7 de octubre de 2014 18:58 hs

Los 18 países que recibieron presos de Guantánamo enfrentaron diferentes experiencias con la conducta que tuvieron los presidiarios. Según la organización no gubernamental Human Right Watch (HRW) la mayoría de los liberados no tuvieron problemas y se reinsertaron en las sociedades a las que llegaron, algunos trabajando como taxistas o en otras profesiones, según informaron sus voceros a El Observador.

Sin embargo, informes de Inteligencia de EEUU detectaron en los liberados niveles de reincidencia en el delito.

Europa dio su apoyo en 2009 al presidente Barack Obama en su intención de cerrar la cárcel ubicada en un extremo de Cuba, y desde entonces algunas naciones abrieron sus puertas a personas sospechadas de terroristas que nunca fueron juzgadas.

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El embajador de Italia en Montevideo, Vincenzo Palladino, dijo ayer a El Observador , que en 2010, su país recibió a tres tunesinos provenientes de Guantánamo. En ese momento él estaba en Roma y recuerda la noticia. “Desde la llegada de los presos a Italia la prensa no informó de ningún incidente”, dijo el diplomático.

Las discusiones políticas que se dieron en los países de acogida reflejaron la preocupación de las sociedades por cuestiones de seguridad, algo parecido a lo que ocurre hoy en Uruguay.
Ahora, en medio de la campaña electoral, el tema reflotó cuando el candidato de los blancos, Luis Lacalle Pou, anunció su rechazo “total” a que vengan presos de Guantánamo.

Esa posición sintoniza con lo que piensa la mayoría de la población. Según una encuesta de setiembre de la consultora Cifra, al 58% de los uruguayos “le parece mal” que vengan esos presidiarios.

Al término del consejo de ministros del lunes, el secretario de la Presidencia, Homero Guerrero reiteró que el tema Guantánamo “lo maneja directamente el presidente de la República”. Uno de los puntos a definir es la fecha de llegada de los seis reclusos a los que se les dará refugio.

Lo más probable es que vengan después de las elecciones.
Uruguay se dispone a ser el primer país de América Latina en recibir prisioneros de Guantánamo.

El Salvador, en América Central, acogió a dos y tras la decisión de Mujica, se mencionó que otros cuatro países de América Latina, entre ellos Colombia, recibieron el ofrecimiento de Obama, pero aún no respondieron, según fuentes diplomáticas de EEUU consultadas por El Observador.

El gobierno chileno de la socialista Michelle Bachelet aplazó su decisión. Su canciller, Heraldo Muñoz, dijo que “Guantánamo no está dentro de las acciones prioritarias del gobierno”, una forma sutil de postergar el pedido de recibir presos.

Actualmente, en Guantánamo hay 149 presos de los cuales 79 están en condiciones de salir si algún país los recibe. El secretario general de la OEA, el chileno José Miguel Insulza, pidió a los países del continente que los reciban.

La base naval de EEUU en Cuba data de 1903 y Guantánamo cárcel, como se le conoce hoy, empezó a funcionar a comienzos de 2002 luego que el gobierno de George Bush inició una guerra contra Al Qaeda.

Lo hizo tras los atentados del 11 de setiembre de 2001 cuando aviones comerciales fueron estrellados contra las torres gemelas de Nueva York y el edificio del Pentágono en Washington. En la búsqueda de terroristas, los sospechosos eran enviados a Guantánamo. Incluso EEUU pagaba por cada sospechoso detenido lo que alimentó la cacería.

El presidente Obama prometió cerrar esa prisión, que para el presidente Mujica “es una vergüenza humana”.

A mediados de 2009, la Unión Europea, removió los obstáculos para recibir presos de Guantánamo aunque los ministerios del Interior se reservaron, por razones de seguridad, restringir sus libertades de circulación. Algunas administraciones, plantearon reticencias por considerar a esas personas como un riesgo para la seguridad.

No obstante, los europeos se comprometieron a recibirlos y a compartir información sobre sus movimientos.

También aceptaron restringir su libertad de circulación a cada país. “Seguramente, se deberán tomar precauciones”, explicó entonces el comisario europeo de Justicia, Jacques Barrot.
España recibió presos de Guantánamo. El primero llegó a Madrid en febrero de 2010 bajo el gobierno del socialista José Luis Rodríguez Zapatero.

El recluso es un hombre que entonces tenía 30 años, y es de origen palestino. En el avión de EEUU que lo trasladó desde Cuba, también iban otros tres reclusos rumbo a Albania. Uno era de Túnez, otro de Egipto y el tercero de Libia.

España luego abrió las puertas a un yemení y después a un afgano que también estaban detenidos en Guantánamo. Los que llegaron no tenían antecedentes penales y se les ofreció libertad de movimiento dentro del país, pero no podían viajar al resto de Europa, informó El País de Madrid.

La adaptación de los presos no fue fácil como se esperó en un principio. Además de las secuelas psicológicas de haber estado recluidos en una prisión de máxima seguridad, uno de ellos, por ejemplo el palestino Walid Hijazi, se negó a aprender español.

El expresidente francés, Nicolás Sarkozy también recibió presos de Guantánamo y pidió a los aliados Europeos que ayuden a Obama a cerrar esa prisión.

En 2010, Suiza recibió a tres, dos de ellos de la minoría uigur, lo que la enfrentó a China que los acusó de pertenecer al Movimiento Islámico de Turkmenistán Oriental. China considera terrorista a ese movimiento que reclama la independencia de la región occidental de Xinjiang, que tiene importantes reservas de recursos naturales.

Otros miembros uigur, fueron a Isla de Palaos (17) y cuatro a Bermuda. A Georgia fueron tres presos de Guantánamo. A Portugal fueron dos y a Canadá uno. Además de los mencionados, otros países que recibieron prisioneros fueron: Bélgica, Bulgaria, Cabo Verde, Hungría, Irlanda, Italia, Catar, Eslovenia y Letonia.

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