3 de enero de 2013 18:07 hs

El esfuerzo de Otis Elevator Co. por transportar gente a lo alto de rascacielos cuya altura duplica la del Empire State Building recuerda una innovación crucial de su fundador: garantizar que los pasajeros no caigan a tierra si algo sale mal.

La división de United Technologies Corp. debe superar el mecanismo de frenado cuyo funcionamiento demostró Elisha Otis con una soga y un sable en la Feria Mundial de 1854. Está trabajando en sistemas capaces de detener 16 toneladas de ascensor y cables que se desplomaran desde la cima de una torre de un kilómetro de alto –el mismo peso de un camión con acoplado lleno hasta la mitad que cayera a un barranco-.

Como las torres de China y Arabia Saudita sobrepasarán al Burj Khalifa de Dubai con sus 828 metros, la competencia para equipar a la próxima generación de edificios superaltos está dando lugar a saltos tecnológicos en Otis, Kone Oyj y otros fabricantes de ascensores en un mercado valuado en US$66.000 millones en 2010.

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“Estamos reinvirtiendo en el rascacielos porque los edificios que se diseñan en estos momentos son diferentes”, dijo el presidente, Pedro Baranda, en una entrevista en las oficinas centrales de Otis en Farmington, Connecticut. “Entender el sistema de ascensores de un edificio muy alto a menudo puede mostrar qué se puede mejorar en los más bajos”.

La construcción de rascacielos se está recuperando en tanto la economía mundial se afirma después de la peor caída de la actividad desde la Gran Depresión. Veinticuatro rascacielos de cerca de 300 metros podrían estar terminados en 2013, frente a nueve en 2012, según el Consejo de Edificios Altos y Hábitat Urbano, y una nueva camada de estructuras aún más elevadas ya está en proyecto.

Un kilómetro
Entre estos se cuentan Sky City, una torre de 838 metros de usos mixtos de Changsha, China, cuyo constructor dice que usará paneles prefabricados para reducir el tiempo de construcción a 90 días, y Kingdom Tower, un rascacielos de un kilómetro propuesto para Jeddah, Arabia Saudita, que sería un 20 por ciento más alto que el Burj Khalifa.

Los ascensores que se usan en las estructuras más pequeñas no están en condiciones de transportar gente hasta semejante altura. Los ingenieros ofrecen como respuesta cabinas dobles para llevar pasajeros a dos pisos al mismo tiempo y coordinar el tráfico de ascensores por medio de computadoras, explicó el presidente del consejo Antony Wood.

“Los avances de los últimos veinte años probablemente sean los más grandes que hayamos visto en los edificios altos”, declaró Wood en una entrevista telefónica desde Chicago.

La recuperación de la demanda de rascacielos es una buena noticia para las compañías como Otis. Freedonia Group, firma de investigación de Cleveland, calcula que el mercado mundial de ascensores crecerá 6,4 por ciento anual, a US$90.000 millones, en los cinco años que terminan en 2015.

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