El OIEA asegura en su más reciente informe sobre el controvertido programa nuclear de Irán que su investigación avanza, aunque destaca que quedan varios puntos por esclarecer, lo que le causa "gran preocupación".
"Esto es un asunto de gran preocupación y crítico para poder hacer un análisis sobre la posible vertiente militar del programa nuclear iraní", dice en el informe el director general del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), Mohamed El Baradei.
Teherán asevera que estas alegaciones "no tienen fundamento y son fabricadas", escriben los inspectores.
Los inspectores también pudieron determinar el origen de huellas de polonio 210, un material de posible uso militar, encontradas en el Centro de Investigación Nuclear de Teherán, y de las actividades en una pequeña mina de uranio en Gchine, en el sur de Irán.
En contra de lo exigido por el Consejo de Seguridad de la ONU, Irán no ha suspendido sus actividades relacionadas con el enriquecimiento de uranio, destaca el informe.
El director general concluye que "los conocimientos de la agencia sobre el declarado programa nuclear actual han mejorado. Sin embargo, la información fue entregada al OIEA de forma tangencial y no de manera consistente y completa".
En varias partes del informe, la ONU recuerda a Irán que necesita generar la confianza sobre el alcance y la naturaleza de su programa nuclear.
Eso sí, en contra de lo exigido por el Consejo de Seguridad de la ONU, Irán no ha suspendido sus actividades relacionadas con el enriquecimiento de uranio.
Estados Unidos y la Unión Europea (UE) acusan a Irán de que su programa nuclear tiene fines militares, algo que Teherán rechaza, afirmando que sus objetivos son civiles, como la generación de energía eléctrica.
(EFE)