22 de octubre de 2019 5:03 hs

Las cámaras de televisión ubicadas en el medio de las sillas del club Oriental eran el tejido que separaba a las dos hinchadas. De un lado estaban los de la 600 de Ciudadanos, que tiene a Maximiliano Campo a la cabeza, y del otro los de la 2215 de Batllistas Unidos, con la diputada Susana Montaner como líder. Aunque hinchaban por el mismo equipo, cada uno había llevado sus banderas, carteles y batucada, y se esforzaba por mostrar que tenía más fuerza que la otra, al punto que mientras uno de los dirigentes hablaba, los militantes del otro no aplaudían. La situación, más propia de una contienda interna y fuera de tiempo para una elección nacional, provocó que el presentador pidiera por la unidad y destacara que era un acto conjunto.

La escena, ocurrida el viernes en Tacuarembó, sumada a los silbidos que más tarde recibió Mauricio González (Uruguay Batllista) en Rivera, es observada con atención por los dirigentes nacionales, que señalan que los perfilismos están afectando la armonía partidaria en la recta final de una campaña en la que los líderes intentaron sostener la unidad por encima de diferencias que quedaron expuestas desde antes de la interna. “Sanguinetti sí, el sanguinettismo no”, llegó a decir Ernesto Talvi para justificar por qué había rechazado un apoyo que incluía su “aparato territorial de captación de votos” con el que no está de acuerdo.

Los líderes tuvieron una contienda de “guante blanco” y la decisión de Talvi de ofrecerle la secretaría general a Sanguinetti luego de ganarle en las internas fue interpretada como un gesto de desprendimiento que permitió afianzar la relación de cara a octubre.

Fuentes coloradas dijeron a El Observador que ambos tienen buen diálogo, ya que se muestran “atentos” a las propuestas y planteos que cada uno realiza, pero señalaron que el problema está en los entornos, los cuales están “enloquecidos” a pocos días de las elecciones.

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Dirigentes de Ciudadanos observan con cautela y cierta desconfianza los últimos movimientos de Sanguinetti, ya que consideran que el expresidente empezó a mostrarse como el líder partidario de cara a las negociaciones para la conformación de la coalición.

Camilo dos Santos

Su presencia en la mesa principal de ADM junto a los referentes del equipo técnico de Luis Lacalle Pou generó sorpresa y preocupación en el entorno de Talvi. “Permítanme agradecerle especialmente al doctor Julio María Sanguinetti y a su señora, Marta Canessa. No hay duda de que el hombre es baqueano y sabe que algunas sutilezas generan señales que son muy esperadas”, expresó el blanco mientras el salón aplaudía. Sanguinetti le devolvió el agradecimiento en un tuit en el que señaló que la "alternativa" estaba "en marcha". De hecho, el expresidente reivindica ser uno de los gestores de la coalición que tendrá vida luego del 27 de octubre. 

Unos días antes, el líder de Batllistas había tenido otro gesto con los blancos. Tras anunciar que había cambiado de opinión respecto a la campaña “Vivir sin miedo” que impulsa el senador Jorge Larrañaga, recibió al diputado Jorge Gandini en un acto de la lista 2000 en un bar de Pocitos. Aunque el dos veces presidente aún no definió si pondrá la papeleta, su sector ensobrará las listas con el sí a la reforma constitucional que se plebiscitará este fin de semana en paralelo a las elecciones nacionales.

Más allá del buen diálogo y el respeto, la semana pasada los líderes se cruzaron luego que Sanguinetti marcara “errores” en la campaña. En una entrevista con el programa Así nos va de radio Carve, dijo que el economista había comunicado mal su pinzamiento en la espalda y criticó las declaraciones del asesor en seguridad Diego Sanjurjo, lo que provocó que Talvi dijera que tenía “dificultad para asumir” que Ciudadanos tuvo un “triunfo abrumador en las internas”. “Son dolores de parto propios de un partido que va camino a progresar una renovación casi total y completa de sus cuadros políticos, técnicos y profesionales. La mayoría del partido es lo que marca la orientación y la identidad”, dijo a El Observador.

A los dirigentes de Ciudadanos tampoco les cayó bien que Batllistas señalara en sus spots que la 2000 era la “mejor forma de votar a Talvi” porque consideraron que lo que buscaban era mimetizarse con el candidato. En el sector del economista, la percepción es que en los últimos días han podido afianzar el concepto de que la 600 es la lista oficial del candidato, lo que les permitirá tener una ventaja similar a la de las internas, cuando recibieron más de la mitad de los votos, dijeron las fuentes.

Camilo dos Santos

La decisión de Talvi de priorizar los actos de Ciudadanos sobre los que eran organizados por todos los sectores había generado "malestar" en los dirigentes de Batllistas ya que consideraban que las últimas cinco semanas de campaña deberían destinarse únicamente a actos comunes y no a trabajar para una lista. 

El dirigente de Batllistas, Adrián Juri, dijo a El Observador que históricamente el Partido Colorado tuvo dos corrientes fuertes y que eso es lo que está ocurriendo en estos momentos. "Las fuerzas se equipararon un poco con Ciudadanos, que tuvo una diferencia muy importante en las internas. Ahora es muchísimo menor y creo que estamos casi parejos. Mi percepción es que Batllistas y Ciudadanos están compitiendo cabeza a cabeza", dijo el candidato a diputado por Montevideo. 

Juri también se refirió al día después de las elecciones y señaló que los pasos a seguir los dictarán el nuevo Comité Ejecutivo Nacional y la Convención. “Sin lugar a dudas que habrá dos referentes con los que hablar, va a ser parejo el tema”, sentenció.

La semana pasada, en una entrevista con El Observador, Talvi había anunciado que de no llegar al balotaje saldría a trabajar "duro" y con "entusiasmo" por Lacalle Pou pero que esto no significaba un "cheque en blanco", una idea que va en sintonía con lo que Sanguinetti ha repetido desde que volvió a la primera línea de fuego de la política.

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