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Los cinco rasgos que identifican a los millennials

El español Antoní Gutiérrez-Rubí realiza una investigación para determinar si los integrantes uruguayos de esa generación tienen características que los diferencian de los del resto del mundo

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25 de septiembre de 2018 a las 05:03

Son una de las grandes obsesiones del mundo actual. Conocerlos y analizarlos es uno de los pasatiempos favoritos del mundo. Hasta se encuentran por internet textos que disecan sus nuevas tendencias y actividades favoritas, en algunos casos revisadas con un poco de humor e ironía.

Los millennials son –somos– los integrantes de una generación que ya es adulta en su totalidad, que cada vez tiene una presencia mayor en el mercado laboral, y que por sus características es completamente distinta a las anteriores. Y eso la hace tan atractiva como objeto de investigación por parte de las ciencias sociales que ya han determinado una lista de señas particulares que aplican a la mayor parte de esta generación, que abarca a los nacidos entre 1982 y 1998. En otras palabras, desde los que cumplieron la mayoría de edad cuando nació Google hasta los que nacieron junto al sistema de búsqueda.  

Antoni Gutiérrez-Rubí es un consultor político y asesor de comunicación español que tiene como misión determinar si, además, los miembros de esta generación tienen rasgos particulares de acuerdo a su procedencia. En una investigación que está desarrollando a nivel latinoamericano (donde los millennials son el 30% de la población), que tuvo una primera versión en Ecuador y actualmente se desarrolla en Uruguay, buscará definir esa cuestión a través de una encuesta, entrevistas y un trabajo de documentación. Estará terminada para fin de año y actualmente está en proceso de realización, financiada por la Fundación Telefónica Movistar.

Mientras determina si los millennials uruguayos tienen aspectos propios, Gutiérrez-Rubí detalló los elementos que caracterizan a esta generación a nivel global, la primera en haber crecido y vivido en un mundo con tecnología digital.

Son influyentes

No tienen poder político, ni económico, ni empresarial, pero sí son muy influyentes. “Nadie puede gobernar, operar, producir o servir productos y servicios contra la opinión de los millennials, o sin contar con ellos. Tienen una gran influencia y capacidad de creación de opinión. Son muy prescriptores y eso les da una gran trascendencia”, explicó Gutiérrez-Rubí, que además señala este factor como uno de los elementos que hace que la sociedad se preocupe tanto por conocerlos. “Es una generación totalmente innovadora y desconocida, en un ecosistema y una economía digital como la actual, de carácter global y que afecta a todos los sectores, a todas las industrias, a todos los países y a todas las edades”.

Es una generación global

Si bien el investigador español busca determinar las diferencias entre los millennials de diferentes países y regiones, señaló que la cantidad de rasgos compartidos es ampliamente superior. “Esta es una generación global, no es eurocéntríca o del norte, es realmente global, porque la tecnología es global y conecta personas con personas, y traspasa las condiciones socioeconómicas, o de ubicación geográfica, o cultural. Es la primera gran generación global, que siente como pares a personas que viven en otros países y otras condiciones y que la tecnología y la conversación los igualan en una paridad”.

De todas maneras, sus investigaciones lo han llevado a determinar que los integrantes latinoamericanos de esta generación son más optimistas que sus pares del resto del planeta.

Según Gutiérrez-Rubí, los millennials tienen una confianza importante  “no tanto en el futuro, que es uno de los rasgos de generaciones anteriores que piensan siempre en términos de perspectiva. Esta es una generación que confía en sí misma. Y que cree que como moldea su presente es la mejor garantía para moldear el futuro. No proyectan hacia otro momento, hacia el mañana, lo que desean hacer hoy. Es una generación muy presencialista, muy confiada, muy segura, muy autónoma, con una gran capacidad de convicción en sus propias posibilidades. No esperarán. Lo hacen. Y no callarán. Lo cuentan. Y no se quedan quietos. Se mueven”.

