2 de diciembre de 2020 5:02 hs

El Frente Amplio continúa su complejo proceso de balance tras la derrota electoral de 2019. Al documento base que redactó una comisión de la fuerza política se sumaron también los aportes de los sectores y las bases, y ahora los dirigentes y militantes buscan llegar a una “síntesis” que culminará en un Congreso a realizarse en 2021. 

En ese camino, el Movimiento de Participación Popular (MPP) elevó este martes un documento con sus aditivos que ponen el ojo en aspectos diversos, como la pérdida de fuerza en el interior, las discusiones sobre la política de defensa y la desvinculación con los actores sociales. 

Entre sus aportes, el MPP coincide con lo planteado por el Partido Comunista en cuanto a que uno de los problemas del Frente Amplio fue no haber “identificado claramente” a los “enemigos”, resumidos en “la oligarquía y el imperialismo”. 

“Y como no los identificamos claramente creímos muchas veces que las dificultades que se nos presentaban eran solo problemas de gestión. Cómo si hubiéramos jugado solos. No tuvimos suficientemente en cuenta los intereses económicos encontrados, como si se hubiera terminado la explotación, como si no hubiera ganadores y perdedores. Si el discurso, y también la autocrítica, se remiten a la gestión, entramos en el discurso apolítico de la derecha”, expresa el MPP en el documento, retomando en buena parte las palabras sugeridas por los comunistas en el texto que elevaron en octubre. 

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Por otra parte, el sector liderado por José Mujica señala si bien al gobierno se lo juzga por la gestión, el accionar de la fuerza política ser evaluada “en términos de acumulación política”, que incluye “la conciencia acumulada, la organización lograda y el fortalecimiento organizativo de la fuerza política y de las fuerzas sociales del cambio”. 

“Si el gobierno predomina sobre la organización política esta puede confundir los roles y terminar evaluando como si lo esencial de la misma fueran los objetivos de gestión y no la acumulación político social. Es más, corre el riesgo de, lentamente, transformarse en una organización con base fundamental en el gobierno y, si eso nos sucediera, sería trágico: crónica de una muerte anunciada”, afirma el documento.

Según el MPP, aunque “eso no sucedió”, sí se dieron “pasos importantes en ese sentido”. Por ejemplo, se menciona que “la crisis de estrategia se expresó en la falta de líneas de acción política hacia la población, en la ausencia de campañas generales o locales, en la escasa participación de la fuerza política en la movilización y en el debate ideológico sobre los valores de nuestra sociedad”. También se observó un “trabajo insuficiente para consolidar el proyecto político y la organización frenteamplista”, así como una “débil comunicación con la población”, con “enormes dificultades para crear conciencia sobre la importancia de las políticas públicas en las mejoras alcanzadas”. 

“No se logró revertir la creencia de que estas se debían al esfuerzo personal o individual”, dice el documento, y admite que no se logró “establecer que la medida de los cambios no era el mayor acceso a los bienes de consumo individual, sino la mejora de los bienes sociales como la vivienda, salud y educación”. 

Asimismo, el sector expresa que en el Frente Amplio no fueron “capaces de crear conciencia social en un grado suficiente como para que la gente se apropiara de los logros alcanzados”. “Existió la renuncia por parte de la fuerza política, tal vez sin asumirla como tal, a dar la batalla sistemática contra un proyecto de país concentrador de los recursos, que produciría necesariamente una mayor separación entre pobres y ricos y la pérdida de derechos conquistados en quince años de gobierno”, añade el texto.  

Según el MPP, “no haber dado esta batalla política, ideológica y cultural, llevó a muchos uruguayos de capas medias, de profesionales universitarios, medianos y pequeños empresarios, capas medias de trabajadores, e incluso capas bajas de la sociedad que mejoraron sustancialmente sus condiciones de vida, a creer que esa mejoras se debían exclusivamente a sus capacidades intelectuales y de trabajo, minimizando en algunos casos y en otros sencillamente negando que, junto a su esfuerzo, las políticas socioeconómicas que se llevaron adelante fueron las que permitieron la mejora en la calidad de vida alcanzada”. 

El MPP añade que en el último gobierno el FA “no reaccionó a tiempo” ante “la síntesis” hecha por “la derecha”.  “Estábamos demasiado ocupados en resolver contradicciones y problemas internos. Lo que una vez más demuestra que en la política como en la vida no existen por mucho tiempo los espacios vacíos: algo o alguien los va a llenar, siempre”, señala el documento.

