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Los ganadores y perdedores con la suba del dólar en Uruguay

El billete verde se valorizó en los últimos días impulsado por la fuerte incertidumbre regional

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03 de septiembre de 2018 a las 05:00

El dólar volvió a subir en los últimos días impulsado por la crisis que golpea a Argentina. La divisa superó en agosto los $ 32, y la coyuntura regional y global hace pensar que seguirá fortaleciéndose, aun cuando el Banco Central (BCU) interviene en el mercado para evitar apreciaciones bruscas como lo hizo la pasada semana. 

La devaluación del peso uruguayo genera ganadores y perdedores entre los actores de la economía. El alza del billete verde favorece inmediatamente a los exportadores y también a quienes tienen ahorros en esa moneda. Pero también perjudica a otros, como por ejemplo los importadores a los que se les reduce el negocio.

Exportadores y ahorristas

Los exportadores tienen mayormente sus ingresos en dólares y sus costos en pesos. Sectores como el agropecuario ganan en competitividad con el exterior aunque también hay que tomar en cuenta la evolución de la divisa y la inflación en los países competidores. De hecho, la Unión de Exportadores de Uruguay (UEU) le reclamó al gobierno el pasado viernes que tolerara una devaluación mayor del peso uruguayo porque había empresas que ya estaban perdiendo negocios con empresas argentinas en el exterior. 

 

También por el lado de quienes tienen sus ahorros en dólares la inversión medida en pesos gana en rentabilidad si la analiza en el corto plazo. La evidencia histórica demuestra que en largo plazo ahorrar en el billete verde no es buen negocio. 

Importadores y turismo

Los importadores obtienen mayoritariamente sus ingresos en pesos, pero compran en dólares por lo que ven afectados sus márgenes.  El aumento de costos suele trasladarse a los precios de los productos que comercializan con tiendas y  supermercados para no ver perjudicada la rentabilidad. Aunque en un escenario de desaceleración del consumo el pasaje a precios puede ser una apuesta arriesgada.

Otro de los sectores que se ve afectado por la suba del tipo de cambio en Uruguay es el turismo, principalmente para los visitantes de la región porque tanto Argentina como Brasil han devaluado más su moneda frente al dólar en los últimos meses. De hecho, esa preocupación llevó al gobierno reinstaurar la rebaja de 22 puntos de IVA a los turistas que lleguen al país desde el exterior, con el objetivo de captar en especial al turismo argentino para la próxima temporada estival. 

"Argentina es el principal cliente del principal rubro de exportación del país; esa es una realidad. El principal rubro de exportación del país es el turismo receptivo; no hay otro que genere más dinero que ese, y hay un cliente dominante, que es Argentina y va a seguir siéndolo", dijo el ministro de Economía Danilo Astori en el Parlamento la pasada semana. 

Deudas, viajes y compras

Y para quienes tienen deudas en dólares la suba tampoco es una buena noticia, si se tiene en cuenta que la mayoría de los uruguayos percibe sus ingresos en pesos.

Pensando en vacaciones también se encarece la contratación de paquetes turísticos en el exterior, salvo destinos como Argentina y/o Brasil que se abaratan por la debilidad de sus respectivas monedas. Es por ello que las agencias suelen ofrecer promociones y amplios planes de pago como estímulos para tratar contrarrestar ese efecto.

La suba del billete verde también pesa en la cuota de servicios como Netflix, Spotify u otras plataformas medidos en pesos. Los US$ 9 que cuesta la cuota básica eran en febrero $ 255, hoy son $ 291.

Otro efecto puede darse en resumen de cuenta de la tarjeta de crédito si se hicieron compras estando de viaje. Cuando se compra con tarjeta de débito el pago se liquida al tipo de cambio de ese día. Pero si se compra con tarjeta de crédito se toma el riesgo de comprar un producto con un valor de dólar y pagarlo con uno mayor.

Por ejemplo, alguien que consumió el 29 de julio por US$ 1.000 el viernes debía desembolsar $ 32.339 para cancelar la deuda. En la fecha del viaje el gasto era de $ 30.497, es decir $ 1.842.

En el caso de empresas como ANCAP o UTE ven incrementado el costo de los insumos que adquieren en el exterior. Un ejemplo es el barril de petróleo que se encarece medido en pesos. También pesa sobre sus pasivos en dólares.

Negociación salarial e inflación

La suba del tipo de cambio también puede complicar la negociación de salarios dado el esquema de ajustes nominales que propone el gobierno en las pautas. El alza del dólar contribuyó en los últimos meses a que la inflación esté por fuera del rango meta (8,41% a julio). En ese escenario los sindicatos se inclinan por establecer correctivos cada 12 meses y no a los 18 meses como dicen los lineamientos.

Lea también: Amenaza para Uruguay: gobierno argentino debate impuesto al turismo en el exterior

El poder de compra de los trabajadores uruguayos tuvo en julio su mayor caída interanual desde 2004, según el Instituto Nacional de Estadística (INE). Los datos muestran un deterioro de 1,5% en el salario real respecto a julio del año pasado. Se trata de la primera caída desde agosto de 2015 y la más pronunciada desde abril de 2004.

Detrás de este deterioro se encuentra una serie de factores. Por un lado, la escalada inflacionaria de los últimos meses. Por otro, una reducción paulatina del salario nominal de acuerdo a las pautas negociadas en la ronda anterior de Consejos de Salario, que suponía una reducción paulatina del ritmo de aumento de los precios.

Uruguayos evitan aumentar su endeudamiento

El segundo trimestre terminó con un mercado del crédito al consumo estancado y con una leve inclinación a la baja. Los hogares son más reticentes a contratar nuevos préstamos y más allá del desempeño puntual de algunas instituciones, tanto bancos como administradoras de crédito se enfrentan a un escenario similar.

El relativo estancamiento del crédito al consumo se da en un escenario en el cual el salario real se mantiene en los niveles del año pasado debido a un aumento más lento del ingreso de los trabajadores y una aceleración de los niveles de inflación.

Al mismo tiempo, la pérdida de puestos de trabajo en distintos sectores de la economía y un aumento brusco del dólar durante el segundo trimestre afectó la confianza de los consumidores, con un impacto directo en su propensión a la toma de crédito.

El efecto del dólar más caro se refleja con claridad en la demanda de bienes durables como los automóviles, un mercado que arrastra una fuerte caída en sus ventas este año (17% a julio).

Suba en agosto

El dólar cerró agosto en $ 32,339, lo que representa una suba mensual de 5,8%, la más abultada desde mayo de este año. Además acumula un incremento de 12,4% en lo que va del año.

 

 

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