Durante toda esta semana, miles de indígenas se movilizan en las calles de Brasilia para exigir la demarcación de nuevas reservas en sus tierras ancestrales, durante un encuentro anual de miembros de comunidades indígenas de todo Brasil.
La 19ª edición del campamento "Terra Livre" (Tierra Libre), que comenzó el lunes y continúa hasta el viernes, tiene como lema este año "Sin demarcación (de las reservas indígenas) no hay democracia".
Es la primera gran concentración de este tipo en la capital brasileña desde el regreso al poder en enero del presidente Luiz Inácio Lula da Silva, quien se ha mostrado partidario del reclamo indígena, a diferencia de su antecesor ultraderechista Jair Bolsonaro.
En medio de los edificios de arquitectura futurista de la sede del gobierno en Brasilia, los nativos visten en su mayoría trajes tradicionales, con majestuosos tocados de plumas y pinturas corporales.
"Llevamos una semana viajando para venir aquí y lo que queremos es igualdad de derechos para todos los pueblos indígenas, en todo Brasil", dijo a la AFP-TV Joyce Paumari Hiraka, un joven de 24 años con el rostro decorado con motivos tribales.
El lunes, miles se congregaron en una gran marcha, extendida por unos dos kilómetros, por la emblemática Explanada de los Ministerios hasta el edificio del Congreso de Brasil, al ritmo de cantos tribales.
AFP
El encuentro incluye además conferencias y actividades culturales durante toda la semana en la capital brasileña.
"La demarcación de nuestras tierras es muy importante para nosotros, para evitar las intrusiones de los que vienen a destruir" la selva, dijo André Guajajara, 33, del estado de Maranhao (noreste).
Las tierras indígenas, reservadas exclusivamente para las comunidades, son consideradas por los especialistas como un baluarte esencial contra la deforestación en la Amazonía, provocada en particular por la expansión de las actividades mineras y agrícolas.
"Nuestro territorio es como una isla de selva; hay mucha destrucción alrededor. El gobierno debe cuidar el medio ambiente, como lo hacemos nosotros, los pueblos indígenas", dijo Yakari Kuikuro Mehinaku, quien vive en la reserva Alto Xingu, en el estado de Mato Grosso (centro).
"Al menos eso esperamos, porque sufrimos mucho con el gobierno anterior", insistió, en referencia a Bolsonaro (2019-2022), quien cumplió su promesa de no "ceder ni un centímetro de más" a las tierras indígenas.
En su actual tercer mandato, Lula, quien anteriormente gobernó Brasil entre 2003 y 2010, creó un Ministerio de los Pueblos Indígenas.
La ministra encargada, Sonia Guajajara, anunció recientemente que pronto se aprobarán 14 nuevas reservas indígenas, con una superficie total de 1,5 millones de hectáreas.
De los 14 procesos en curso, 11 ya están concluidos y prácticamente listos para la firma presidencial.
"Esperamos que a lo largo de 2023 podamos tener todos esos procesos firmados", dijo la ministra a la prensa. Algunos de ellos llevaban cerca de 30 años esperando.
Se trata de la mayor demarcación que se realiza en diez años en el país y está cargada de simbolismo después del estancamiento que sufrió la cuestión indígena durante el mandato del ultraderechista Jair Bolsonaro.
Estos nuevos territorios se sumarán a los 430 territorios demarcados actualmente, aunque la ministra quitó importancia al número ya que los territorios "varían de tamaño o de región en región".
El ministerio de Guajajara fue creado por el gobierno de Luiz Inácio Lula Da Silva para proteger los derechos de los 800.000 indígenas asentados en el 13,75% del territorio nacional, según el último censo de 2010.
En la ONU, la ministra pidió que la agenda de la lucha indígena, que incluye la demarcación, la protección y la seguridad de los territorios indígenas, se sume al debate global sobre crisis climática.
"Nunca más Brasil sin nosotros, nunca más una ONU sin los pueblos indígenas", dijo la ministra brasileña, ataviada con un tocado de plumas, que lanzó la propuesta de que Brasil albergue el próximo encuentro de los pueblos indígenas para "discutir y definir nuestras estrategias".
En toda la región de la Amazonía, que comparten una decena de países de la región, hay 100 millones de hectáreas de tierras indígenas por demarcar, según el ministerio.
La demarcación de territorios indígenas permite luchar contra la usurpación ilegal de tierras para deforestarlas y luego reclamarlas oficialmente utilizando documentos falsos, una práctica común en el pulmón de planeta.
Asimismo, permite proteger el medio ambiente, luchar contra los invasores, como la minería ilegal o maderera y combatir la violencia y el narcotráfico.
"Los indígenas no están ocupando tierras de otros, están luchando para recuperar lo que era suyo y los invasores les quitaron desde 1500", año de la llegada de los primeros colonizadores portugueses a Brasil, dijo Lula recientemente.
La deforestación en la Amazonía en febrero (322 kilómetros cuadrados) aumentó 62% respecto a febrero de 2022, un récord para ese mes del año.