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Niñas relataron que sufrían abuso sexual del cura de Minas desde hace años

La comunidad de Minas conocía que se alcoholizaba y la fiscal también lo confirmó en su investigación                          

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07 de febrero de 2021 a las 05:00

El domingo 8 de mayo de 1988 Juan Pablo II visitó por segunda vez Uruguay. El estadio Campeones Olímpicos de Florida lo esperó colmado. Sillas en el césped, gradas repletas, aficionados parados. Más de 10 mil espectadores presenciaron entusiasmados la llegada del papa, que fue recibido por el obispo floridense Raúl Scarrone.

Aquel día, a media tarde, el ahora beato encabezó una celebración en la que ordenó a 13 sacerdotes. Entre ellos se encontraba el cura que este jueves, 32 años después, fue imputado en Minas por abuso sexual de dos niñas, de 9 y 13 años.

Ese 8 de mayo también fue ordenado el ahora obispo de la diócesis de Maldonado-Punta del Este-Minas, Milton Tróccoli, jerarca eclesiástico del imputado y a quien la toca responder ante las repetidas consultas de los medios. 

Tróccoli, que vive habitualmente en Maldonado, se trasladó a Minas esta semana. Este jueves, día en que la justicia resolvió imputar al cura, se lo vio serio y cabizbajo.

El caso trascendió en 2019,  cuando se presentó la denuncia penal. Las niñas le contaron lo que pasaba a su hermano mayor, quien dio el primer paso recurriendo a la justicia. 

En ese momento, el entonces obispo de Minas, Jaime Fuentes, le prohibió trabajar con menores. Luego Tróccoli, que había asumido el 16 de marzo de 2020, decidió suspenderlo en el ministerio sacerdotal, lo que significa que no puede celebrar misas ni ningún sacramento públicamente. Tróccoli se enteró del hecho cuando el cura le dijo que había sido citado por la justicia.

“Son situaciones dolorosas, difíciles, y todo este tema de los abusos es muy sensible en la iglesia por todo lo que ha sucedido”, dijo Tróccoli a El Observador y agregó: “Estamos tomando los caminos y las medidas para que esto no suceda más, pero es un camino que todavía hay que transitar, y cada vez que aparece una denuncia como esta nos pone en alerta de que no es un tema saldado”.

Por su parte Fuentes –obispo de Minas entre 2010 y 2020– dijo estar “sorprendido” y se limitó a decir que era “un hombre muy bueno” pero prefirió no hacer más comentarios. 

Según el relato de la fiscal Tania Vidal, el imputado mantenía “una relación de amistad” con la madre de las niñas abusadas, cuya casa solía frecuentar desde 2014 porque ayudaba económicamente a la familia. Las niñas denunciaron que eran abusadas desde hacía años.

En el dictamen disponible en el sitio web de la Fiscalía, Vidal relató que el sacerdote consumía alcohol “excesivamente” y “podía exponerlo a mantener conductas desinhibidas”.

Fue “en esas circunstancias” en que “el imputado mediante la intimidación y el abuso de poder que ostentaba en virtud de oficiar como referente religioso de la familia, en reiteradas ocasiones realizó tocamientos de índole sexual a las víctimas”.

Una de las niñas relató que en una oportunidad el cura entró a su cuarto “y abusó sexualmente de ella, por lo que salió corriendo de su habitación aterrorizada y logró encerrarse en el baño”.

Posteriormente, siguió la fiscal, “una de las víctimas fue ingresada en el prestador de salud por ideas de muerte” y “detalló los abusos padecidos”.

Una persona que frecuentaba la parroquia contó que era conocido que el sacerdote —ahora imputado— consumía alcohol y que se alteraba su carácter cuando bebía. Agregó que los hechos denunciados coincidieron con el momento en que el párroco de la catedral se trasladó transitoriamente a Montevideo para cuidar a su madre. Según relató, al párroco le tenía mucho respeto “y con él marchaba derecho” mientras que cuando no estaba se alcoholizaba y, en algunas ocasiones, se ponía violento.

Para la Fiscalía, además de ser el “referente religioso de esa familia”, el implicado tiene un “gran sentido de autoconfianza y autoimportancia, que tiende a satisfacer sus necesidades personales”. 

Si bien él negó los hechos, la fiscal lo entendió probado y argumentó que las pericias psicológicas y psiquiátricas realizadas a las niñas confirmaron que se trató de un “relato coherente y consistente”. “Su relato no impresiona inducidos por terceros, ni sometido a amenazas o coerción, ni identificado con el imaginario de referentes adultos o demás personas de su entorno ni fabulado”, dijo Vidal.

"Que vaya en cana"

Este viernes el sacerdote Juan Andrés “Gordo” Verde se mostró “indignado” por el caso. “¡Que vaya en cana! ¡Así nomás! La pena de cualquier abusador de donde sea”, escribió Verde en su cuenta de Twitter.

Luego agregó que se sentía “indignado, molesto y muy dolido” por las dos niñas que fueron víctimas y sus familias. 

Además, citó un pasaje del Evangelio en el que Jesús afirma: “Ay de quien escandalice a uno de estos pequeños; más le valdría atarse una piedra de molino al cuello y arrojarse al mar”.

La jueza Lucía Granucci rechazó el pedido de prisión preventiva que había solicitado la fiscal, e impuso que el cura fijara domicilio y se presentara una vez por semana en la comisaría, mientras avance la investigación y hasta que se realice el juicio.

Línea y mail para denuncias
La Iglesia Católica recibe denuncias de abusos sexuales cometidos contra menores por parte de sacerdotes y personas consagradas de todo el país a través del teléfono 095 382 465 y por el mail denuncia.abusos.uy@gmail.com

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