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Los votos blancos y anulados, ¿afectan el resultado del balotaje?

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18 de noviembre de 2019 a las 08:09

Arrancó la semana y, con ella, la recta final de las elecciones. Este domingo se enfrentarán en las urnas Daniel Martínez y Luis Lacalle Pou –los candidatos del Frente Amplio y del Partido Nacional, respectivamente– y uno de ellos se consagrará como el presidente de Uruguay por los próximos cinco años. 

Con la cercanía de los comicios se reavivan las mismas dudas: cuándo el voto se considera en blanco, cuándo anulado y qué incidencia tienen en el resultado final. El Observador consultó a Ana Lía Piñeyrúa, ministra de la Corte Electoral, y la politóloga Fernanda Boidi para explicarlo 

Para empezar, hay que aclarar cuál es la única forma de asegurarse de que el voto sea válido. En el sobre debe haber una hoja de votación sin roturas, dobleces o anotaciones que tenga los siguientes detalles: la imagen de los candidatos a la presidencia y vicepresidencia, los nombres de ambos –Daniel Martínez y Graciela Villar o Luis Lacalle Pou y Beatriz Argimón– y la fecha de la segunda vuelta, es decir, 24 de noviembre de 2019. 

Si alguien introdujera por error dos hojas de votación de la misma fórmula, el voto igual quedaría habilitado. Pero si una de las hojas respaldara a Martínez y otra a Lacalle Pou, así como si se introdujeran tres o más hojas (independientemente de si son idénticas), el voto quedaría anulado. 

Voto en blanco hay uno solo: cuando en el sobre no se introduce ninguna de las papeletas habilitadas. En cambio, hay varios escenarios por los que el voto se considera anulado, además del presentado más arriba en esta nota. 

El voto se anularía si alguien introdujera una papeleta por el "sí" a la reforma en materia de seguridad que se plebiscitó el 27 de octubre, conocida como Vivir sin miedo. Lo mismo pasaría si una persona, además de la hoja de votación, ensobrara un objeto extraño.

Idéntico sería el caso de alguien que pusiera una hoja de votación correspondiente a las elecciones presidenciales y parlamentarias de octubre. Tampoco será validada una hoja de votación en malas condiciones: rota, rayada o con dobleces. 

La segunda duda generalizada es cómo afectan al resultado final la cantidad de votos anulados y en blanco. ¿Inciden en el resultado? En el balotaje la respuesta es clara: no, no tienen incidencia. Cuando se trata de dirimir cuál de las dos fórmulas gobernará, basta con ser el más votado. En segunda vuelta hay cuatro opciones –la fórmula del Frente Amplio, la fórmula del Partido Nacional, en blanco y nulo– y ganará de forma directa la que concentre más votos, sin importar el porcentaje. 

¿Qué pasa en la primera vuelta, cuando además de quiénes encabezarán el Ejecutivo está en disputa la integración del Parlamento? Boidi explicó que en la Costitución no hay ninguna referencia explícita a qué sucede con los votos anulados y en blanco, lo que puede llevar a confusiones y especulaciones. 

Para asignar bancas en el Parlamento, tanto en Diputados como en el Senado, los votos anulados y en blanco inciden de manera indirecta, particularmente sobre la cantidad de votos necesarios para conseguir mayorías absolutas.

¿Cómo? Imagínese, por ejemplo, un país donde el total de votos emitidos son 100, 10 son anulados o en blanco y 45 de ellos respaldan a un partido. Si se tuvieran en cuenta solo los votos emitidos, ese lema no tendría mayorías parlamentarias (45%).

Sin embargo, en estos comicios el universo son los votos válidos –no el total de emitidos–, por lo tanto se deberán ajustar los porcentajes. Los 100 votos emitidos dejarán de ser el total (100%) y, habiendo dejado afuera los 10 en blanco o anulado, los 45 votos pasarán a ser la mitad (50%), en vez de 45%.

Es decir: en las elecciones de primera vuelta no tienen impacto directo, pero cuando se ajustan los porcentajes dejando afuera los votos emitidos no válidos pueden tener incidencia en la cantidad de votos necesarios para conseguir una banca y mayorías parlamentarias. 

Por otra parte, la Corte Electoral admitió que no sean anuladas cerca de 500 hojas de votación del Partido Nacional con errores de impresión. Por ahora esta es la única excepción que admitirá el organismo, al igual que en las elecciones de octubre resolvió no anular las hojas de votación acompañadas por papeletas para el plebiscito correspondientes a 2014, cuando se puso a consideración la baja de la ley de imputabilidad. 

Piñeyrúa recordó que quien advierta una irregularidad en los días previos a las elecciones puede reportarla a los directorios de sus partidos, quienes tramitarán la denuncia ante la Corte Electoral.

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