Lo primero que olió la doctora Maynes López fue el perfume de su madre este lunes después de estar sin olfato durante más de un mes. "Tuve la sensación, le pregunté y me dijo que estaba perfumada", contó. Aunque eso fue lo único que sintió también los días posteriores, porque aún sigue sin poder oler.
La pérdida del olfato comenzó el 13 de diciembre, cuando se contagió de covid-19 trabajando porque es médica internista en una mutualista de Montevideo y además es docente de la Facultad de Medicina en el Hospital Maciel. El 27 de diciembre, 14 días días después del aislamiento, recibió el alta pero la pérdida del olfato persiste hasta ahora, pese a que transitó la enfermedad con síntomas leves y sin fiebre.
El de López no es un caso asilado. Es relativamente fácil encontrar testimonios de personas que reportan que algunos síntomas del covid-19 persisten durante semanas e incluso meses después de haber tenido un hisopado negativo. De hecho, el Instituto Nacional de Estadística de Reino Unido estimó que una de cada cinco personas con covid mantiene los síntomas durante más de un mes y una de cada diez los mantiene más de tres meses.
A nivel internacional hay algunos estudios que dan cuenta de los síntomas persistentes de covid-19 (o "long covid", como se ha hecho llamar a esta condición). Uno de los estudios más recientes (y más grandes) se publicó el pasado 8 de enero en la revista especializada The Lancet. Los investigadores siguieron a 1.733 pacientes que estuvieron hospitalizados en Wuhan, la ciudad de origen del covid-19, entre enero y marzo de 2020 y encontraron que seis meses después, el 76% de los pacientes todavía convivían con algún síntoma de la infección.
"En nuestro país comenzaremos a ver cada vez más las consecuencias para la salud a largo plazo del Covid-19. La rehabilitación y reinserción social será un tema importante", escribió en su cuenta de Twitter el infectólogo grado 5 de la Cátedra de Enfermedades Infecciosas, Julio Medina.
Sin estar infectados, los pacientes parecen vivir en la enfermedad de manera recurrente porque la fatiga, la debilidad muscular, las dificultades para dormir incluso la ansiedad y la depresión persisten en algunas personas hasta seis meses después de haberse infectado.
Con base en el estudio realizado en Wuhan, Medina explicó en su cuenta de Twitter que de los 1.733 pacientes analizados, la mayoría no tenían comorbilidades y que uno de cada cuatro presentó síntomas persistentes de ansiedad o depresión, uno de cada cinco pérdida de cabello, uno de cada diez tuvo trastorno del olfato, palpitaciones o dolor en las articulaciones.
Los científicos están buscando respuestas para entender por qué algunas personas permanecen con síntomas, pero todavía se sabe poco. La epidemióloga del King's College London Frances Williams escribió que "la edad avanzada y ser mujer también parecen ser factores de riesgo para tener síntomas prolongados, al igual que tener un índice de masa corporal más alto".
La búsqueda de respuestas en Uruguay
Catorce días después de que se identificaron los primeros casos de covid-19 en el país, el 27 de marzo, la Sociedad de Otorrinolaringología de Uruguay (Sorlu) emitió un comunicado en el que sugería al MSP incluir dentro de los síntomas la pérdida del olfato y del gusto, en función de los reportes que había en otros países sobre la prevalencia de esos síntomas en la enfermedad. Hasta ese momento no había demasiada evidencia para considerarlos, pero las personas que lo reportaban se fueron sumando en la medida en la que aumentaron los contagios.
De hecho, según el último informe epidemiológico del Ministerio de Salud Pública (MSP) en los casos sintomáticos de Uruguay, los síntomas más frecuentes durante la infección son la tos, la congestión nasal, la fiebre, el dolor de garganta, la pérdida del gusto y la pérdida del olfato.
Sobre este último, otro estudio sobre el long covid realizado por la Sociedad Catalana de Medicina Familiar y Comunitaria, explicó que "casi todos los pacientes con anosmia (pérdida del olfato) tienen una percepción normal de las sustancias saladas, dulces, ácidas y amargas, pero no discriminan sabores, hecho que también depende en gran medida del olfato. Por lo tanto, estos pacientes refieren pérdida del sentido del gusto (ageusia) y no disfrutan de la comida".
En Uruguay el asunto todavía no está demasiado estudiado en investigaciones de divulgación científica sin embargo, los otrorrinos de la Sorlu advirtieron que los pacientes con pérdida del olfato a causa de la infección pueden ser incluso más que el 17% que reporta el MSP. La investigadora Carina Almirón contó que el MSP habilitó la base de datos de pacientes con la enfermedad en curso y los recuperados para que un equipo de especialistas entre los que hay otorrinolaringólogos y un sociólogo realicen una encuesta sobre la pérdida del gusto y el olfato a causa del covid-19.
Los pacientes recibirán un llamado del MSP para consultarles, por ejemplo, si tiene o tuvo esos síntomas mientras los cursó, cuánto tiempo duró y en caso de haberse recuperado de la infección, si recuperaron esos sentidos. Los datos permitirán concluir, por ejemplo, si los pacientes covid-19 que pierden el olfato y el gusto es más frecuente en jóvenes, o si se asocia a pacientes con síntomas leves, o si quienes tienen esos síntomas tienden a tener mayores complicaciones, explicó Almirón a El Observador.
Cómo distinguir el síntoma y qué hacer
La pérdida del olfato en los pacientes de covid-19 tiene una particularidad: es brusca, súbita y total o prácticamente total. "Es como que tengas vista y de un momento a otro no veas nada, lo mismo pasa con el olfato en el covid", explicó Almirón, quien señaló que a veces puede confundirse la pérdida del olfato con la de gusto, cuando en realidad lo que se pierde es el sabor.
"Si tenes pérdida del gusto no distinguís las sustancias dulces, ácidas, amargas. El sabor es otra cosa, depende del 80% del olfato. El virus afecta el olfato y el gusto, podes no distinguir lo dulce o lo amargo. Muchas personas tienen una pérdida del olfato importante, pero no se dan cuenta, hasta que no le sienten el sabor a la comida y es porque perdieron el olfato, no el gusto", subrayó.
Hasta el momento no hay indicaciones clínicas claras para los pacientes que mantienen el síntoma después de la infección, sin embargo, los especialistas toman acciones a partir de los dos o tres meses de la persistencia. "En algunos casos lo que se hace es la rehabilitación olfatoria, es un ejercicio para estimular al sistema nervioso, pero la recuperación olfatoria es a largo plazo, lleva varios meses", contó Almirón.