De la “generación Facebook” a la “generación Instagram”
Después de los millennials viene la generación Z. Ambas son generaciones digitales, pero los más jóvenes son más ensimismados. Gutiérrez-Rubí señala las diferencias de la siguiente forma: “Es pasar de Facebook, un espacio relacional y fundamentalmente textual, donde la interacción es realmente importante,  a Instagram, un espacio más de aparador, más visual, donde la interacción es más limitada, y lo espontáneo, lo fugaz, ocupa un papel central”.
No les preocupa lo material

Los millennials tienen una gran contradicción: tienen una capacidad de compra superior a la de sus mayores, pero a su vez se les hace más difícil acceder a bienes propios como casas o autos. Pero tampoco les preocupa demasiado. “No es importante tener auto, o tener casa, prefieren compartir auto, pagar alquiler o compartir la vida con otras personas, sin necesariamente formar una familia o una pareja. Por lo tanto, hay algo diferente respecto a la materialidad, a lo físico, y esa es una distancia importante. Y a pesar de que quizás no tengan esa capacidad de compra, su capacidad prescriptora es muy superior, es decir, ninguna unidad profesional o familiar o social puede imponer una decisión de compra u otra decisión contra la opinión de la autoridad de los millennials”.

Para el español, la razón de este último aspecto es el contraste que esta generación impone con respecto a la autoridad. Antes dominaba la experiencia, el "yo, que lo viví". Los millennials no tienen la experiencia vital, pero tienen el conocimiento y la información: el "yo, que lo sé". Ese conflicto es lo que les da influencia en su entorno.

No les interesan los cargos políticos

Aún no hay respuestas sobre cómo será el mundo dentro de unos años, cuando los millennials envejezcan y empiecen a asumir puestos de mando. Pero no tienen ningún apuro en ocupar esos lugares ni esas responsabilidades. Gutiérrez-Rubí señala una paradoja millennial: son la generación más preparada, pero no busca relevar a la anterior. “En buena parte porque los lugares que ocupa la generación anterior no les interesan demasiado, como los cargos políticos. Prefieren otros cargos, no tan centrados en la gestión de lo público y las instituciones, sino en la gestión desde las causas sociales o políticas. Más causas y menos casas”.

En ese sentido, no adoptan la política partidaria y la ideología como un sistema que da explicaciones para todo. “No tienen una visión tan clara de que los problemas sociales dependen de una concepción sistémica, que no hay un todo o un sistema o unas ecuaciones que explicarían las condiciones sociales, y por lo tanto, lo viven más desde la experiencia personal, que también es algo muy diferente”, dijo el consultor. La política formal y el sistema institucional no se han adaptado del todo al mundo millennial, como si lo han hecho las empresas.

“Los millennials sienten que las empresas les reconocen más, sienten que tienen mayor protagonismo, que quieren trabajar en empresas con mejor compromiso social, que para ellos es tan importante su vida y su individualidad y como proyectan y socializan en comunidad en función de lo que hacen y lo que viven, que quieren estar trabajando en buenas empresas. Algo así como 'qué bien trabajar en este lugar', lo mismo que 'qué buena esta cafetería' o 'qué bueno este viaje'. Hay algo de hedonismo, de culto a lo ético y estético que forma parte de las dos caras de la misma moneda. Si es bueno está bien, si está bien debe ser bueno.

Tienen un vínculo distinto con su pasado

No es que los millennials sean más nostálgicos que las generaciones anteriores, sino que tienen su infancia y su pubertad más presente. La razón, según Gutiérrez-Rubí, es que los rastros son mayores. “Fotografías de mi infancia debo tener 10 o 15, no creo que más. Un millennial tiene miles de fotografías de la infancia. Ese mundo está mucho más presente en sus vidas, está más presente en los recuerdos, tiene mayor trazabilidad, es más evocadora, va y vuelve. Tu manera de evocar tu infancia es muy diferente, porque el rastro digital te acompaña de una manera, con una consistencia mucho más contundente que lo que fue para las generaciones anteriores. No es tanto mirar lo que pasó, sino que lo que pasó está muy presente Para una generación anterior, el pasado es una etapa. A partir de ahora es un bucle. Algo a lo que se puede volver con facilidad”.

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