13 de agosto de 2020 5:04 hs

Matías Craviotto, Juan Manuel Rodríguez y Luis Pedro Carrero tienen 18 años y el año pasado se metieron en el mundo emprendedor a través de OrderEat. La idea del proyecto consiste en agilizar los procesos de entrega de la comida que venden las cantinas de las instituciones educativas.

OrderEat iba camino a consolidarse e incluso sus fundadores ya ponían los ojos en la internacionalización, pero sucedieron dos cosas que los dejaron en jaque: un grupo de programadores contratados intentaron robarles la idea y –casi que al mismo tiempo- llegó la pandemia a Uruguay dejando entre las primeras consecuencias los colegios cerrados.

Sobre lo primero, los tres emprendedores decidieron actuar rápido y acudir al Consejo de Derechos de Autor de Uruguay –una dependencia que pertenece al Ministerio de Educación y Cultura. Ese proceso para tratar de constatar de que la idea efectivamente era de ellos duró alrededor de dos meses, y fue uno de los desafíos más grandes que les tocó enfrentar según contó Craviotto a El Observador.

Con un poco más de perspectiva sobre lo que pasó, Craviotto reconoció que parte del problema fue la falta de experiencia que tienen los tres jóvenes. “No tomamos todos los recaudos legales que tendríamos que haber tomado”, admitió el emprendedor.

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No obstante, Craviotto así como el resto del equipo, piensan que no todos los resultados de esta situación son malos. Entre las cosas que destaca, enfatizó que recibieron un gran apoyo de todo el ecosistema emprendedor y eso demuestra “que hay una gran red de contención para los proyectos que recién comienzan”, sostuvo Craviotto.

De las anécdotas que recuerda, rescató una conversación que tuvo con una de las abogadas que los asesoró –Bárbara Gunfeld, quien actualmente es gerenta de Claro en Uruguay-. En la charla, el emprendedor le preguntó cómo podían retribuirle el tiempo y los consejos que les había dado, a lo que la profesional respondió: “Yo quiero que en un futuro, cuando encuentren a alguien en esta situación, lo ayuden”, recordó Craviotto.

Ese futuro del que habló la abogada, nunca estuvo en duda para los emprendedores porque en ningún momento el abandono de la idea fue una opción de escapatoria. “Se juntó todo, es cierto, pero no se nos cruzó por la cabeza abandonar”, explicó.

La situación que atravesaron también les dejó muchos aprendizajes, sobre todo prever temas legales que no siempre son considerados como prioridad. “Todo lo referente a los contratos de confidencialidad, y escuchar a los que más saben”, dijo Juan Manuel Rodríguez.

Finalmente, la disputa por los derechos dio como ganadores a los tres emprendedores. Hoy en día las charlas con los abogados, los teléfonos que no paraban de sonar y los momentos de desesperación no son más que anécdotas que aún no causan gracia.

El otro obstáculo: la pandemia

Craviotto insiste en que no hubo solo un desafío, sino que fue la acumulación de inconvenientes lo que llevó a se enfrentaran a grandes retos. En este sentido, el coronavirus implicó que OrderEat se tuviera que repensar para adaptarse a la nueva normalidad, y aspirar así a un posible crecimiento.

Durante estos meses, en donde la actividad educativa estuvo inactiva, los emprendedores decidieron dedicar tiempo a mejorar procesos internos. Para eso, se postularon y obtuvieron un capital semilla otorgado por Agencia Nacional de Desarrollo (ANDE). “Este tiempo nos sirvió para refinar el producto, pulir determinadas cuestiones que aún tenían detalles”, dijo Rodríguez.

Uno de los diferenciales que piensan potenciar, es la posibilidad de evitar aglomeraciones ya que se puede pedir la comida y simplemente ir a retirarla a una determinada hora. Este tipo de iniciativas, según Craviotto, se puede hacer solo en pandemia porque los colegios “no están en la locura diaria”. “Podemos validar y probar las nuevas funcionalidades en la medida que esperamos que se retome la actividad al 100%”, afirmó.

Diego Battiste

Entre las nuevas funcionalidades, están trabajando en la posibilidad de que se pueda pedir online para que la cantina entregue la comida al domicilio del alumno. Para poder potenciar esto, también comenzaron a hacer más énfasis comunicación del proyecto, logrando que más personas supieran de qué va OrderEat.

Sin embargo, para Rodríguez, este tipo de decisiones son momentáneas porque esperan que “todo vuelva a la normalidad”. Bajo esta premisa, intentaron que el proyecto no perdiera su cometido inicial para no desviarse de los objetivos. “Creo que esta situación aceleró procesos y eso es algo positivo para rubros como el nuestro”, agregó Craviotto.

Actualmente, OrderEat está brindando su servicio gratis durante un par de meses y los emprendedores contaron que no han perdido a ningún cliente. En tanto, están en la búsqueda de nuevas instituciones educativas para poder abarcar una porción más grande del mercado.

Los dos cofundadores coinciden que el fondo de ANDE implica una inyección económica importante. “Con estos fondos, tenemos planificado concretar las nuevas funciones y mejoras”, sostuvo Rodríguez.

Por su parte, Craviotto, dijo que es un gran impulso para poder seguir creciendo y aspirar a diversificarse de cara al corto y mediano plazo.

En cuanto al futuro, los jóvenes esperan poder encarar el 2021 con su sistema instalado en al menos 15 cantinas del sector educativo. También, en la medida que esto suceda, esperan poder salir de las fronteras uruguayas así como llegar a otros rubros que también tengan servicios de cantinas.

Otro traspié en medio del camino

Cuando los jóvenes comenzaron a hacer realidad la idea, se presentaron al fondo para emprendedores jóvenes de la Agencia Nacional de Investigación e Innovación (ANII). Pero desde la agencia les comunicaron que no eran un proyecto adecuado para aspirar a los fondos que provee ANII.
Esto significó que tuvieran que salir a buscar dinero para poder seguir avanzando y cumplir con lo que tienen previsto. En este marco fue que se postularon al fondo de ANDE.

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