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Por qué algunas empresas dan de comer gratis a su personal

La comida gratuita ha tenido gran presencia en las compañías de EEUU desde la década de 1990; pero ahora parece casi obligatoria y se presenta como incentivo

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16 de enero de 2019 a las 05:02

Por Priya Krishna

Todas las personas que trabajan en las oficinas principales del fabricante de helado Ben & Jerry’s en Burlington, Vermont, tienen derecho a consumir 1,5 litros de helado todos los días laborales. En el American Enterprise Institute, un centro de estudios conservador de Washington, a los empleados se les ofrece diariamente un elaborado bufé que incluye tartas de cangrejo y buñuelos caseros.

También en las oficinas de la empresa de arquitectos Perkins Eastman, que tiene presencia en tres continentes, los miembros del personal pueden comer todo tipo de bocadillos gratis, siempre y cuando sean anaranjados: el color que tiene el logo de la empresa. En Nueva York, eso significa muchos Cheetos, galletas Goldfish y Doritos con sabor a queso.

La comida gratuita ha tenido una gran presencia en los sitios de trabajo de EEUU desde la década de los noventa, cuando Bloomberg y algunas empresas emergentes como Google comenzaron a ofrecer bocadillos con la esperanza de que los empleados estuvieran más contentos o saludables, que fueran más productivos y menos propensos a distraerse.

Hoy esta costumbre es casi obligatoria, ya que las empresas se esfuerzan muchísimo por ofrecer comida gratis o a muy bajo costo. Las propuestas han aumentado de tamaño, alcance y especificidad: algunas han sido diseñadas de acuerdo con la misión de la empresa, otras como un reflejo involuntario de ella y otras parecen curiosamente fortuitas.

Hinge, la aplicación para conseguir citas, otorga estratégicamente gratificaciones que se pueden emplear en comida: sus empleados en Nueva York reciben US$ 200 al mes para gastarlos en sus citas, las que  con frecuencia incluyen comida. Hinge también regala refrigerios nutritivos como yogur y nueces, ya que el fundador de la empresa, Justin McLeod, de 34 años, ve a su empresa como la versión saludable del noviazgo por internet, pues ofrece más información sobre cada posible pareja que las demás aplicaciones en las que los usuarios solo recorren las fotografías con rapidez.

En EEUU se esfuerzan por ofrecer comida gratis o a bajo costo 

Existen lugares de trabajo donde los regalos de comida tienen un propósito de competencia. Zappos, el minorista en línea de zapatos, realiza periódicamente competencias de comida en su plaza principal de Las Vegas. Ahí acuden más de 300 empleados para apoyar a los concursantes.

Big Ass Fans, productor de ventiladores en Kentucky, tiene un refrigerador con cervezas que solo se abre si ya se cumplieron las metas de ventas ese día. “Pasamos por otros departamentos y nos preguntan: ‘¿Qué tanto nos falta? ¿Vamos a lograrlo?’”, comentó John Nunnelley, de 29 años, quien trabaja en ventas.

Fidelity, la empresa de servicios financieros, también ofrece comida como incentivo. Los productos no son gratis, pero pueden obtenerse con un importante diferencial de precio, determinado por lo saludable de la comida. Un burrito de pollo a la parrilla puede estar a la mitad del precio de la versión empanada y frita.

Una portavoz comentó que la estrategia tiene éxito: casi dos terceras partes de los productos de comida que se compran cada mes son los que la empresa considera saludables, lo que representa un aumento del 140% desde que se introdujo el programa en 2012.

En Ben & Jerry’s, además del litro y medio de helado al día, los empleados tienen un gimnasio en el lugar para quemar lo que ellos han llegado a llamar los “Ben 4,5”. ¿Les preocupa que la única opción para satisfacer las punzadas de hambre que aparecen en la tarde sea un postre alto en calorías en vez de algo más nutritivo? “Realmente no”, señaló Sean Slattery, un analista de percepción social y digital de 28 años que subió esos 4,5 kilos en sus primeros meses en la empresa.

Sin fines específicos

No todas las propuestas tienen fines tan específicos. Thrillist, una guía de comida, viajes y entretenimiento en internet, les proporciona a los empleados una cantidad ilimitada de pan de canela con pasas, solo porque una vez lo compartieron, hace unos cinco años, y tuvo éxito. 

La empresa de medios Slate es bien conocida por el exceso de comida chatarra que se suministra en su oficina de Brooklyn; las más populares son los Pop-Tarts y los Slim Jims. Airbnb tiene lo que llama “una estación sencilla” en sus oficinas de San Francisco con carnes al natural sin sazonar, granos y vegetales. Esta empresa no dio detalles sobre por qué la comida es tan simple, pero un portavoz de LinkedIn, que tiene una estación parecida en San Francisco y Sunnyvale, señaló que les gustaba a muchas de las personas que tenían restricciones alimenticias.

LinkedIn, que no cobra la comida ni siquiera en las cafeterías,  proporciona varias opciones de carne halal para los empleados musulmanes. Algunas políticas han provocado críticas variadas. En julio, surgió un alboroto después de que la empresa de espacios de trabajo compartidos WeWork anunció que ya no serviría carne en sus oficinas ni en sus eventos, y no dejaría que los empleados gastaran en comida que incluyera carne roja, pollo o cerdo.

No todas las propuestas tienen fines específicos y estratégicos

Una política parecida resultó insostenible en Google: después de que intentó instaurar los lunes sin carne en 2010, los empleados se rebelaron arrojando los cubiertos y haciendo parrilladas. Amazon, que se enorgullece de su cultura de austeridad, no ofrece comida gratuita en su oficina de Seattle. No obstante, una portavoz señaló que la razón por la que lo ha evitado es por su deseo de animar a los empleados a que frecuenten los negocios de comida de la localidad.

Las empresas que sí proporcionan comida gratuita plantean incontables retos para las personas que se encargan de prepararla. Tilak Gurung, de 49 años y quien fue chef en Dropbox en San Francisco de 2010 a 2017, comentó que no le permitían repetir dos veces el mismo menú.

Amelia Ekus, de 29 años y gerente de la proveedora de comida Guckenheimer, antes fue gerente general de la cafetería de Twitter en sus oficinas de Nueva York. Señaló que todas las empresas están recurriendo a la comida porque, en comparación con otras prestaciones, es una inversión pequeña, “y es enorme la rentabilidad de la inversión”, afirmó. “Se reduce la rotación de personal porque los empleados están más contentos. Es la manera de mantenerse competitivo dentro de un determinado ramo de empresas”.

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