Todas las encuestas de opinión pública muestran desde hace tiempo que a los uruguayos les preocupa la seguridad y la educación, en ese orden. Una década completa de crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB), desempleo más bajo de la historia y descenso sostenido de la pobreza hicieron que la economía pase a un segundo plano. No por temas a discutir o flancos débiles de la política de la coalición de izquierdas, sino por aquella máxima de que con plata en el bolsillo la gente está contenta.
Los equipos económicos de los candidatos
Seguridad y educación eran temas excluyentes de campaña hasta que Astori desafió a la oposición a mostrar cuáles son sus propuestas económicas y personas a ejecutarlas