La Copa de la FIFA en Brasil 2014 no había comenzado y el mundial de fútbol ya tenía a su protagonista. No se trataba de un jugador famoso o un director técnico reconocido, sino de un conductor de televisión inglés llamado John Oliver, un humorista que súbitamente llegó a los titulares de varios portales internacionales, incluido Uruguay, gracias a un informe de su programa Last Week Tonight with John Oliver, de la señal HBO.
“La FIFA desenmascarada por un humorista inglés”, “En 13 minutos este comentarista destruye a la FIFA” y “Brasil 2014: el irónico monólogo que revela todo”, fueron algunos titulares que provocaron dos cosas: que el video se convirtiera en viral y que la gente se preguntara quién es John Oliver.
Cuarentón, con una dentadura desarreglada, canas al aire y unos lentes pequeños que terminan de construir su pinta de nerd, el humorista de origen británico se convirtió rápidamente en una de las figuras flamantes de internet y la televisión nocturna en Estados Unidos, conocida como el late night show.
Esta semana se confirmó que HBO renovará el programa por dos temporadas más, hasta 2017. Unos días antes que la compañía anunciara su apoyo a Oliver, Jon Stewart, el “mentor” y responsable de darle su primer espacio popular en la televisión al inglés, daba la noticia de su retiro en 2015 de The Daily Show, un programa que conduce desde hace 17 años y que lo convirtió en insignia del subgénero televisivo del “informativo humorístico”.
La partida de Stewart se suma a una serie de movimientos en los últimos años de varios conductores referentes del late night, espacio que han convertido en una fuente de entretenimiento e información (el llamado infotainment) para la audiencia televisiva de Estados Unidos, así como para los millones de espectadores que lo siguen a través de internet.
Antes de dormir
El late night se refiere al último espacio de programación de la televisión, esa franja que va desde las once de la noche hasta las dos de la mañana del otro día. Los late night shows han logrado convertirse en un género propio con una estética y estructura narrativa marcada, que ha hecho que varios países hayan tratado de replicar su fórmula y adaptar el formato para cada cultura, incluso en Uruguay (ver nota aparte).
Parte programa de variedades, parte talk-show y parte programa de sketches, el late night es considerado un elemento clásico de la programación estadounidense desde la década de los sesenta.
Al hablar de estos programas, hay dos elementos que se combinan y repiten siempre: humor y actualidad. La sencilla fórmula fue popularizada por el conductor estadounidense Johnny Carson, que gracias a su labor, personalidad e ingenio humorístico se ganó el título de “rey del late night”. Carson, fallecido en 2005, condujo durante 30 años el programa The Tonight Show with Johnny Carson, emitido en la señal NBC. Fue ahí que el humorista plantó la semilla del formato que hoy se ha popularizado, aunque también ha generado propuestas más diversas.
Grabados originalmente en vivo y transmitidos de lunes a jueves, un late night “clásico” suelen ser programas de una hora de duración, compuesto por un monólogo introductorio de stand-up; la presencia de una banda en vivo en un estudio cuya escenografía suele mostrar una ciudad nocturna; equipado además con un escritorio y unos sillones donde el conductor entrevistará a diferentes personalidades y realizará algunos espacios de humor y opinión.
Más allá de alguna variación entre estos espacios, en los que puede haber actuaciones, juegos y otros espectáculos de variedad, la fórmula suele mantenerse, adaptándose a cierto perfil personal del conductor, llamado usualmente “anfitrión”. La gran excepción es la transmisión en vivo, que ahora se falsea.
De traje y corbata
Johnny Carson, Steve Allen y Jack Paar son algunos de los nombres menos conocidos por estos lares en lo que refiere al late night, aunque a este trío se le suele adjudicar la responsabilidad de haber popularizado y formado el género desde sus inicios en los cincuenta y sesenta.
