23 de junio de 2015 9:06 hs

En el expediente, al que accedió El País, se detallan los momentos desde que fue tomada por los delincuentes en la puerta de su casa el 17 de mayo, hasta su liberación.

Según relató, dos personas la interceptaron en la puerta de su casa en el Parque Batlle, la metieron dentro de su camioneta y comenzaron a manejar.
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"Hacía mucho calor. Y no bajaban los vidrios. Llegamos a un lugar. Ellos dos me bajaron. Nunca recibí un tirón de pelos ni un golpe. Siempre me decían: 'tranquila, no te a va a pasar nada; no somos violadores'", relató Salomone ante la Justicia.

Los dos secuestradores a los que hace referencia la médica son Gustavo Lepere Mederos, que se encuentra procesado con prisión, y Pedro Leone Achart, que está prófugo. Al bajar del vehículo le pusieron una remera negra en la cabeza, le ataron las manos y le taparon la boca. Salomone no oía ruidos, salvo el ladrido de dos perros.

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undefined La médica estuvo cautiva en un pozo de dos metros por dos metros
La médica estuvo cautiva en un pozo de dos metros por dos metros

Recuerda un fuerte olor a portland, que procedía del pequeño sótano en el que fue encerrada. Con los ojos todavía vendados, la sentaron en una reposera mientras los dos hombres limpiaban el predio. "Creí que se me terminaba la vida", dijo la médica. Luego escuchó que uno de los secuestradores le dijo al otro: "Se perdió la camioneta"

Ese día solo comió los caramelos que le había comprado a su hijo en la estación de servicio de Florida en la que paró antes de emprender viaje a Montevideo. En la noche algunas personas durmieron arriba del sótano. Declaró que los escuchó roncar e incluso hablar en sueños. Al día siguiente, sobre las 8.30 horas, tomó una taza caliente de café. A pedido de los secuestradores, hizo una lista con las cosas que necesitaba, entre los alimentos que quería comer y los medicamentos que precisaría.

"Ahí me di cuenta que el encierro iba para largo", contó.

Más tarde, el sótano comenzó a inundarse, por lo que uno de los captores le hizo ponerse la venda y le ordenó que comenzara a sacar el agua. Según declaró, la primera semana sacó entre 14 y 20 baldes de agua.

Pozo milvana
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"No estaba entre pichis"

La médica dejó en claro que los secuestradores le dieron un buen trato. Le dejaban la luz prendida de noche, le prendían la radio, le ponían música y hasta le preparaban comidas elaboradas. Llegó a comer buenas carnes, ensaladas con aceite de oliva y con palta.

"Me daba la sensación que no estaba entre pichis (...) Pedí suero un día porque el ojo tenía una conjuntivitis. Fue horrible lo que viví pero podía haber sido peor. Nunca me gritaron ni pegaron. Yo les dije que no me iba a escapar", confesó Salomone.

Durante sus días en cautiverio, leyó 14 libros. La mayoría de los libros que recibía eran viejos. Ella había pedido novelas policiales y un día le bajaron Memorias del Calabozo, de Mauricio Rosencoff. "Les dije: este, hoy no".

Los captores le daban cada cuatro días un balde con agua caliente para higienizarse. Luego de bañarse le pedían la funda de la almohada y las sábanas y a cambio le bajaban limpias. "Ropa interior siempre usé la misma y la secaba con la bombita", dijo la médica. El día de su cumpleaños, Salomone recibió sandwiches.

Pozo Milvana
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Cuando preguntaba a los secuestradores qué sabían de su madre, que se encontraba muy enferma, ellos no le respondían. Se enteró de la muerte de su madre una semana después, cuando le dieron los obituarios del diario para leer.

Una tarde pensó que los secuestradores se habían ido, ya que no sentía ningún ruido arriba. "Nunca se me ocurrió escaparme. Yo quería estar viva", relató en el juzgado.

"Una vez les dije: pidan algo o no salgo más de acá. Mi marido no tiene mucho pero algo puede conseguir. No valgo mucho".

"Yo hablé de pago. Eso fue al tercer o al cuarto día. Yo sabía que las primeras 48 horas se podía complicar. Por eso me puse las pilas", indicó.

Salomone también contó su estrategia para ganarse la confianza de los secuestradores: "Siempre fui respetuosa, nunca lloré, nunca les discutí, agradecí la comida, felicité al cocinero". "Les dije que estaba peleada con mi hermano y mi cuñada. Capaz que le querían sacar dinero a él. Yo presentía que mi madre había muerto. Entonces los mensajes eran para mi marido. Les dijo que mi hermano, cuando tenía deudas, corría para mi padre. Es como todo hijo", agregó.

Milvana Salomone
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También le dijo a la jueza que previo a su secuestro no había recibido ningún tipo de amenaza.

"Me queda una anécdota: hace un par de semanas, mi hijo me preguntó: '¿Qué pasa si me secuestraran?' Yo le respondí: 'Antes que te secuestren, hay miles para secuestrar. Yo por vos doy la casa'. Eso le sirvió para darse cuenta que yo la iba a luchar", concluyó Salomone.

Salomone fue liberada la semana pasada en la zona de Progreso. En ese momento fueron detenidas 12 personas, de las cuales cinco fueron procesados con prisión. La Policía continúa la búsqueda de Pedro Leone Achart. De los USD$ 300 mil que pagó su familia para rescatarla, se recuperaron US$ 250 mil, por lo que la Policía no descarta que el individuo que se encuentra prófugo se haya quedado con ese dinero y haya escapado del país.

En estos momentos la Policía analiza las huellas que quedaron en el lugar y los rastros de ADN en busca de más implicados.

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