Economía y Empresas > PIB TERCER TRIMESTRE

Por qué la economía se estancó y qué esperan los expertos

El grueso de los sectores está en un ciclo de estancamiento o recesivo y deja una panorama de incertidumbre para 2019, aunque hay factores externos e internos que pueden amortiguar el enfriamiento

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14 de diciembre de 2018 a las 05:03

Por Federico Comesaña y Andrés Oyhenard

Los datos del tercer trimestre confirmaron que la economía se mantuvo prácticamente estancada entre abril y setiembre. Si bien el nivel de producción es mayor al del año pasado, hay sectores relevantes de la actividad que se mantienen en caída, como el comercio, la construcción y la industria, una vez que se depura el efecto de la planta de Ancap. Con este panorama, los expertos avizoran un 2019 de desaceleración para la economía uruguaya.

El Producto Interno Bruto (PIB) de Uruguay se mantuvo sin cambios en el tercer trimestre respecto al segundo cambio del año, medido en términos desestacionalizados –sin considerar las variaciones normales atribuibles a la altura del calendario–, según los datos divulgados este jueves por el Banco Central (BCU).

De esta manera, la economía local acumula dos trimestres prácticamente sin crecer en la comparación trimestral –en el segundo cuarto del año, tuvo un incremento de la actividad de apenas 0,1%–. En la comparación interanual, la economía mantiene una tendencia relativamente estable de crecimiento, a partir de la inercia del último trimestre del año pasado y los primeros meses de 2018.

Los números muestran un incremento de la actividad de 2,1% en el primer trimestre respecto a igual período del año pasado. Si se consideran los últimos 12 meses, la expansión acumulada es de 2,2%,

Sin embargo, el crecimiento interanual del último trimestre incluye una expansión de 4,6% de la industria manufacturera. Esa expansión se explica completamente por la reactivación de la planta de La Teja de Ancap, que en el tercer trimestre del año pasado estuvo paralizada por tareas de mantenimiento. Si se excluye ese efecto, la industria cayó 2,4% y el de la economía en su conjunto creció 1,8%.

 

La caída de la industria estuvo asociada a un deterioro de la producción de celulosa y la industria alimenticia, principal motor del sector local.

La industria no es el único sector que se contrajo en el tercer trimestre del año en comparación con igual período de 2017. La construcción retrocedió 0,7% y el comercio cayó 0,9%. En el caso del comercio, un componente importante de la caída estuvo asociado a las ventas de vehículos, que se vieron afectadas por la suba del dólar desde abril. Pero también se sintió en el sector la caída en el gasto y el número de turistas, en particular procedentes de Argentina.

La buena noticia vino por el lado del agro, que tuvo un crecimiento de 6,4%, explicado tanto por una buena evolución del sector agrícola como del ganadero.

Cuando se analizan los motores del gasto, la economía uruguaya mantiene niveles bajos de inversión, sin señales de crecimiento en el sector privado. La formación bruta de capital fijo se redujo 0,4%, con una caída de igual magnitud en la realizada por los privados y un estancamiento en la inversión pública.

Las exportaciones, por su parte, cayeron 10,4% y el gasto final del gobierno se redujo 0,7%.

La visión de los privados

El dato del tercer trimestre del PIB estuvo dentro de lo esperado por los economistas privados y no tuvo mayores sorpresas. Dentro de un contexto de números más negativos que positivos, la gerenta senior de Deloitte, Florencia Carriquiry, destacó el buen desempeño del agro gracias al dinamismo que mostraron rubros como la lechería, la carne y la forestación.

“El resto de los sectores ratificó su mal desempeño y algunos están confirmando un escenario recesivos con dos trimestres consecutivos de caída”, acotó. Por otro lado, indicó que todo apunta a que la el consumo privado debería tender a desacelerarse durante el último trimestre de este año y el arranque de 2019. Deloitte tiene una proyección de crecimiento del PIB de 1,9% para 2018 -que sin el efecto refinería sería del 1,2%-, mientras que para 2019 tiene una previsión inferior al 1% que terminará de ajustar en los próximos días.

La mediana de expertos que contestaron a fines de noviembre la última edición de la Encuesta de Expectativas Económicas de El Observador, estimaban la expansión de este año en 1,6% y esperaban una leve desaceleración a 1,5% para 2019.

Por su parte, la coordinadora del área de coyuntura del Instituto de Economía de la Udelar, Gabriela Mordecki, consideró que quizás el dato “fue un poco mejor” al esperado, pero “se mantiene la tónica” de un PIB constante en términos desestacionalizados. En ese sentido, alertó por la contracción del turismo algo que seguramente se vea con más fuerza durante la próxima temporada estival, así como por las “debilidades” que mantiene el sector externo por la contracción de las exportaciones. En la otra vereda, rescató la recuperación del agro durante el tercer trimestre -que seguramente se mantenga en el último cuarto del año por la previsión de una cosecha récord de cultivos de invierno-, así como la estabilidad del consumo privado pese a que los niveles de confianza del consumidor siguen en nivel relativamente bajos, aunque admitió que esto puede revertirse a futuro. Precisamente, Pablo Moya de Oikos dijo que todavía el deterioro del mercado laboral aún no ha pasado factura a ese nicho de actividad.

El economista Germán Deagosto de CPA Ferrere proyectó un PIB en torno a 1% en 2019, consistente con este escenario de desaceleración que se viene registrando hace algo más de un año. “Sin embargo, de concretarse, algunos factores podrían amortiguar el enfriamiento”, explicó. Como primer punto citó un freno en el proceso de normalización monetaria por parte de la Reserva Federal de Estados Unidos (un escenario que aumentó su probabilidad de ocurrencia en las últimas semanas) podría quitar presión sobre el tipo de cambio, y por esa vía “otorgar aire” al consumo privado a corto plazo.

Como otro elemento a favor Deagosto manejó la concreción de avances en materia de obra pública (corredores viales, inversiones CVU, PPP educativas, Ferrocarril Central) y algunos programas de incentivos a la inversión por ejemplo las obras edilicias de gran dimensión. “Todos estos elementos podrían apuntalar un crecimiento de la inversión y de la actividad en el sector de la construcción en 2019, amortiguando parcialmente la caída y desaceleración en otros sectores”, explicó.

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