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Los días y las noches de Manini Ríos: así vive el arresto el comandante en jefe

Cree que su sanción es justa, pero dice que se vio “obligado” a hablar para evitar que una franja de soldados “fuera fusilada” por el cambio jubilatorio a estudio

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11 de octubre de 2018 a las 05:01

"Estoy bien sancionado, pero si tuviera que hacerlo todo otra vez, en el mismo escenario de aquel momento, lo haría exactamente igual”. Eso, palabras más, palabras menos, es lo que el comandante del Ejército, el general Guido Manini Ríos, dice a quien le pregunta por su sanción, según revelaron fuentes militares consultadas por El Observador.

El comandante no discute que la sanción de arresto a rigor por 30 días que hoy está cumpliendo fue justa porque -al polemizar y controvertir los dichos del ministro Ernesto Murro- violó las normas que le impiden participar en política, dijeron las fuentes.

Pero, aunque parezca paradójico, Manini Ríos sostiene que si se repitiera el mismo escenario del momento en que habló, volvería a hacer lo mismo otra vez y del mismo modo.

El comandante en jefe ha explicado a su entorno que se vio “obligado” a hablar porque no podía permitir que una franja de soldados “fuera fusilada” al quedar condenada a no poder jubilarse nunca, según el proyecto de la ley de reforma de la Caja Militar aprobado en el Senado.

“Hay que recordar que el diputado Darío Pérez todavía no había hablado cuando el comandante habló. Y él no podía saber que alguien se iba a parar frente a las injusticias del proyecto”, dijo una de las fuentes consultadas.

Pérez, diputado frenteamplista por Maldonado, advirtió de ese y otros problemas del proyecto aprobado por el Senado y condicionó su voto en Diputados a que fueran solucionados.

Su voto era fundamental para conseguir la mayoría en la cámara baja. Así que el proyecto fue modificado, aunque todavía no se conoce cómo quedará, y se espera por el visto bueno del presidente Tabaré Vázquez.

Según las fuentes consultadas, Manini Ríos no tuvo ningún tipo de contacto con Pérez a propósito de este tema, ni antes ni después de que saliera al ruedo político con sus exigencias de modificar la ley.

Pero el comandante ha dicho a sus allegados que reconoce que el diputado Pérez fue el único legislador del Frente Amplio que se tomó el trabajo de verificar los números y no tuvo "la soberbia" de dar por cerrado el tema.

A pesar de la polémica Manini, agregó esa fuente, siente que el presidente Vázquez lo respaldó al sancionarlo con un arresto a rigor por 30 días y no aceptar la propuesta de destituirlo de varios ministros importantes y el silencio de los restantes.

Primer caso en la historia

Manini Ríos es el primer comandante del Ejército de la historia en cumplir un arresto a rigor por 30 días. Y eso generó algunas dudas a la hora de determinar cómo debía ejecutarse su sanción.

El texto que establece cómo deben aplicarse las sanciones militares es el Reglamento General del Servicio Nº 21 del Ejército Nacional. Pero la situación es tan inédita, que quienes lo redactaron nunca consideraron posible que el comandante fuera el arrestado y dejaron allí un vacío normativo.

Según el reglamento 21, hay dos tipos de arrestos. Los casos más graves pueden ameritar que el sancionado guarde encierro con impedimento de continuar con sus tareas habituales. Para otros casos, se permite que el sancionado cumpla con su trabajo habitual y guarde el arresto durante el tiempo que transcurre entre el fin de una jornada laboral y el comienzo de la siguiente.

Manini Ríos padece una sanción de ese tipo. Continúa con sus tareas habituales, que normalmente le llevan casi 12 horas, desde poco después de las siete de la mañana a aproximadamente las siete de la tarde.  Cuando el militar que tiene que cumplir un castigo de esta categoría es un oficial importante como un coronel o un general, el reglamento 21 establece que debe pasar la noche de encierro en una repartición distinta a aquella en la que presta funciones.

Aquí se planteó un problema, explicaron las fuentes consultadas, porque el reglamento 21 nunca determina cómo proceder si el sancionado es el comandante de la fuerza. Se supone que el comandante, si bien tiene un despacho, cumple funciones en todas las dependencias del Ejército. Entonces no quedaba claro dónde debía pasar las noches durante su arresto a rigor.

Según las fuentes militares consultadas, Manini Ríos le comunicó al ministro de Defensa, Jorge Menéndez, que no aceptaría pasar sus períodos de arresto en una dependencia de la Armada o de la Fuerza Aérea por considerarlo una humillación para sí mismo y para el Ejército.

El comandante le propuso al ministro que se le acondicionara un cuarto en el Ministerio de Defensa, como posible solución a este punto. Al final se decidió que se usara el Cortijo Vidiella, una dependencia del Ejército vecina al Batallón 14, en Toledo.

El Cortijo Vidiella es una propiedad que el Ejército adquirió durante los años de violencia política, luego de que el MLN-Tupamaros asesinara a cuatro soldados que custodiaban el frente de la casa del comandante del Ejército, general Florencio Gravina, en la calle Abacú, el 18 de mayo de 1972.

Se entendía que durante la vigencia del “estado de guerra interno”, el comandante no podía dormir en un hogar en medio de la ciudad, ya que -como el atentado tupamaro había demostrado del modo más cruel- se exponía la vida de otras personas.

Hoy en día el Cortijo Vidiella no tiene un uso definido. Se lo emplea para algunas ceremonias y recepciones. Es muy raro que un comandante duerma allí, según la idea original. Pero es lo que está pasando en estos días.

Manini Ríos le ha dado a entender a sus familiares y amigos que prefiere no ser visitado en esta residencia provisoria. Según las fuentes consultadas, su esposa y sus hijos no lo han visitado allí por el momento. Su familia hoy se encuentra en la ciudad de Artigas, en donde la esposa del comandante, Irene Moreira, es edil del Partido Nacional.

En el Cortijo Vidiella el comandante se mantiene comunicado a través del teléfono celular.

A la mañana siguiente, regresa a su austera oficina en el comando del Ejército, donde atiende sus asuntos en una mesa despojada, delante de una pared que como único elemento decorativo tiene un retrato de José Artigas.

Su rutina laboral no ha cambiado por el arresto, dijeron las fuentes consultadas. Por lo general luce un uniforme de fajina: verde con camuflaje de combate. En su oficina atiende los planteos que llegan de las diferentes unidades y también las visita o recorre si es necesario. 

El comandante sí ha cancelado su concurrencia a actos protocolares, conferencias, reuniones con embajadas o actividades que dejen un margen de duda respecto a si forman parte o no de su trabajo.

“Su idea es no generar problemas de ningún tipo respecto a su sanción”, dijo una fuente consultada. 

La otra sanción que perjudicó su ascenso 
No es la primera vez que el general Guido Manini Ríos recibe un grave castigo disciplinario en el Ejército.
Una de las sanciones más duras que recibió en su carrera se la aplicó uno de sus antecesores en el cargo, el comandante y general Guillermo de Nava, que estuvo al frente del Ejército entre 1990 y 1992.
En ese momento, Manini Ríos era capitán en el Batallón de Paracaidistas 14 y parte de la unidad tuvo una actitud que fue considerada como una suerte de desobediencia. El jefe del batallón pretendía dar de baja a varios de los involucrados. 
Para defender a sus subalternos y evitar que fueran expulsados de la fuerza, Manini Ríos se hizo responsable de lo sucedido. De Navas le impuso 30 días de arresto a rigor.
Esa sanción le costó posponer varios años su ascenso al grado de mayor.
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