Por otra parte, el ambientalista y también integrante del grupo, Martín Alazard, dijo a El País que la instalación de la planta "va a impactar directamente en el río Uruguay" dado que la boca del arroyo Yaguarí, afluente del río Negro, se encuentra aproximadamente a 35 kilómetros del difusor de la planta de Botnia y con el reflujo "habrá un efecto acumulativo innegable y una sumatoria de contaminación".
Según dijo Veronesi, el daño ambiental que produjo la anterior planta de UPM en
Fray Bentos "ha sido constatado en el río y en aire" pero "Uruguay se opone a la mitigación de los efectos" y las cancillerías de ambos países actúan con "secretismo".
"Las empresas de afuera se llevan los recursos, dejan
contaminación y lo que agregan en cuanto a PIB y empleo son cosas relativas", expresó.
De cara a este panorama, los ambientalistas comenzarán reuniones en las que definir los pasos a seguir e insistir en que se difundan los resultados del monitoreo ambiental de la planta de Fray Bentos.