. El tema me interesó y me puse a investigar algunas de las fuentes que los medios estaban tomando para la cobertura. Descubrí que eran datos confusos o al menos exagerados, y que la mayoría eran situaciones de odio, pero no crímenes penalizables. A partir de ahí, me di cuenta de que se estaba informando mal y que eso mismo estaba generando más odio y más bronca en la sociedad. De hecho, me estaba pasando a mí”, cuenta Sosa.

Esa investigación espoleada a partir del surgimiento de algunos enfrentamientos entre grupos pro y anti Trump se convirtió luego en la semilla de la tesis de su maestría. Y, casi que al mismo tiempo, terminó por germinar un producto mucho más contundente: Trumphobia: what both sides fear (Trumpfobia: lo que ambos lados temen), un documental que Sosa terminó en 2019 y que este lunes a las 19 horas en la Sala B del Auditorio Nelly Goitiño tiene su estreno en Montevideo en el marco del festival Detour.

En Trumphobia, Sosa se pone la cámara al hombro, se mueve por Estados Unidos, recorre protestas demócratas y republicanas, entrevista a militantes de los dos partidos, a políticos y a académicos especializados, repasa datos y estadísticas contundentes –el trabajo de gráficos es particularmente destacable– y hace un completo paneo sobre un tema que puntualiza como urgente: la enorme grieta o polarización que hoy marca políticamente a la sociedad estadounidense y que puede extrapolarse tranquilamente a otros países. Y, a partir de esa división, el odio que nace, que se planta al frente y que termina cegando la razón. Y desatando la violencia.

“La mayoría de los productos sobre Trump que salieron en estos años eran sobre su figura o su gobierno, pero este documental si bien habla de él, es más sobre las personas. Es como un análisis sociológico de cómo actúa la gente, de izquierda o derecha, cuando hay una persona así como líder, y es algo que se puede extrapolar a cualquier país en el que haya polaridad política”, dice Sosa sobre su producción.

Durante el rodaje, ella se metió en el corazón de varias marchas y manifestaciones, y a pesar de que algunas eran particularmente furibundas, recuerda que solo tuvo miedo dos veces: la primera cuando quisieron ir a golpearle la puerta a la Comandante imperial del Ku Klux Klan luego de que el grupo festejara la victoria de Trump con un desfile –quizás para su suerte, no tuvieron respuesta– y la segunda durante una manifestación en la que militantes de derecha protestaron ante la universidad de Berkeley por no permitir que un líder de extrema derecha proclamara un discurso allí. En ese evento, varias personas pertenecientes a la organización autónoma de izquierda Antifa (Acción antifascista) se opusieron a los manifestantes y se desató un enfrentamiento que incluyó algunas detonaciones, gas pimienta, golpes y corridas.

“En ese momento todavía tenía muy poco presupuesto y trabajaba con los equipos de la universidad, así que compré un seguro por las dudas. Me fui sola junto a un grupo de personas que iban a asistir a esa protesta. No es que siempre fuera así, pero justo en ese evento lo que percibí fue que los que no querían cámaras eran los de Antifa, que me empujaban y me pateaban la cámara. Ellos están enojados por cómo exageran algunos temas determinados medios, y como tenía una cámara bastante grande debieron pensar que era parte de los medios y no alguien independiente”, relata la cineasta uruguaya.

Pese a que buena parte del metraje de Trumphobia está dedicado a situaciones como la anterior y testimonios que avalan la violencia que se despertó tras la asunción del actual presidente estadounidense –entre ellos un hombre gay que cuenta cómo le rompieron la mano al grito de "nuestro presidente dice que ahora podemos matarlos, marica" y un joven latino republicano que debe esconder su afinidad política entre sus congéneres–, el fin del documental es despertar la empatía entre las partes y lograr que la escucha vuelva a formar parte de los debates.

De hecho, su último tramo está dedicado en gran parte a las acciones de Edwin Rutsch, un activista que va de protesta en protesta con una carpa blanca en la que junta a dos personas de opiniones políticas opuestas y trata de mediar entre ellos para que puedan, de alguna manera, entenderse y generar así un intercambio civilizado. “Conseguimos a este héroe que lo que busca es generar este círculo de empatía, de diálogo. Porque la idea era esa”, asegura. Además, el largometraje termina con un llamado a involucrarse, a no dejar pasar la oportunidad de ser parte de la democracia de ese país o de cualquiera, de tomar real partido por las decisiones nacionales.

Trumphobia se estrena en Uruguay a pocas semanas de una elección que pone a Donald Trump y Joe Biden frente a frente. El primero va por la reelección y el ex vicepresidente de Barack Obama buscará poner a los demócratas otra vez en el poder. Sosa y su equipo –que está formado, entre otros colaboradores internacionales, por los uruguayos Nicolás Giordano, Alejo Fernández y Andrés Levy– ya consiguieron estrenarlo en 2019 en EEUU y Canadá, y habían conseguido los derechos para volver a hacerlo en la previa a esta elección otra vez en suelo estadounidense y en el Reino Unido. Sin embargo, la pandemia truncó sus planes. De todas formas, el equipo está a la espera de nuevas fechas y tienen la idea de hacerlo girar también por universidades y centros de debate para seguir impulsando la empatía y la tolerancia entre las partes. Algo que, en este mundo cada vez más partido por ideologías, intolerancias y gritos en las redes, resulta especialmente necesario.

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