A diferencias de otros programas, los late night shows cuentan con la particularidad de que se han convertido en franquicias de décadas de duración, en las que sus anfitriones pasan años frente a las cámaras, solventando la fidelidad de su relación con la audiencia, capaz de quedarse despierta hasta tarde para no perderse sus programas durante la semana.
En el panorama actual de presentadores se encuentra una variedad heterogénea de estilos, aunque todos comparten rasgos en común.
Hombres adultos y blancos, suelen salir al estudio todas las noches vestidos de traje de manera impecable. Deben tener un talento innato para la comedia y para la improvisación, pese a que cada show cuenta con una decena de escritores que además de pensar en chistes basados en las noticias del día para el monólogo inicial deben planear los contenidos del resto del programa.
Al mismo tiempo, deben ser grandes entrevistadores, ya que el formato suele presentar entrevistas de entre 5 o 10 minutos por cada invitado, sin importar que sea un actor poco conocido o el propio presidente Barack Obama, quien ha aparecido en varios late nights a lo largo de sus dos administraciones.
Por último, deben lograr un vínculo inmediato con la audiencia, no sólo del estudio, sino fuera de la pantalla. Aunque el late night se ha asentado como un segmento infaltable en la televisión norteamericana, hoy en día no cuenta con la audiencia que mantenía en el pasado, ya que los espectadores son cada vez menos proclives a quedarse hasta tarde viendo televisión de aire o por cable.
El pase de escritorio
La historia del late night también es una historia de sucesiones. A lo largo de las décadas, un conductor ha pasado el micrófono a otro para que continúe con la tradición del programa, al mismo tiempo que lo renueva y adapta a su momento histórico.
Además de Stewart –quien dejará The Daily Show de Comedy Central sobre fin de 2015–, en el último año varios presentadores icónicos han anunciado su retiro. Sin duda el más importante es David Letterman, anfitrión del programa Late Show with David Letterman en CBS, y que es además escritor, productor y una de las personas más nominadas en la historia de los premios Emmy con 52 menciones.
Tras tres décadas de burlas e ironía pura, el conductor dará un paso al costado y será reemplazado por Stephen Colbert, otra figura que –al igual que Oliver– empezó trabajando para Jon Stewart y luego saltó a la fama con la interpretación de un personaje ultraconservador a nivel político en The Colbert Report, otro “noticiero falso” de Comedy Central que tuvo su emisión final en 2014.
Mientras tanto en NBC, dos exintegrantes del programa Saturday Night Live (SNL) también arribaron a la televisión nocturna como anfitriones. El que ha alcanzado más notoriedad, gracias un uso inteligente de las redes sociales y su relación afable con las celebridades es Jimmy Fallon, quien actualmente ocupa el lugar que tenía el presentador de pelo canoso y mentón grande Jay Leno en The Tonight Show.
Fallon, cuyo anterior programa Late Night dejó a cargo de su colega de SNL, Seth Meyers, ha comenzado a modificar lentamente el formato, llevándolo a sus raíces y convirtiendo su programa en un show de sketches y variedades donde a las estrellas de Hollywood se las puede ver en guerras de agua, haciendo mímicas de canciones, jugando carreras en pequeños automóviles y otro tipo de delirios.
Pero más allá de las risas, el público también ha encontrado en el late night un lugar en el cual informarse de la realidad política y social de Estados Unidos. Fueron Stewart y Colbert quienes hicieron de el “informativo falso” un género rico, al punto de convertirse en una fuente de información referente para la población joven de Estados Unidos.
El inesperado éxito de Oliver es la muestra de que el infotainment puede hacerse bien. La semana pasada durante un informe sobre los conflictos internacionales de las tabacaleras con varios gobiernos, el conductor inglés mostró una intervención realizada por el programa en las calles de Montevideo, una señal de que Uruguay no se encuentra tan alejada de la mirada ácida, perspicaz y graciosa de estos señores encargados de despedir el día de millones de personas