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Los caminos que abre la nueva ley de riego

Alvaro Roel, vicepresidente de INIA y experto en el tema, repasó las innovaciones

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15 de diciembre de 2017 a las 05:00

La nueva ley de riego "no expandirá la producción agrícola, sino que la potenciará", aseguró a El Observador Agropecuario Álvaro Roel. El actual vicepresidente del Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA) desmenuzó la potencialidad que abre la nueva ley de riego para incrementar la producción.

Roel recordó que en Uruguay hay un promedio anual de lluvias de 1.300 mm, un poco más en el norte del país, pero dentro de una gran variabilidad entre años y con sequías cada vez más frecuentes.

El 60% de la lluvia alimenta el ciclo hidrológico –agua en el suelo, evapotranspiración– y el 40% restante escurre en cañadas, arroyos y ríos. "De ese 40%, si sumamos unas 1.200 represas más riego por aspersión, el país utiliza apenas 5%", subrayó Roel.

Otro dato clave es que en 19 de cada 20 años hay escasez de agua para explotar el potencial productivo de los cultivos de verano. Parece lógico captar ese 40% para expresar esa potencialidad de los cultivos.

Por ejemplo, con riego se puede duplicar la producción de maíz –pasar de 6.000 a 12 mil kilos por hectárea– y de soja –de un promedio de 2.000 a 4.000 kilos por hectárea–.

En Uruguay, "el riego es suplementario, se necesita a veces. Hay que generar incentivos porque no siempre se utiliza", aseguró Roel, pero advirtió que con la nueva ley "no se llenará de represas. Además, "no es adecuado" que el productor solo haga la inversión, la infraestructura y el manejo".

Los ejes del desarrollo sostenible

El riego permitirá un desarrollo sustentable, que "es un fino equilibrio de lo social, lo económico y lo ambiental", segun Roel.

En lo social, la modificación a la ley "agrega a la lógica de construcción de represas con foco en lo individual y predial un estímulo para el uso asociativo que permita que gente que no tenga escala acceda y, a la vez, construir represas más grandes y eficientes".

Para habilitar el acceso al riego a más productores, se crean la sociedad de riego y el operador de agua. La sociedad de riego no solo con productores, pues pueden ingresar inversionistas de fuera del rubro. Los regantes firman un contrato para recibir el servicio de riego.

Roel opinó que "una política que oriente a represar un excedente de agua incrementa los activos ambientales del país", son una apuesta a invertir en "infraestructura verde", al tiempo que cosechar el 10% de agua, en lugar de 5% actual, da la posibilidad de duplicar la producción agrícola.

En la actualidad, la superficie regada en el país la componen 180 mil hectáreas de arroz más 25 mil hectáreas de agricultura extensiva, esto es maíz, soja y pasturas, respectivamente. Cabe recordar que Uruguay tiene 10 millones de hectáreas de campo natural, que es el área de la ganadería.

En Uruguay hay 205 mil hectáreas bajo riego, 180 mil de ellas en la producción arrocera

La infraestructura verde alude al uso del agua de lluvia, que es el proceso natural del ciclo hidrológico, explicó Roel, y agregó que existe también el agua azul, que es finita –por ejemplo, el acuífero Raigón–, y el agua gris, que se utiliza para diluir la contaminación.

La ley promueve las represas más grandes porque son más eficientes por tamaño, agua embalsada y superficie regada. "Eso posibilita que la represa pueda construirse más arriba en la cuenca, en zonas menos agrícolas para minimizar los aportes de nutrientes y en calidad de agua. No es un modelo expansivo, sino que debe servir para transformar una variable (el agua) a un factor de producción, que se puede manejar como la genética, como lo hizo el sector arrocero", explicó Roel.

Regar asegura una productividad final, da más certeza del rendimiento de los cultivos, algo que esperando la lluvia no se asegura.

Respecto al caudal ecológico que introduce la norma, Roel comentó que "tener agua embalsada permite garantizarlo", cuando la realidad muestra que en verano las cañadas y arroyos se secan.

Finalmente, para Roel la nueva ley de riego "no expandirá la superficie agrícola del país", que oscila en 1,5 millones de hectáreas, "sino que la potenciará", al tiempo que las represas se llenan en invierno con las lluvias y el agua se reparte en verano.

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