A diferencia de lo que ocurre en la llamada “internet profunda”, un ámbito en el que las agencias antidrogas se mostraron eficaces en materia de vigilancia y seguimiento de las actividades criminales, los juegos en línea constituyen un espacio que está fuera del control de las autoridades y es cada vez más utilizado por traficantes y cárteles para vender droga y reclutar jóvenes.
Para concientizar sobre el problema, el Grupo de Cooperación Internacional del Consejo de Europa sobre Drogas y Adicciones, también conocido como Grupo Pompidou y que agrupa a 41 países, celebrará un foro el martes y miércoles próximos en Ciudad de México con las autoridades locales, que según los especialistas están a la vanguardia en el tema.
“Los narcotraficantes ya no sólo disponen de armas de todo tipo y sofisticados laboratorios. También se sienten muy a gusto con las nuevas tecnologías, como el famoso cártel de Sinaloa, cuya cuenta en Twitter tenía más 100.000 seguidores hasta que fue suspendida", explica Benjamin Shultz, especialista en temas relacionados con las actividades ilegales en internet.
El campo de acción de los cárteles para vender droga o reclutar personal se modernizó y amplió, y los juegos en línea, como "Grand Theft Auto" o "World of Warcraft", se convirtieron en los últimos años en plataformas ideales desde las cuales las organizaciones criminales operan con absoluta tranquilidad.
“Alrededor del 60% de los jugadores en línea tienen menos de 35 años y en su inmensa mayoría son varones, el objetivo predilecto de los traficantes, ya sea para venderles drogas, sumar personas para la venta al menudeo a terceros o bien para atraer jóvenes que luego utilizan para transportarla”, agrega Shultz.
Por lo pronto, los expertos del Grupo Pompidou señalan que la llamada “internet profunda”, o “dark web”, perdió popularidad entre los cárteles porque las autoridades se volvieron eficaces en la tarea de vigilancia. “No es el caso de los juegos en línea, que son un campo de recursos muy importante y casi no está vigilado", indica Shultz.
Los especialistas en ciberseguridad explican que las plataformas, además de garantizar el anonimato, permiten que cualquier persona establezca relación con terceros que son completos desconocidos y que, además, los mensajes internos de los juegos son sumamente difíciles de vigilar, sobre todo cuando los traficantes entran en contacto con jugadores jóvenes utilizando emoticones.
En Estados Unidos, por ejemplo, el emoji del tomacorriente significa "distribuidor", una pequeña palmera simboliza “marihuana" y una llave "cocaína". De esta forma, y conforme al código preestablecido, se puede improvisar toda una conversación con sólo esos pequeños íconos; es decir: sin utilizar ninguna palabra sospechosa en los chats.
La Policía de México fue la primera en detectar ese tipo de práctica y reportó el caso de tres adolescentes de 11 a 14 años contactados inicialmente por traficantes en el juego "Garena Free Fire". La investigación determinó que les ofrecieron US$ 200 semanales para servir de vigías en el norte de México y que la persona que los contactó les compró los pasajes para que se trasladaran desde Ciudad de México.
En este caso, el informe policial señalaba que el reclutador les había asegurado a los adolescentes que les iba a encantar el trabajo que les proponía "porque a ustedes les gustan las armas y podrán ganar mucho dinero". Los menores, finalmente, fueron interceptados antes de abordar el micro que los trasladaría a una localidad cercana a la frontera entre México y Estados Unidos.
"Ese tipo de transacción o acción está más desarrollada en Instagram o Snapchat, pero se observaron también numerosos casos de reclutamiento mediante juegos en línea cerca de la frontera entre ambos países", confirma Shultz. "Es un problema global y la idea es tener un foro donde podamos sensibilizar a los gobiernos y autoridades sobre el fenómeno", añade Thomas Kattau, director adjunto del Grupo Pompidou.
"Las autoridades en México fueron las primeras en detectar estas actividades, pero ya comenzamos a ver gente atrapada de esta manera en Reino Unido y otros países europeos. No es un hecho anecdótico ni se trata de casos aislados. La modalidad se está expandiendo rápidamente y preocupa a los gobiernos de muchos países", apunta Kattau.
Los especialistas creen que es posible contrarrestar a los grupos criminales en las plataformas que ofrecen juegos en línea. El Grupo Pompidou propone mejorar la información sobre los riesgos para los jugadores jóvenes. También obligar a los creadores y administradores de las plataformas a que ejerzan un mayor control. Incluso destacan la posibilidad de mejorar los programas de vigilancia mediante la Inteligencia Artificial.
(Con información de AFP)