En la primera película de Sex and the City (bastante poco memorable en relación a la serie) hay una escena que retrata en menos de 14 segundos una discusión inherente a la industria de la moda tal como la conocemos ahora. Samantha –el desprejuiciado personaje que interpreta Kim Catrall– sale junto a sus tres amigas de uno de los desfiles de la semana de la moda de Nueva York. Lleva puesto un impactante tapado de piel; el inmaculado color hielo, de pronto, termina con una mancha roja. Del otro lado, la culpable de ese acto semi vandálico, grita furiosa "Fur is murder (La piel es asesinato)".
Casi diez años atrás del estreno de la película de Carrie Bradshaw y sus amigas, el universo del lujo sigue debatiendo si las pieles merecen o no ser parte de la moda. En los últimos meses las noticias del ambiente informaron que, primero, Gucci y, ahora, Michael Kors abandonarán la piel de los animales en sus colecciones de 2018. Antes lo hicieron Armani, Stella McCartney (vegetariana y muy militante de los derechos de los animales), Ralph Lauren, Calvin Klein, demostrando que el lujo puede prescindir de los animales y ser consciente.
Pieles y moda: una relación llena de conflictos
Michael Kors y Gucci están en contra de su uso, pero en las pasarelas y la calle todavía se ven