El avance electoral de movimientos y líderes populistas en Europa y el retroceso de los partidos históricos tiene un fuerte componente emocional en cuanto a las posibilidades del Estado-nación en dar respuestas siempre satisfactorias en un mundo crecientemente globalizado e interconectado que pone en cuestión hasta el concepto de soberanía.
Los perdedores
Los dilemas de un liderazgo político que no da respuesta a problemas que enfrenta un grupo grande de ciudadanos en el mundo