“Gracias por aceptar la invitación doctor Pablo Mieres, con gusto vamos a escuchar las propuestas que llevará al gobierno en caso de ser elegido presidente”, dijo ayer el presidente de la Cámara Oficial Española de Comercio, Industria y Navegación, Manuel Barros, al iniciar un nuevo desayuno de consulta con los precandidatos. El presidente del Partido Independiente giró hacia el jerarca de la gremial y le devolvió una sonrisa. Barros entendió la señal y aclaró: “Bueno, si no es presidente, puede ser la llave del próximo gobierno”.
Esa anécdota resume buena parte de las aspiraciones electorales de este pequeño partido político nacido en noviembre de 2002: meterse como una cuña en la integración del Parlamento desde el 1º de marzo de 2015 para ser escuchado e incidir en las decisiones legislativas del país. Ser un “fiel de la balanza”.
Mieres no se cansa de repetir que su colectividad es de izquierda, pero se distancia del Frente Amplio y también de los partidos tradicionales. Su discurso, sin embargo, está plagado de críticas y acusaciones a las dos administraciones de la coalición de izquierdas. Ayer, al ser escuchado por empresarios españoles, en la sede de la gremial ubicada en Ciudad Vieja, el líder de los independientes acusó al oficialismo de haber dejado una deuda “social” y “ética”. La social porque los uruguayos no mejoraron su calidad de vida, según su modo de ver. La ética porque el Frente Amplio mantuvo todos los “vicios” de la política que antes había criticado, como los “acomodos” y el “clientelismo”. Pidió recordar, como muestra de esas prácticas, el caso del diputado de Salto, Andrés Lima, acusado por el vicepresidente Danilo Astori de irse al grupo de Raúl Sendic por dinero.
También se quejó del gasto en publicidad de algunas empresas públicas, y nombró a UTE. A su juicio debería ser prohibida esa práctica por parte de quien tiene monopolio sobre un mercado. Sin nombrarlo, también disparó contra Raúl Sendic, expresidente de ANCAP, por haber lanzado desde ese lugar su candidatura. Mieres es partidario de reformar a las empresas públicas para, entre otras cosas, limitar la práctica proselitista y acotar el avance de las sociedades anónimas que se crean bajo su ala.
Muy aplaudido y elogiado por los empresarios, el candidato del Partido Independiente también habló de reformar el Estado, de generar una “revolución” en la educación, y reiteró su posición contraria a bajar la edad de imputabilidad penal de 18 a 16 años, como propone buena parte de la oposición y se plebiscitará en octubre de este año.
A juicio de Mieres, los avances en distintas áreas de la última década bajo el gobierno del Frente Amplio no lograron ser “irreversibles”, y estimó que el viento favorable de la economía uruguaya se está por terminar.
El líder de los independientes se acordó del vicepresidente Astori y sus críticas a los planteos en economía de los partidos de la oposición. Dijo que el dream team (en alusión irónica al equipo económico que Astori comanda desde 2005) ya no es infalible. Lo comparó con el club de fútbol español Barcelona, integrado por estrellas de primer nivel, pero que perdió en las últimas semanas algunos partidos en los torneos en los que compite. “El equipo de Astori ha perdido varios partidos. Con Pluna US$ 300 millones y ahora con ANCAP otros US$ 150 millones”, dijo Mieres y despertó risas socarronas en el público.