Los combates que estallaron hace una semana en Sudán entre dos facciones militares dejaron ya más de 400 muertos y 3.500 heridos, anunció este viernes la Organización Mundial de la Salud (OMS).
Un total de "413 personas murieron y 3.551 resultaron heridas", declaró Margaret Harris, portavoz de la OMS, en una conferencia de prensa en Ginebra. James Elder, portavoz de Unicef, señaló además que "al menos 9 niños murieron en los combates y más de 50 resultaron heridos".
Los cinco millones de habitantes de Jartum, la capital de Sudán, empezaron así la séptima jornada bajo los bombardeos aéreos, explosiones y combates callejeros entre las fuerzas de los dos generales que se disputan el poder.
Los enfrentamientos continuaban este viernes desoyendo los pedidos de una tregua con motivo del fin del Ramadán.
"Durante la noche, numerosos barrios de Jartum fueron bombardeados y son todavía objeto de bombardeos entre el ejército y las Fuerzas de Apoyo Rápido" paramilitares, informó el sindicato de médicos.
La aviación regular, según esa fuente, no vacila en bombardear bases de las FAR diseminadas en zonas pobladas de Jartum, aunque estén cerca de hospitales.
En cinco días, "el 70% de los 74 hospitales de Jartum y de las zonas afectadas por los combates quedaron fuera de servicio", según la organización.
En la capital, la situación de la población civil se deteriora por el agotamiento de los víveres y los cortes de electricidad y agua en varios sectores.
Además de huir de la ciudad y de la región occidental de Darfur, donde se desarrollan los combates, entre 10 y 20 mil personas, la mayoría mujeres y niños, cruzaron la frontera hacia Chad, según el Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados (ACNUR).
Las agencias humanitarias internacionales suspendieron por su parte su ayuda, fundamental en un país donde más de un tercio de la población pasa hambre en tiempos normales.
La ONU y los Estados Unidos habían solicitado el jueves una tregua de al menos tres días para permitir a los civiles celebrar la fiesta del Aíd al Fitr, que marca el final del mes de ayuno musulmán del Ramadán.
Sin embargo, el jefe del ejército, Abdel Fatah al Burhan, descartó negociar con su otrora número dos, Mohamed Hamdan Daglo, el jefe de las paramilitares Fuerzas de Apoyo Rápido (FAR).
Mientras el grupo rebelde anunciaba su disposición a un cese del fuego temporario, el general Burhan apareció por primera vez en la televisión estatal desde el inicio de los combates con un discurso con motivo de la fiesta del Aíd, en el que no mencionó ninguna tregua.
"Nuestro país sangra", admitió el jefe del gobierno, pero “esperamos salir de esta prueba más unidos, un solo ejército y un solo pueblo", dijo con uniforme militar entre dos banderas sudanesas.
En una entrevista telefónica con la cadena Al Jazeera, Burhan dijo el jueves que no había espacio "para negociaciones políticas" con su rival. Si el general Daglo no abandona su intento de "querer controlar el país, será aplastado militarmente", advirtió.
Ambos bandos siguen anunciando victorias y lanzándose acusaciones mutuas imposibles de verificar en el terreno.