En un alto número de países la falta de instalaciones sanitarias obliga a sus ciudadanos a hacer sus necesidades al aire libre, lo que contribuye a la propagación de enfermedades, algunas de ellas potencialmente letales.
Más de 490 millones de personas defecan al aire libre, según la OMS
La cifra era casi el triple en el año 2000 y preocupa porque, entre otras cosas, contribuye a la propagación de enfermedades