En el aspecto ético, sobre el cual el documento base ya señalaba como un error haber reaccionado con defensas “a rajatabla” en algunos casos, el MPP añade una precisión como complemento: “No se puede aceptar que con calumnias o mentiras se haga retirar de la función a compañeros o compañeras que son absolutamente honestos, y en ese sentido importa lo que el compañero o compañera pueda decir y dejar en claro su proceder”.

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Fuerzas Armadas, interior y estructura del FA

Otro punto en el que añade una visión complementaria es en el capítulo defensa. Mientras que el documento base del FA reconoce que ese fue un tema en el que “costó conjugar las distintas posiciones” y no se logró “democratizar”  a las Fuerzas Armadas, el MPP advierte que no es un “tema sencillo”.

“En ninguno de los países donde se establecieron gobiernos de izquierda o progresistas se pudo resolver satisfactoriamente el tema de las FFAA ni tampoco el de la Policía. Incluso, a veces, jugaron un papel relevante en la oposición a los gobiernos legalmente establecidos. Y eso indica las dificultades que existen para resolver el tema. La fuerza política cayó, a menudo, en la confusión de tratar el tema del pasado reciente cuando se estaba considerando el de las FFAA y el papel que tienen que jugar en la sociedad moderna. El tema del pasado reciente es, sobre todo, un tema de Justicia, y así hay que tratarlo”, dice el MPP. 

“Más allá de esto, está claro que hay muchos temas en los que existen reclamos y exigencias, pedidos por parte de la gente –algunos muy justos y con fundamentos y quizás otros no tanto- que requieren el debido tiempo para sopesarlos y evaluarlos en sus justos términos. Más aún cuando se trata de temas de relevancia, y aunque teniendo razón el gobierno, debieron tratarse con otro tono y otro tino frente a los interlocutores de la sociedad”, añade el documento. 

Asimismo, el mujiquismo advierte que el fin del ciclo electoral –y en particular las departamentales– ubican nuevamente al Frente Amplio “en una zona de peligro”. 

“Otra vez y más fuerte, vuelve a sonar la alarma de que, de consolidarse este comportamiento electoral, el Frente Amplio retrocederá a épocas pretéritas en que era una fuerza política de carácter “urbano”, ya que fuera del área metropolitana solo pudimos retener el departamento de Salto. Ahí, en una competencia de tres partidos, el FA fue la fuerza mayor. Pero en todos los departamentos, de hecho, la coalición planteó la contienda en términos de bloques, en clave bipartidista, con un bloque liderado por el herrerismo, con la única consigna de ganarle al FA. Ello, además, supone un claro anticipo de lo que vendrá: una formalización aún mayor de la coalición reaccionaria y oligárquica. De todas formas, al igual que en octubre y por lo expresado, los resultados deben ser un importante llamado de atención para la dedicación que el FA pone hoy en el interior del país, tanto en lo político como en lo orgánico, como en la generación de recursos y en la formación de sus militantes, especialmente más allá del área metropolitana”, expresa el documento del MPP. 

Por último, el sector también dedica un espacio a reflexionar sobre la estructura orgánica del Frente Amplio. Según el documento, se trata de una “señal de identidad” y “un patrimonio que el FA tiene que preservar y cuidar”, sin dejar de dar un “debate profundo sobre el grado de adecuación de la estructura”.
 
“El FA debe evitar que se burocratice, que pierda contacto con la realidad, con la gente (...) Por lo tanto, es importante un intercambio y debate profundo sobre el grado de adecuación de la estructura del FA ante los desafíos que nos plantea no sólo la nueva etapa política sino también una sociedad con características diversas, que se relaciona y comunica de formas diferentes a las que eran predominantes cuando el FA se fundó y se definieron los principales rasgos de su actual estructura. Ese análisis debe hacerse con tranquilidad y fraternidad. Fuera de eslóganes y estereotipos. Privilegiando la militancia en todas sus formas y sabiendo que el FA cuenta hoy con una capilaridad emanada en primer lugar de la red de organismos de base con que cuenta en todo el país, como quizás casi ningún otro partido de izquierda en América Latina”, dice el texto.

“La tensión natural entre una estructura que tiene que discutir y participar -desde el primero hasta el último de sus militantes- y una fuerza política que debe resolver de forma responsable y oportuna deberá encontrar su justo equilibrio, lo que representa un desafío permanente”, concluye el MPP.

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