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Los detalles de un secuestro que comenzó con una amenaza de violación

Los delincuentes pidieron un rescate de US$ 200.000, pero finalmente desistieron de su propósito al saber que "policía los estaba buscando", según la fiscal del caso

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21 de mayo de 2020 a las 17:35

Los delincuentes entraron por la puerta del galpón que había quedado "semi abierta", y en cuanto ataron a la mujer la amenazaron directamente: al oído, le dijeron que llamara a su esposo para decirle que, si no les entregaban US$ 200.000, ella "sería violada por cuatro personas". Eran las 10.30 del 28 de abril, y la empresaria de 28 años estaba a punto de ser secuestrada.

El dictamen de la fiscal Stella Llorente, disponible en el sitio web de la fiscalía, detalla que los asaltantes decidieron entrar al lugar –una distribuidora de papel higiénico– justo cuando el marido de la víctima se retiró en un camión con otro empleado. En el establecimiento quedó la mujer –dueña del local junto con su esposo–, su hija –una niña chica– y otra empleada.

Un primer hombre entró aprovechando el descuido de la puerta del galpón y, una vez dentro, abrió del todo el portón para que el otro delincuente ingresara con el auto. Ambos tenían armas de fuego.

A los pocos minutos se fueron con la víctima, y dejaron atadas en el lugar a la empleada y a la niña. En el camino, cerca de una fábrica abandonada del barrio Pérez Castellano, cambiaron de vehículo. Un tercer hombre fue a su encuentro en una camioneta, que estacionó bien pegada al auto. Hicieron subir a la comerciante a en la camioneta y la taparon con un acolchado "lo que le permitió (...) apreciar las características del vehículo" al mirar "por debajo de la manta", según leyó Llorente ante el juez en una audiencia que tuvo lugar este miércoles de noche. El magistrado aceptó imputar con 180 días de prisión preventiva a los tres hombres –dos de ellos con antecedentes por hurto y rapiña–, por los delitos de asociación para delinquir, secuestro, receptación, y un delito de incendio, ya que luego prendieron fuego el auto con el que habían escapado inicialmente.

La camioneta se dirigió hasta una vivienda en el Cerro, en donde la mujer permaneció cautiva durante 36 horas sin que en ningún momento fuera agredida, según declaró luego a las autoridades.

La encerraron en un baño que "estaba en construcción, así que no tenía puerta ni artefactos", dentro de una casa que también estaba en obra. "Pasó la noche en el lugar, acostada en un colchón que le llevaron", relató la fiscal.

Los secuestradores realizaron cuatro llamadas para comunicar el precio del rescate. Quien atendió fue la "encargada" de la distribuidora, cuyo número de celular era el único que recordaba la víctima. El mismo 28 de abril llamaron tres veces. Primero, pidieron US$ 200.000, luego bajaron a la mitad y en la última llamada les exigieron que entregaran la plata de una vez. Del otro lado de la línea estaba el equipo de Negociadores de la Policía Nacional "delineando la estrategia a seguir".

En rueda de prensa este miércoles, Llorente dijo que los hombres optaron por liberar a la mujer ante las insistentes negativas al pago de dinero, pero sobre todo porque sabían "que la policía los estaba buscando".

Uno de los hombres sacó a la víctima de la vivienda en la noche del 29 de abril, y la subió a otra camioneta. La mujer salió a la vereda con una capucha puesta para que no se viera su rostro. La intención del secuestrador era que sus padres, que viven enfrente, pensaran que la persona que llevaba consigo "era su novia".

Liberó a la mujer en una avenida, con la indicación de que al bajar caminara durante tres cuadras sin mirar hacia atrás.

"Finalmente la víctima se tomó un taxi que la condujo hasta su domicilio donde se encontraba su marido con el negociador", describió Llorente.

Prófugo

La fiscal logró que la policía detuviera a otras tres personas que tienen responsabilidad en el secuestro y que serán llevadas a la justicia en las próximas horas.

Sin embargo, el autor intelectual de la maniobra continúa prófugo, según dijo a la prensa el abogado de uno de los imputados, Aníbal Martínez. El penalista explicó a El Observador que el prófugo es un delincuente todavía no identificado que "sabía mucho" tanto del comercio asaltado como de la mujer secuestrada. 

Entre los imputados de este miércoles hay un comerciante "del mismo rubro" al que se dedicaba la víctima.  "Yo creo lo mismo que la fiscal, acá hay algo más que todavía no está claro", aseguró el abogado.

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