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22 de marzo 2023 - 17:59hs

En el país más pobre de América Latina  y el Caribe, el drama de la violencia no tiene final a la vista. Al menos 530 personas fueron asesinadas, muchas de ellas por francotiradores, y cerca de 280 secuestradas por las pandillas que operan en Haití con total impunidad, según denunció la Oficina del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos (Oacdh).

La portavoz de la agencia, Marta Hurtado, subrayó que sólo en las dos primeras semanas de marzo, los enfrentamientos se saldaron con al menos 208 muertos, 164 heridos y 101 secuestrados; al tiempo que desde principios de enero y hasta el 15 de marzo, 531 personas murieron, 300 resultaron heridas y 277 fueron secuestradas en incidentes relacionados con las bandas, principalmente en Puerto Príncipe, la capital del país.

"La mayoría de las víctimas murieron o resultaron heridas por francotiradores que presuntamente dispararon al azar contra personas que se encontraban en sus casas o en la calle", indicó la portavoz. Durante la exposición del informe, Hurtado enfatizó que la ONU “está cada vez preocupada por la creciente violencia en Haití, donde los enfrentamientos entre bandas son cada vez más violentos y frecuentes".

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Según la ONU y la oenegés que trabajan en el territorio, las pandillas intentan ampliar su control territorial en la capital y otras regiones ante la inacción del gobierno, atacando a las personas que viven en las zonas controladas por sus rivales, una escalada obligó a unas 160.000 personas a desplazarse a casas de familiares o amigos, donde a menudo deben compartir los escasos alimentos, el agua y las medicinas con otras familias.

Al menos una cuarta parte de los desplazados en Haití viven en refugios improvisados con acceso limitado al agua y la comida, lo que ha dado lugar a brotes de cólera y otras enfermedades infectocontagiosas, en un contexto en el que la organizaciones no gubernamentales que intentan llevar ayuda a la población se ven restringidas de actuar por las frecuentes amenazas y los ataques del que son objeto sus integrantes.

La ONU pidió a las autoridades del país caribeño que "atajen inmediatamente esta grave situación" y les ha solicitado que “garanticen que la policía actúe con responsabilidad ante estas bandas armadas”, precisó Hurtado. Además, la titular de la agencia especificó que la ONU ha pedido que "este ciclo de violencia, corrupción e inmunidad" termine en “procesos contra los perpetradores de estos actos y con las debidas reparaciones a todas las víctimas de los mismos”.

Según el informe presentado, entre las víctimas de las balas perdidas hay alumnos y profesores de escuelas. La ONU, además, también denunció que el aumento de los secuestros de padres y de escolares en las inmediaciones de los colegios ha obligado al cierre de muchos establecimientos. “Sin la protección de un entorno escolar, muchos niños han sido reclutados a la fuerza por bandas", advirtió Hurtado con relación a la situación de un país que lleva años sumergido en una crisis humanitaria, económica y política exacerbada desde el asesinato del presidente Jovenel Moise en 2021, y acentuada por el auge de la violencia de las pandillas.

Hurtado recordó que, en ese contexto de inestabilidad crónica y violencia, los precios de los alimentos y otros bienes esenciales se han dispararon, agravando una crisis que impide que la mitad de la población de Haití acceda a una cantidad suficientes de comida suficiente para evitar caer en la desnutrición, un mal crónico que golpea con especial fuerza a niños, niñas y adolescentes.

El informe presentado por Hurtado destaca también que "la violencia sexual es utilizada por las bandas contra las mujeres y las niñas para aterrorizarlas, someterlas y castigar a la población, y en ocasiones para para presionar a las familias a pagar un rescate”. Por su parte, el Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, Volker Turk, instó a las autoridades de Haití a que enfrenten la situación de la seguridad con un refuerzo de la policía y una reforma del sistema judicial.

Hacia fines del año pasado, en el contexto de una discusión a nivel internacional sobre la posibilidad de intervenir con una fuerza de paz, pedido realizado por el secretario general de la ONU, Anónio Guterres, el embajador chino ante el organismo, Geng Shuang, se preguntó si “¿el envío de una fuerza de acción tendrá el apoyo de los distintos partidos político, enfrentará resistencias o provocará, incluso, una escalada de los enfrentamientos violentos?".

Los interrogantes que plantea Beijing son muy similares a los expresados por Francia, Rusia, Gran Bretaña y Estados Unidos, los otros integrantes permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU. Una idea que sigue generando recelo en parte de la población haitiana debido a la ineficacia de las misiones anterior, como la de los Cascos Azules en 2010, que tras el gran terremoto que asoló la isla introdujo el cólera, enfermedad que devino en epidemia y dejó un saldo de más de 10.000 muertos.

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