Se puede argumentar con firmeza que hay pocos grupos de rock que tengan letras tan buenas como los Smiths. En una época –mediados de la década de 1980– donde brillaban los sintetizadores, las baterías electrónicas y las letras intrascendentes, Stephen Morrissey le dio a sus composiciones un carácter de poesía pop que contaban melancólicas historias recurrentes, donde se destruye la felicidad de una manera casi con dulzura.
Morrissey como héroe y los Smiths en cómic
En Tucson, Arizona, se están dibujando historietas basadas en canciones de la mítica banda de Manchester