Valentino Gómez tiene 12 años y hoy debutará en el coro infantil que acompañará a la versión actualizada de la ópera Carmen, de Georges Bizet, que se presenta en el Auditorio Nacional Adela Reta del Sodre, bajo la dirección escénica de Marcelo Lombardero e interpretada por cantantes líricos de nivel internacional en el marco de la temporada de ópera 2014.
Valentino ensaya en el coro de niños desde el 1° de setiembre junto a otros 14 alumnos de las escuelas de música Nº 265 Virgilio Scarabelli Alberti y Nº 310 Hugo Balzo. Hoy será el gran día en el que los jóvenes pondrán a prueba sobre el escenario sus habilidades como cantantes y bailarines. Demostrarán también sus recién adquiridos conocimientos de francés, algo que a Valentino y a algunos de sus compañeros les costó un poco.
El grupo está a cargo de Ignacio Polastri, docente de Educación Musical y asistente de dirección del Coro Nacional del Sodre. Polastri explicó a El Observador que la selección fue realizada por las maestras encargadas de los coros de las dos escuelas.
Los estudiantes cursan sexto año en Primaria y cuarto año en las escuela de música, por lo que se trata de los más avanzados en su área.
Polastri aseguró que si bien los niños no están demasiado acostumbrados a la ópera, al conocerla “les encanta”, algo que confirma Valentino, estudiante de trompeta en la escuela Nº 265.
Para el niño, “no fue difícil” el interpretar la partitura de Bizet, más allá de que Polastri explicó que se trata de un repertorio “muy exigido” en cuanto a la tesitura vocal. “(Las canciones) están en un tono muy agudo, lo que sobre todo a los varones les cuesta más, y más a esta edad, que ya están cambiando la voz”, expresó. Es por eso que los encargados del coro realizaron varios ejercicios, para evitar lesiones vocales.
Niños con experiencia
Este mismo coro infantil fue el que intervino en La Bohème, ópera presentada en el Auditorio Nacional en abril de este año. Polastri explicó que en esa oportunidad se hizo cargo del grupo “a último momento, apenas una semana antes de la presentación”, siendo esa su primera experiencia con niños. En esta ocasión, todo fue diferente. El director pudo trabajar con el coro infantil durante dos meses. En la preparación, Polastri contó con la asistencia de la pianista Carla Ferreira, quien ya había colaborado con él en los ensayos de La Bohème. Ambos les presentaron la historia de Carmen al grupo compuesto por tres varones y 12 niñas, para familiarizarlos de cara a los ensayos.
La versión llevada a escena por Lombardero implica además que los niños tengan que bailar hip-hop así como cantar, algo que para Valentino “no fue complicado”.
Polastri contó que si bien al principio los dominaba la vergüenza, con el correr de los ensayos los niños se soltaron, “porque son muy artistas”.
La gran dificultad
Para Valentino, lo más difícil fue que las letras estuvieran en francés, ya que, como explicó Polastri, “es diferente la emisión de la voz, la colocación y la pronunciación”.
La docente Cristina Reverdito fue la encargada de asistir en este aspecto no solo a los niños, sino también al resto del elenco de la ópera, presentando ejercicios de pronunciación y trabajando con fonética en los casos más extremos.
Valentino dijo que el mecanismo utilizado por Reverdito era presentarles la partitura acompañada por una fotocopia que explicaba la pronunciación correcta. “La Bohème fue más fácil, porque era en italiano que es más parecido al español”, comparó. Más allá de estas dificultades, Valentino disfrutó de la oportunidad de participar en una obra de estas características. “No me esperaba esto, poder conocer a los artistas que vienen”, concluyó.