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Maduro asediado en dos frentes

La caída del chavismo es el único camino para iniciar la recuperación del país y para restablecer a su pueblo la vida digna

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07 de junio de 2018 a las 05:00

La decisión de la Organización de Estados Americanos (OEA) de habilitar la exclusión del gobierno dictatorial de Venezuela se agrega a la suspensión de asistencia financiera de China para debilitarlo aún más y agravar su aislamiento. El régimen que encabeza Nicolás Maduro ya estaba con un pie afuera de la OEA. En abril de 2017 pidió abandonar el organismo, un proceso que lleva dos años y que Maduro anunció que será celebrado como "una gran fiesta nacional" cuando se complete. Su antecesor Hugo Chávez había retirado previamente al país de la Comisión de Derechos Humanos de la OEA, luego de reiteradas condenas a su colapso democrático. Dado que el chavismo está en vías de salir totalmente del organismo por su propio pedido, la resolución de la OEA tiene más simbolismo político que efecto práctico. Pero es igualmente significativo que los 19 países que la aprobaron incluyen a varios pequeños estados caribeños que hasta ahora votaban a favor de Venezuela para mantener el abastecimiento de petróleo barato que recibían. En esta pérdida de apoyo de esos países incidió Estados Unidos, gestor de la condena, con su implícita promesa de resarcirlos. El vicepresidente Mike Pence ofreció a los países que la apoyaran "vínculos más fuertes" con la primera potencia mundial, incluyendo inversiones financieras, en energía, infraestructura y seguridad.

Estados Unidos lideró la moción para aplicarle al chavismo la Carta Democrática de la OEA, acompañado desde el primer momento por todas las naciones principales del continente. Logró 19 votos a favor, cuatro en contra y 11 abstenciones. En el último grupo estuvo incluido el gobierno uruguayo que, pese a haber acompañado la suspensión venezolana del Mercosur, sigue defendiendo el espejismo imposible de que el descalabro venezolano se arregle a través de un diálogo interno que ya ha fracasado. La iniciativa de la OEA se concretó por segunda vez en sus 70 años de historia, precedida en 1962 por la suspensión de la dictadura cubana en una asamblea en Punta del Este.

De mayor impacto real contra el chavismo es la decisión de China de cortarle el crédito. El gigante asiático ha sido su principal fuente de financiamiento externo, acompañado en menor medida por Irán y Rusia. En la última década ha volcado US$ 62 mil millones en créditos, que le han permitido al régimen de Maduro evitar el colapso definitivo de una economía hecha trizas por incompetencia de gestión y una generalizada corrupción. Pero los bancos chinos desde hace ya algún tiempo frenaron nuevos créditos por temor fundado de que un régimen atado con alfileres militares no pueda cumplir compromisos de repago.
El chavismo está cada vez mas aislado políticamente por el mundo democrático occidental, con excepción de Uruguay y otras pocas naciones. Lo apremian una economía en ruinas, la pavorosa crisis humanitaria que ha generado y la resistencia a la sangrienta represión armada de cualquier forma de disidencia. Es difícil anticipar como puede sobrevivir mucho tiempo más una dictadura cuyo único sostén es el respaldo, por ahora, de la estructura militar, que ocupa 14 ministerios. Su caída es el único camino para iniciar la recuperación de un país otrora rico y para restablecerle a su pueblo la vida digna que les coarta la pérdida de libertades, de asistencia médica y el hambre.

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