Imaginemos que volvemos a comienzos de abril y se nos permite apostar en bolsa con información a la la vista. Ya sabemos que los 215 mil casos de Covid 19 en EEUU saltarán a 1,1 millones al final del mes con más de 60.000 fallecidos. Que sabemos EEUU, Australia y la Unión Europea reclaman una investigación sobre el origen de la enfermedad y China se niega.
Que anticipamos que la desocupación afectará a 30 millones de personas en el curso de ese único mes y el PBI de EEUU en el primer trimestre, cuando la crisis recién empieza, es -4,8%, ambos datos peoress de lo que espera el mercado.
Que anticipamos que el mercado del petróleo es un caos y tenemos que poner nuestro dinero. Muchos, La apuesta lógica sería a la baja. Y sin embargo, mientras todo sigue patas arriba, abril fue el mejor abril para el Dow Jones desde….!1938! Subió 10,5%, el S&P 500 más del 12%, su mejor mes desde enero de 1987. Para el Nasdaq el mejor mes desde el 2000.
¿Ha sido la suba de abril irracional y vendrá ahora un regreso a la realidad que volverá a derrumbar a la bolsa? Ha habido un error de análisis de los inversores? El PBI baja, el Dow sube. ¿Quién tiene razón? ¿La bolsa o la vida?
Johannes EISELE / AFP Cómo será la extrañeza del fenómeno que este viernes 1 de mayo el propietario de Tesla, Elon Musk, opinó que a su entender las acciones de su empresa estaban super valoradas. ES que tras una baja inicial en marzo Tesla tuvo en abril un mes de frenéticas subas. Con el precio del combustible derivado del petróleo baratísimo. Podría ser el mejor momento de su competencia, pero Tesla cierra abril valiendo como empresa siete veces más que Ford.
Una razón es que la humanidad está ante una bifurcación inédita. Mientras más se acerca al riesgo existencial de colapsar, más migra tecnológicamente hacia el transporte eléctrico y la digitalización. Lo presencial pasa a ser mediado por pantallas y streaming. Las acciones de Netflix hicieron récord en abril. Los cines reales cerrados, el cine del hogar a full. Los recitales son solo mediáticos, las reuniones de trabajo todas virtuales. Y los trabajadores le han tomado el gustito a trabajar desde casa, con ropa cómoda, cocinando más, gastando menos, perdiendo menos tiempo en los embotellamientos de automóviles de las horas pico laborales. Una encuesta divulgada esta semana indicó que 48% de los trabajadores están tan felices de no ir a trabajar que con tal de seguir trabajando en sus casas aceptarían una rebaja salarial.
De modo que así como hay empresas que quedarán tremendamente dañadas, los restaurantes y hoteles entre ellas, hay otro conjunto de empresas tecnológicas que despegan. Como logmein.com que da super ancho de banda a la creciente legión de trabajadores nómades que recorren el mundo trabajando con su notebook y celular. Los nómades tienen ahora problemas para ejercer el nomadismo, la fuerza detrás del boom que disfrutaban las aerolíneas previo a la pandemia. Pero los trabajadores se radicarán donde se les antoje vivir en la aldea global. Muchos ya están en Uruguay y muchos más vendrán.
El propietario de Tesla opinó que a su entender las acciones de su empresa estaban super valoradas
La fortaleza de las tecnológicas no es suficiente para sostener a los índices bursátiles por sí solas. Otro componente son los billones de dólares y euros que se están inyectando a la economía; EEUU, la Unión Europea, Japón, Canadá y tantos otros países. Una reacción veloz de reflejos para que todo siga funcionando. ¿Qué costo tendrá esa inyección masiva de dinero? Lo otro que incorporó el mercado es la convicción de que las tasas de interés serán cero o similar hasta nuevo aviso.
Hay otro factor clave: la celeridad con que la ciencia está reaccionando. Avanzaron cualitativamente el proyecto de vacuna de la Universidad de Oxford, progresó el de la empresa Moderna, parece funcionar bien el medicamento Remdesivir que desarrolló el laboratorio Gilead. Las empresas de genética subieron y serán seguramente estelares por mucho tiempo. Mover genes para acá y para allá, cambiarles un nucleótido es por primera vez fácil, con todas las oportunidades y riesgos que eso significa.
El mercado apostó a que la economía mundial se recupera rápido porque la ciencia trae la solución pronto. Pero es muy temprano para cantar victoria. Un virus de ARN puede ser muy mutante y una vacuna que sirva en 2021 (si llega), puede ya no servir en 2022.
A la tarde del 1 de mayo el mercado caída fuerte por segundo día. ¿Será que empieza ahora a percatarse de que las consecuencias económicas de lo que sucede serán muy malas? Mayo puede empezar a convertir la V que esperan muchos, ese rebote rápido, en una W o una L. El Dow Jones que bajó a menos de 20.000 puntos sobre el final de abril, terminó arriba de 24.000 puntos en abril, ¿ fue el de marzo el mínimo? Que el Dow caiga arrastrado al pesimismo puede generar un dominó de recesión y desempleo mucho peor. Que sostenga los actuales niveles o suba puede querer decir que los motores siguen prendidos mientras la vacuna se acerca.