Es, en la superficie, un ensayo sobre la playa, ese lugar que se da por sentado y que, sin embargo, es enormemente rico en símbolos. En poco menos de 120 páginas, Alan Pauls la toma como símbolo, como paraíso vacacional deseado, la rompe en mil pedazos y luego la vuelve a ensamblar. Así, la analiza desde su erotismo, su marketing kitsch, su virginidad y su independencia del resto de los ecosistemas. Pero La vida descalzo (Literatura Random House, $410) es, a la vez, un repaso por los días abrasadores y eternos que construyeron las vacaciones de su infancia, por los inviernos en Villa Gessel donde no había nada más que cigarros, desolación y romanticismo al pie del mar, por las capas de células carbonizadas de las que se desprendió cada vez que tocó mudar de piel y por aquel verano en que aprendió a compartir su amor por la playa con los libros. Esta reedición (se publicó originalmente en 2006) es un híbrido bello e imprescindible que se hace ideal para leer mientras el sol calienta la arena.
Páginas para la arena
Para leer mirando el horizonte que une el cielo y el mar, al lado de la brisa mansa del ventilador o, por qué no, en la ciudad más calma