El resultado de la negociación salarial que comenzó hace casi tres meses en la actividad privada se considera como una pata clave para la suerte del gobierno de Luis Lacalle Pou, si se piensa mayormente en los desafíos electorales de 2024.
Fuentes del gobierno dijeron a El Observador que no hay muchas vueltas de tuercas en estos temas. “Tiene que ver con el bolsillo de la gente. Si los votantes ven que tienen más plata en el bolsillo es una cosa. Si eso no sucede, entonces tendremos que prepararnos para un mal resultado electoral”, afirmó uno de los consultados.
Un compromiso que asumieron las autoridades es que al final de esta administración los trabajadores hayan recuperado el poder de compra que tenían previo a la pandemia, una crisis que derrumbó la actividad económica y que hizo que la prioridad en ese momento fuese la conservación del empleo.
Hay analistas que sostienen que la recuperación debería tener como centro la productividad, y por ende ser diferente entre los sectores de acuerdo con su realidad. También mencionan que antes de la pandemia se habían perdido unos 50 mil puestos de trabajo, lo que supone que la productividad no estaba en sintonía con los salarios reales.
Al margen de esas discusiones técnicas, por ahora la recuperación del salario viene encaminada. Sobre el punto, en Torre Ejecutiva consideran que si la recomposición del poder de compra va “viento en popa” habrá que trazar una estrategia para que los hechos se enlacen con el discurso del oficialismo.
“La comunicación en estos tiempos es todo. Si hay más dinero para los trabajadores, esa debe ser la punta de lanza de nuestra campaña”, dijo otra fuente consultada.
Una pata fundamental del asunto está en la inflación, una variable que muestra resultados positivos desde hace varios meses y que el gobierno deberá mantener bajo control si no quiere que aquello que los trabajadores reciben por un lado lo pierdan con el aumento de precios.
Los resultados de la ronda salarial
Desde hace varias semanas en las salas del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social (MTSS) se están definiendo los ajustes salariales de más de 600 mil trabajadores para los próximos dos y tres años.
Un relevamiento realizado por El Observador, muestra que hasta ahora de las negociaciones entre sindicatos y empleadores se desprende que el grueso de los acuerdos firmados va en la línea planteada por el Poder Ejecutivo y no hay grandes desvíos.
Esto quiere decir que se están cerrando convenios tripartitos con ajustes semestrales por inflación proyectada, y que también incorporan componentes para completar la recuperación salarial (difiere entre uno y tres puntos según sectores) en los rubros que lo tienen pendiente. Además, se incluyen correctivos anuales en caso de ser necesario para blindar los nuevos acuerdos.
En su gran mayoría los acuerdos están en sintonía con la pauta. El matiz está en algunos que difieren en la velocidad de recuperación del poder de compra, y lo programan pagar en dos cuotas y no en tres como planteó la pauta oficial. También hay casos de sectores que han sumado puntos de crecimiento real, como la industria de la construcción, medicamentos, aceiteras y personal de edificios, por ejemplo.
No hay dudas que la baja de la inflación ha contribuido en el clima de las conversaciones. Esto no quita que haya sectores distanciados en las negociaciones, como pasa en todas las rondas. Es el caso de actividades como los supermercados, donde el sindicato reclamó de entrada ajustes por encima de la pauta y hubo negativa empresarial. También ocurrió en rubros como el metalúrgico, donde la reducción de la jornada laboral sin pérdida de salario ha sido el foco de las discrepancias.
Además, en esta ronda hubo algún caso aislado en la industria manufacturera, en donde frente a la falta de consenso, gobierno y empleadores votaron juntos. También hay alguna excepción, donde la fórmula aplicada tuvo el respaldo de trabajadores y Poder Ejecutivo, pero no de los empresarios. Hasta la fecha de unas 170 mesas, dos terceras partes tenían acuerdos ya cerrados o próximos a firmarse.
Mieres: “Hemos cumplido con el objetivo”
En la semana que pasó el ministro de Trabajo y Seguridad Social, Pablo Mieres, volvió a referirse a asuntos vinculados con el empleo y el salario, como lo está haciendo en la mayoría de sus presentaciones públicas durante los últimos meses.
“Hoy ya tenemos un nivel de poder adquisitivo promedio del salario similar al año previo de la pandemia. El gobierno se comprometió con la recuperación salarial y hemos cumplido con ese objetivo”, afirmó frente a empresarios en la Cámara Oficial Española de Comercio. Allí también habló sobre la evolución del empleo y sostuvo que desde 2021 a la fecha se recuperaron 110.000 puestos de trabajo.
Las últimas cifras indican que el Índice Medio de Salario Real avanzó 4,56% en los 12 meses cerrados a agosto y está 1% por encima que en igual mes de 2019 (previo a la pandemia). En ese contexto, el poder de compra de las remuneraciones del sector privado creció 4,03% respecto a agosto de 2022, y las remuneraciones del sector público lo hicieron 5,55%.
Inflación, salarios y política monetaria
En Uruguay, la inflación bajó más de lo esperado por autoridades y analistas. Con cinco caídas al hilo, este indicador se ubicó en 3,9% en el año cerrado a setiembre, el mejor registro de los últimos 17 años para períodos anuales.
El resultado está dentro del objetivo trazado por el Banco Central (BCU). La autoridad monetaria proyecta que la inflación interanual se mantendría dentro del rango meta durante todo el horizonte de política monetaria (24 meses), aunque registraría una aceleración en 2024 al impulso de la inflación internacional, terminando en 5,7% en setiembre de 2025. Los analistas privados esperan en mediana una inflación de 6,15% para ese mismo horizonte.
Días atrás en un taller con periodistas del que participó El Observador, autoridades del BCU comentaron que las negociaciones en los Consejos de Salarios “se están dando dentro de términos razonables”, y que no deberían suponer una presión extra sobre el nivel general de precios.
Según comentaron, se trabaja bajo el supuesto del cumplimiento del objetivo que se puso el gobierno que es la recuperación del salario real y sobre eso es que se proyecta.
“Suponemos que va a haber una recuperación de salario real en este tiempo. Sí hemos puesto alguna advertencia de tener cuidado, de no ir más allá de eso. Pero en la medida que se den las pautas que se han fijado, nosotros con eso estamos confortables. Va a haber cierta recuperación de salario real, pero eso no pone en riesgo nuestro programa”, había dicho el presidente del BCU, Diego Labat, semanas antes en una entrevista con El Observador.