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De no creer: Nacional lo tenía controlado pero perdió 1-0 con Inter

El tricolor jugó un muy buen primer tiempo donde tuvo las mejores opciones, el trámite se emparejó en el complemento y cuando el partido estaba para el empate apareció Paolo Guerrero

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24 de julio de 2019 a las 18:18

El fútbol es un deporte caprichoso. Los resultados  no siempre son el reflejo de los méritos. A veces, alguna incidencia aislada o el toque de la fortuna hace que el triunfo caiga del lado menos pensado. 

Y eso pasó anoche en el Gran Parque Central. Nacional dominó a Inter en el primer tiempo, generó las mejores opciones de gol pero no pudo desnivelar. En el complemento, el trámite se enlenteció, el partido se hizo tan parejo como chato y cuando todo indicaba que ambos se iban conformes con el empate 0-0 llegó un gol, inesperado y fantasmal, que cambió el curso de la serie. 

El arranque del juego llegó para Nacional cargado con los miedos propios de enfrentar a un grande de Brasil.

En los 10’ iniciales Inter plantó su bloque en campo de Nacional y manejó la pelota obligando al tricolor a replegarse y reventar el balón de punta y para arriba, sin rubores ni remordimientos.

Patrick fue la manija del equipo. Arrancó jugando atrás de Paolo Guerrero pero manejó la pelota del centro hacia la izquierda generando faltas o remates de afuera del área. Potencia y buen manejo, una mezcla dura de neutralizar. 

Sin embargo, Andrés D’Alessandro nunca entró en los circuitos de juego e Inter no pudo poner en carrera al Diente López ni asistir a Guerrero. 

Y Nacional se fue soltando. Se afirmó atrás después de que Guzmán Corujo rechazara un balón con destino de red cerca de la línea. 

Se hizo fuerte el equipo de Álvaro Gutiérrez dividiendo la pelota. Con Gonzalo Bergessio como abanderado del juego áspero y físico. El tricolor propuso jugar cuerpo a cuerpo e Inter lo aceptó gustoso ya que su entrenador Odair Hellman tiene una filosofía ajena al jogo bonito y afín con las rústicas formas de Álvaro Gutiérrez.  

Con pelotas largas donde Bergessio aguantó a los centrales a pura maña y la intensidad de los medios ofensivos para pelear el segundo balón, Nacional encontró juego por la calle central.

No estuvo fino Gustavo Lorenzetti para el pase final en el primer período, pero el perfil cambiado de Kevin Ramírez –bien acompañado por un Guillermo Cotugno que levantó su nivel– y las diagonales desde la izquierda de Matías Zunino complicaron a los colorados y abastecieron de juego a Bergessio.  

Y el 9 tricolor no es solo juego físico. Sabe descargar y atacar los espacios con su pique corto aún vigente. Sabe sacarse la marca de encima y definir rápido. Es un jugador completo, experiente y con una vocación de liderazgo que contagia y hace fuerte a todo el equipo. 

Nacional se convenció así de que Inter no era ningún cuco. Felipe Carvalho se animó hasta a salir jugando. Rafa García adelantó la presión y Gabriel Neves hizo circular la pelota con gran inteligencia. El volante juvenil es otro de los puntos altos de este equipo. 

No le faltó audacia a Nacional –basado siempre en su libreto de jugar directo y a la segunda pelota– sino que le faltó puntería. Una gran definición de Bergessio lamió el palo derecho de Marcelo Lomba para perderse afuera. Fue la jugada más clara del partido para el tricolor. 

En el complemento, el tricolor ya no pudo sostener la intensidad física para ganarle el balón en su campo a Inter. 

Entonces optó por retroceder y entregarle la pelota para atacar los espacios en el momento más oportuno. 

Inter manejó el partido sin redoblar el ritmo de juego ni acercarse con peligro más allá de un par de remates de media distancia.

En Nacional, Neves manejó el bloque. Fue el eje de la compresión de las líneas a la hora de recuperar y fue el que se soltó en ataque para lanzar un par de envíos profundos y peligrosos. 

Pero las sensaciones de gol se fueron diluyendo en el segundo tiempo. 

Lorenzetti también intentó liderar los ataques con su manejo pero fue objeto de estrictas marcas. 

Por eso él DT apostó en su lugar por Pablo “Pitu” Barrientos. Tampoco fue solución porque la postura de Inter ya estaba solidificada en el mediocampo. 

El cambio que cambió todo fue el ingreso de Wellington Silva en lugar de un inexpresivo D’Alessandro. 

En la primera pelota que tocó, el puntero escapó desde la izquierda al medio, distrajo marcas y le permitió a Guerrero sacar el metro que necesita para desarticular defensas, trámites y lógicas. 

Matías Viña, que había hecho un aceptable partido, falló en el cierre. La pelota se le escurrió y Guerrero no perdonó.

Inter se llevó un triunfo con gusto a demasiado. Hizo poco para ganar y lo ganó de la forma menos pensada. Estuvo contra las cuerdas pero vuelve con el arco en cero. Y el miércoles, como si fuera poco, define de local en el Beira Río a la hora 19.15. 
 

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