24 de noviembre 2022 - 16:00hs

Por Patrick Jenkins

Ya hay 332 unicornios de tecnología financiera en el mundo, según una nueva clasificación del portal de pequeñas empresas Fintech Labs.

Igualmente sorprendente es el dominio en el ámbito de la tecnología financiera de las compañías multimillonarias que manejan de alguna manera los pagos. Representan ocho de las 10 principales de Fintech Labs –PayPal, Ant, Stripe, Shopify, Adyen, Block (antes Square), Checkout.com y Afterpay.

El gran factor impulsor de este auge ha sido el constante descenso del dinero en efectivo en las principales economías del mundo y la aceleración concomitante de los pagos digitales. Según el proveedor de datos Merchant Machine, las economías más digitalizadas, como Suecia, Singapur, el Reino Unido y Dinamarca,  solo realizan el 1% de los pagos en efectivo.

Más noticias

No se trata solo de las compañías de tecnología financiera: tanto las grandes compañías tecnológicas como los bancos establecidos se han aglomerado en los pagos con nuevos servicios. Pero hay una curiosidad sorprendente en esta historia de disrupción del mercado. A diferencia de la desaparición de Kodak a manos de los fabricantes de cámaras digitales o de la caída de Blockbuster cuando el streaming de películas suplantó al alquiler de videos, los operadores tradicionales en el mundo de los pagos están prosperando.

El mes pasado, Visa reportó unos ingresos netos anuales de US$15 mil millones, lo que supone un aumento del 21% interanual. Tanto Visa como Mastercard se cotizan cerca de máximos históricos. Tienen una capitalización bursátil combinada de US$765 mil millones, que no ha variado durante el último año, incluso aunque el mercado en general ha disminuido considerablemente. Irónicamente, son los competidores nuevos, grandes y pequeños, los que más están sufriendo.

La explicación principal es sencilla: ni siquiera las compañías de tecnología financiera más inteligentes están perturbando fundamentalmente el mercado; en su lugar, solamente están encajando en la arquitectura de pagos existente. Sí, pueden facilitar la vida del consumidor o del comerciante con un procesamiento más rápido de fondo o con interfaces de punto de venta más sencillas. Pero esto no está ocurriendo a costa de Visa y Mastercard, de cuyos “carriles” electrónicos dependen casi todos.

Las grandes compañías de tarjetas podrían parecer listas para la disrupción, ya que facilitan las altas tarifas de “intercambio” que se les cobran a los comerciantes (un promedio del 2% en Estados Unidos). Pero gracias a la propagación de sus operaciones a todos los rincones del mundo, ha sido imposible o económicamente poco atractivo para los competidores potenciales construir nuevos tipos de redes. La gran pregunta, en medio de semejante frenesí de innovación tecnológica financiera, es si eso cambiará. Hay cinco razones para pensar que sí.

La primera es Twitter. En estos momentos podría parecer que Elon Musk está destruyendo la empresa que acaba de comprar por US$44 mil millones. Pero desde los coches eléctricos hasta los cohetes, Musk es el disruptor en jefe que desafía el escepticismo. Como uno de los fundadores originales de PayPal, lleva mucho tiempo intentando revolucionar el mundo de los pagos, y recientemente esbozó planes para convertir Twitter en un motor de pagos.

La segunda es el mundo cripto. La idea de utilizar criptomonedas para facilitar los pagos convencionales puede parecer descabellada, dado el tumulto en el sector provocado por la quiebra del intercambio y fondo de inversión FTX. Pero algunos servicios básicos ya dependen de las criptomonedas. Ripple, que utiliza su propia moneda y la estructura de la cadena de bloques para procesar pagos transfronterizos rápidos y baratos para los clientes de los bancos, está convencida de que esta tecnología es la clave para trastocar los mecanismos establecidos de alto costo.

La tercera razón es Alipay. China es uno de los pocos lugares no conquistados por Visa y Mastercard, y la propia red estatal de tarjetas de crédito del país, UnionPay, está mucho menos desarrollada. Eso le dio a la empresa privada de tecnología financiera Alipay, así como a su rival WeChat, la oportunidad de desarrollar sus propios carriles de pago digital. Sin embargo, dado que las tensiones con China son elevadas a nivel internacional, es probable que las ambiciones de Alipay de expandirse en el extranjero se vean frustradas.

La cuarta razón es Apple. De todas las grandes compañías tecnológicas, Apple es la que parece haber jugado más ambiciosamente con los pagos y las finanzas. Además de su billetera Apple Pay, ofrece una tarjeta de crédito en colaboración con Goldman Sachs y recientemente ha incursionado en el modelo de financiamiento de “compre ahora y pague después”, utilizando su propio balance. Apple no quiere comentar sobre sus planes futuros, pero algunos creen que podría aspirar a un servicio semejante a Alipay.

Y la última razón es JPMorgan. Nunca ha parecido probable que los grandes bancos sean los que perturben a las grandes compañías de tarjetas. Ganan miles de millones de dólares cada año con las tarifas de intercambio. Pero JPMorgan ha desencadenado un enfrentamiento interno al seguir un plan para desarrollar un servicio rival de pago por banco que permita realizar transferencias bancarias fácilmente. Una segunda fase facilitaría los micropagos en el metaverso.

Es posible que se produzca algo o nada de lo anterior. Pero con el enorme auge de los pagos digitales en los últimos años, aumentarán las probabilidades de que ocurra un momento Kodak.

Temas:

Café y Negocios Financial Times Member

Seguí leyendo

Te Puede Interesar

Más noticias de Argentina

Más noticias de España

Más noticias de Estados Unidos