La presidenta de Filipinas, Macapagal Arroyo, anunció el lunes la designación de una comisión independiente para identificar las causas de un motín militar sofocado el domingo, pero remarcó que ello no impedirá que los rebeldes sean tratados con severidad.
Arroyo dijo en un mensaje sobre el estado de la nación que el motín del domingo fue desafortunado, mal concebido y peor ejecutado por oficiales mal aconsejados. "Tales acciones son deplorables y serán confrontadas con toda la fuerza de la ley, incluyendo el componente político", dijo la presidenta filipina en su discurso, transmitido en vivo por la televisión.
Casi 300 militares participaron en el motín demandando la renuncia de Arroyo y varios altos oficiales, a quienes acusaron de corrupción, confabulación con rebeldes musulmanes y propósito de imponer la ley marcial para impedir la próxima elección presidencial que debe realizarse en el 2004.