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Munyo: de 100 trabajadores que entran al mercado de trabajo, 52 no generan valor

El director del Centro de Economía del IEEM transmitió una visión pesimista sobre la posibilidad de que Uruguay retome niveles de inversión a corto plazo 

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12 de junio de 2019 a las 05:03

En un contexto global en que a futuro es muy factible que las economías emergentes vuelvan a recibir ingresos de capitales como hasta no hace mucho tiempo atrás, el director del Centro de Economía del IEEM y consultor de negocios Grant Thornton, Ignacio Munyo, señaló que uno de los mayores problemas que presenta Uruguay para volver a recibir inversión extranjera es que en la actualidad de 100 trabajadores uruguayos que entran al mercado del trabajo, 52 “lamentablemente no pueden agregar valor a una empresa".

"Pueden hacer lo mismo que se puede automatizar, con tareas ordenadas, rutinarias y simples. Además, también es muy probable que esa inversión que va a venir no vaya a recuperar algunos de los puestos de trabajo perdidos en estos años, ya que se va a poder hacer lo mismo con menos”, agregó.  Mientras tanto, 2 de esos 100 tienen nivel de excelencia y “pueden marcar la diferencia”, complementó.

La semana pasada el ministro de Economía, Danilo Astori, se mostró optimista con un repunte de la inversión privada para el segundo semestre y con ello en una mejora en los niveles de empleo de la economía uruguaya.  “Las medidas (para fomentar la inversión) seguramente van a rendir sus frutos ya a partir del segundo semestre de 2019”, comentó durante un desayuno de Somos Uruguay. 

Según Munyo, el estudio multidimensional presentado hace dos años por la OCDE destacó que en materia institucional Uruguay está en la línea con el promedio de ese organización de países, en lo que refiere a la distribución del ingreso y a la calidad de su democracia. “Eso es algo que somos de los pocos que lo tenemos en América Latina, un activo que vale mucho”, consideró.

Sin embargo, dentro de las dos conclusiones centrales que el orador destacó del informe -en una charla organizada para suscriptores Member de El Observador- en la que más hincapié hizo fue en las conclusiones de las pruebas PISA. De las mismas se desprende que con el “estado actual del sistema educativo y la producción de capital humano, es imposible que Uruguay pueda converger a los niveles de ingreso de los países desarrollados”

“Con este panorama a lo largo de muchos años se ha generado un stock de mano de obra en una situación muy compleja, con problemas para la generación de valor y dificultad para aumentar la productividad, por ende, converger a mayores niveles de ingreso”, argumentó el economista en su larga presentación.    

La agenda de desafíos

En relación a los principales desafíos y oportunidades que tiene que encarar Uruguay en el mediano y largo plazo, Munyo consideró que a partir de mediados del año pasado las cosas han cambiado radicalmente en el mundo, cuando se empezó a profundizar la guerra comercial entre EEUU y China, con efectos nocivos para ambos países, pero con la perspectiva de que la Reserva Federal (Fed) baje las tasas de interés, por lo que es muy factible que las economías emergentes vuelvan a recibir ingresos de capitales.

Bajo esta coyuntura, en un contexto global que se presume difícil para el futuro tras el enfrentamiento entre las dos principales potencias mundiales, la realidad económica mundial apunta a un descrecimiento económico para Estados Unidos, China y las principales economías europeas como Alemania, Italia, Francia y España.

“Estas malas noticias a nivel financiero global para las economías avanzadas son para nosotros, los países emergentes, buenas noticias”, comentó. 

Pintada esta escena, Munyo prosiguió con el déficit fiscal y la estructura de la deuda uruguaya. En este sentido, el economista señaló que para mantener el nivel de deuda Uruguay necesita de un crecimiento de 3% de su economía en los próximos cinco años, para reducir así a la mitad el déficit fiscal, y de esa forma estabilizar los niveles de deuda en relación al PIB. 

En relación a la inversión, el experto insistió en que desde 2014 está en caída, lo que configura un escenario de una economía “que está estancada”, coincidiendo con la mayoría de sus colegas. 

“Cuando uno ve la inversión extranjera directa uno ve que lo que hay hoy es salidas de capitales, después de haber tenido ingresos récord. Toda la transformación del agro, las plantas de celulosa, la energía eólica, todo lo que se observó en el mediano plazo financiado en gran parte desde el exterior no solo se acabó, si no que está saliendo. En parte porque las empresas extranjeras no están invirtiendo sus utilidades y además los uruguayos están yendo hacia países como Paraguay y Ecuador”, explicó.

Para justificar este punto, Munyo presentó datos del Índice Global de Competitividad del Foro Económico Mundial. En ese estudio, Uruguay figura como un país de competitividad media, pero a su vez como el más caro de la región. En el ranking presentado por el economista Chile y México son los países más atractivos para invertir.  

En esta línea, el economista destacó como una prioridad para al país volver a recibir inversiones que ayuden a apuntalar nuevamente el crecimiento económico, pero el escenario, según expresó, no es el mejor para Uruguay y se preguntó, ¿en qué condiciones está realmente el país para poder retomar la senda del crecimiento?  

Munyo respondió con el informe Doing Business del Banco Mundial, que señala que “los permisos de construcción en Uruguay llevan el doble de tiempo que en los países avanzados y cuesta el doble abrir una empresa”.

“Se trata de analizar la facilidad asociada al comercio exterior y no estoy hablando de acuerdos de libre comercio, sino de la propia burocracia interna. Esa burocracia en Uruguay para exportar e importar es ocho veces más cara que en países desarrollados, según el Banco Mundial. Esto implica enormes desventajas para generar recursos que hoy se pierden. Estamos caros, pocos competitivos y con poca facilidad para hacer negocios, lo que implica una situación muy complicada”, prosiguió.

En este sentido, Munyo abogó por un conjunto de reformas que son “todas posibles, pero todas complicadas”.  Mencionó que las empresas en Uruguay tienen un peso superior del Estado incluso al de los países más ricos, que puede estar hasta entre un 10% y 20% por encima de los países de la OCDE.

En referencias a las empresas del Estado, señaló que a menos que haya cambios en los gobiernos corporativos y se pongan en práctica los incentivos adecuados, "será muy difícil bajar los costos y las tarifas”.

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