El comportamiento en la vida cotidiana > El respeto

El respeto a los símbolos patrios

La bandera en su sitio y si se desea manifestar alegría, unos metros de un género barato puede servir hasta para dar más color a un acto deportivo o político

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31 de mayo de 2019 a las 05:03

Sé por dónde voy porque en el 25 de mayo se celebran los primeros pasos para independizarnos de España. Resulta que nosotros, que formábamos parte del virreinato del Río de la Plata desde 1776, quedamos como a un lado. En Buenos Aires hubo Cabildo Abierto el 22 de mayo de 1810. No existían por entonces los actuales medios de comunicación instantáneas, pero había buques, lanchas y lanchones y caballos que podrían haber traído una invitación para el Cabildo Abierto. Pero en fin, aunque soy profesor retirado ya de Historia del Derecho, observé que, con parsimonia, llegamos a la Asamblea del año XIII. Si actualmente se puede impugnar una reunión de vecinos, pensemos con cuánta rapidez actuaron los porteños ante las Instrucciones del año XIII. Fueron rechazadas por “defectos de formas” y nuestros representaron se volvieron a Montevideo.

¿Tiene mucho que ver todo lo expuesto con el comportamiento en la vida cotidiana? Sí y totalmente. Ha pasado mucho tiempo pero en nuestra capital como en todo el territorio, se produjo algo así como un sacudón. Habíamos sido españoles y soberanos dentro de todo lo que establecían las leyes. Ahora era preciso esperar que los viajes de ida y vuelta -Montevideo-Buenos Ares- fueran portadores de noticias.

Así llegamos a la Asamblea Constituyente del año XIII. Dio leyes pero no abolió la esclavitud . Recién la Constitución de 1853 le puso fin. Hasta entonces existía la  llamada “libertad de vientres” que mantuvo la esclavitud de los progenitores. Las personas de color recibieron buen trato en nuestra tierra. Ellos lo reconocieron y estrecharon filas junto a Artigas, allá en Purificación.

Pero el 25 de mayo de 1810 fue un hecho histórico. Con idas y vueltas, nuestro territorio se unió a la que se denominó Confederación. Fueron años muy duros. Tuvimos como bandera la celeste y blanca hasta que nos independizamos. En tanto Portugal e Inglaterra quisieron  apoderarse de esta tierra nuestra. Una rápida visita a Colonia del Sacramento muestra a la vista de los historiadores la introducción de la corte de Portugal.

Hoy, con verdadera alegría, alejada del fútbol y las rivalidades, podemos saludar con la vista en alto a Argentina. Han pasado los siglos y el agua nos separa. No obstante, en nuestros campos  se trabaja duro con  las nuevas tecnologías. Con una copa de alguno de nuestros vinos, brindemos por Argentina en el día que celebramos el comienzo de nuestros propios gobiernos patrios. Lo hacemos amparados con las banderas diferentes en un abrazo muy grande. 

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