La intendenta de Montevideo, Ana Olivera, se quejó por fallas en la terminación de las obras en la explanada municipal y, a la vez, ordenó a los directores departamentales involucrados a revisar los mecanismos de control para que no se repita la situación. La jefa comunal planteó la inquietud ayer en la reunión semanal de gabinete, revelaron a El Observador participantes del encuentro.
A Olivera le preocupa la precariedad en la finalización de las obras municipales por parte de privados. En sus recorridas por la ciudad –relató– encontró calles a medio arreglar, plazas sin avance en sus obras y, lo peor, defectos en la sede de la Intendencia Municipal de Montevideo (IMM). Por eso la jefa comunal pidió “empezar por casa”.
La obra en la explanada la ejecutó la empresa Doriler SA. En un principio estuvo a cargo de la arquitecta Iris Bettinelli hasta su jubilación, cuando se le adjudicó a la arquitecta Adriana Ceres. Tuvo un costo de $ 24.481.521 (US$1,2 millones aproximadamente) e incluyó mejoras de accesibilidad, iluminación, señalización y equipamiento. Los detalles finales serán nuevas rampas de accesibilidad por medio de otra licitación.
La directora de Acondicionamiento Urbano de la IMM, Eleonora Bianchi, confesó la preocupación de Olivera y el gabinete, pero se negó a dar más detalles.
La orden de la intendenta surtió rápido efecto y la queja formal llegó a Doriler. A Olivera no le gustó, por ejemplo, la terminación del piso. Desde el servicio Conservación del Palacio se informó a El Observador que el reclamo a la empresa ejecutora de la obra fue en ese sentido.
El punto fue abordado un día antes del “tirón de orejas” al gabinete en el encuentro de los martes con los ocho alcaldes de la capital. Allí la intendenta pidió a los jerarcas poner lupa en la conclusión de las obras y citó el ejemplo concreto de una calle en el barrio Unión, que fue reparada, pero los defectos en la esquina “afearon” la obra.
LA METODOLOGÍA.
Los alcaldes compartieron el problema planteado por Olivera. El titular del Municipio B (Centro, Ciudad Vieja, Cordón, Barrio Sur, Aguada, Parque Rodó), Carlos Varela, recordó el estancamiento de las obras en una plazoleta de la calle Barrios Amorín porque la empresa privada “se fundió”.
El tema es manejado por Varela desde los primeros cabildos abiertos realizados en su zona, cuando algunos vecinos lo plantearon. El alcalde dijo a El Observador que algunas empresas públicas o privadas que realizan reparaciones en veredas no las dejan en condiciones adecuadas. “Levantan la vereda y después no queda como al principio”, insistió.
La alcaldesa del municipio D (Manga, Toledo Chico, Casavalle, Las Acacias, Cerrito), Sandra Nedov, indicó a El Observador que la orden de la intendenta Olivera es custodiar el fin de las obras, porque “si pagamos deben quedar bien terminadas”, dijo. A su juicio, la falta de control llevó a incumplimientos de las empresas constructoras.
Por su parte, la alcaldesa del municipio C (Prado, Capurro, Atahualpa, Reducto, Aires Puros, Brazo Oriental, La Figurita), Miriam Rodríguez, adoptó la “metodología” de controlar el final de las obras municipales que realizan privados luego de los comentarios que realizó Olivera.
(Observa)