5 de agosto de 2022 12:51 hs

Los precios de los commodities agrícolas se mantendrían altos en el año comercial 2022/2023 y “se espera que posteriormente reanuden su tendencia a la baja a largo plazo”, según el informe Perspectivas Agrícolas 2022-2031 de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) y la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).

FAO y OCDE proyectan que durante la próxima década los precios de los  productos básicos se mantengan prácticamente estables o disminuyan ligeramente en términos reales, ajustados por inflación. Esta canasta incluye los cereales, carnes, oleaginosas y aceites, lácteos y azúcar.

Estas proyecciones son “consistentes con los fundamentos de oferta y demanda esperados para la próxima década”, que tienen en cuenta el crecimiento de la población y los ingresos, así como consideran el aumento de la productividad.

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Tendencias de la carne

El consumo de carne vacuna a nivel mundial crecerá 8% en los próximos 10 años y América Latina es la región que más incrementaría su producción: 11%.

La producción y el consumo aumentarán en 6 millones de toneladas para el año 2031 –de 70 a 76 millones–, impulsadas por el aumento de demanda de China, de acuerdo a las previsiones de FAO y la OCDE.

En China, el segundo mayor consumidor de carne vacuna del mundo en términos absolutos, se prevé que el consumo per cápita aumente un 10% adicional para 2031 después de haber crecido 50% en la última década.

La producción y el consumo aumentarán a un ritmo menor que el crecimiento poblacional, por lo que el consumo per cápita, que ha disminuido desde 2007, se prevé que caiga un 2% para 2031.

Al mismo tiempo, crecerá el consumo de carnes de cerdo y aves.

Asia-Pacífico es la única región donde se prevé que el consumo de carne vacuna per cápita aumente en la próxima década, aunque partiendo de una base baja de 3,67 kilos anuales por persona.

La elección de la carne vacuna disminuirá en la mayoría de los países con alto consumo: en Oceanía bajaría 11,5% –de casi 18 kg anuales a menos de 16 kg–, Argentina (-5%), Canadá (-2%), Brasil (-2%) y Estados Unidos (-4%).

El crecimiento poblacional compensa la disminución por habitante, pero también la población tiende a estabilizarse.

Se espera que la población mundial crezca de 7.800 millones en 2021 a 8.600 millones de personas en 2031, con una tasa de crecimiento anual promedio de 0,9%, una desaceleración en comparación con la tasa anual de 1,1% experimentada durante la última década.

América Latina se consolida como proveedor mundial: uno de cada tres kilos adicionales de carne vacuna procederá de este continente.
“Se espera que Brasil registre, con distancia, el mayor aumento en las exportaciones mundiales de carne hasta 2031, beneficiándose de una situación favorable de tipo de cambio y amplia disponibilidad de cereales forrajeros”, sostiene el informe.

Se prevé que la producción de América del Norte aumente solo 4% y Europa reducirá su producción en 8% durante la próxima década, como consecuencia de la caída del stock ganadero, condicionado por “la reducción de las oportunidades de exportación y los altos costos de las medidas más estrictas de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero”.

El informe proyecta un aumento de la eficiencia expresada en un aumento de peso carcasa, mientras que el stock bovino solo crecerá 3% en la próxima década.

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Emisiones y biocombustibles

La “importante” contribución al cambio climático del sector agrícola-ganadora es señalada en el informe de FAO y OCDE. Las emisiones directas de gases de efecto invernadero del sector agrícola aumentarán 6% y el 90% de ese aumento procederá de emisiones de la ganadería.

Sin embargo, subraya, “las emisiones agrícolas crecerán a un ritmo menor que la producción, gracias a las mejoras en el rendimiento” y el avance de “la adopción a gran escala de procesos y tecnologías de producción climáticamente inteligentes, especialmente en el sector ganadero”.

En algunos casos, se establece, “deben ser introducidas políticas adicionales para garantizar la seguridad alimentaria porque un impuesto al carbono podría tener una influencia negativa mayor en la seguridad alimentaria que el propio cambio climático”.

Piqsels Producción de granos, uno de los alimentos considerados básicos.

Cultivos y lácteos

Las proyecciones de la FAO indican que hasta 2031 el consumo mundial de alimentos aumente 1,4% anual, impulsado principalmente por el crecimiento de la población en países de ingresos medios y bajos.

Durante la próxima década, se prevé que la producción agrícola mundial aumente a un ritmo de 1,1% anual.

La producción de cereales aumentará 12% para 2031, agregando 343 millones de toneladas a los niveles actuales. Casi la mitad de este incremento provendrá del maíz, mientras que el trigo y el arroz representan alrededor del 20% cada uno y los demás cereales el 10% restante.

Para la soja se proyecta un incremento de 1% anual hasta 2031, con las tres cuartas partes de este aumento atribuibles a mejoras en el rendimiento y el resto a la expansión del área cosechada, principalmente por “el aumento de la doble cosecha en América Latina”.
Con 147 millones de toneladas se espera que Brasil sea el mayor productor mundial para 2031 y que junto a Estados Unidos representen dos tercios de la producción mundial y más del 80% de las exportaciones mundiales de la soja.

Otras semillas oleaginosas crecerán menos que en la última década, a un ritmo de 1,2% anual –“principalmente debido al estancamiento de la demanda de aceite de colza como materia prima en la producción europea de biodiesel”–.

En efecto, se espera que el consumo y la producción de biocombustibles aumenten a un ritmo mucho más lento que en décadas anteriores. El comercio mundial disminuirá 12% para 2031. Los precios del etanol y el biodiesel bajarán en 2023 tras el pico histórico de 2021 y se espera que a partir de 2024 los precios nominales permanezcan constantes hasta 2031.

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La producción mundial de leche y productos lácteos está previsto que crezca 1,8% anual durante la próxima década hasta 1.060 millones de toneladas en 2031.

Es un aumento más rápido que el de la mayoría de los demás productos básicos agrícolas principales.

El consumo per cápita aumentará significativamente en los países de ingresos medios y bajos, 2% y 1,5% anual respectivamente, frente a 0,4% anual en los países de ingresos altos.

 

Hambre cero

Las proyecciones de la FAO y OCDE sugieren que a pesar de ciertas mejoras en los ingresos y el acceso a los alimentos, el consumo “no aumentará lo suficiente como para alcanzar el objetivo de Hambre Cero para 2030”.

 

La distorsión queda atrás

Los precios agrícolas en términos reales aumentaron durante 2020 y 2021 debido a la escasez de suministros mundiales y al aumento de los costos de producción, en particular debido a las interrupciones de la cadena de suministro relacionadas con la pandemia de covid-19 que elevaron los precios de la energía y los costos laborales, malas cosechas en importantes países productores y los cambios en la demanda debido a la pandemia.

Se suma a este cóctel la desaceleración del crecimiento económico, así como las incertidumbres de la política comercial.

En 2022 volvieron a dispararse los costos de la energía como consecuencia de la invasión rusa a Ucrania.
En cualquier caso, en un mundo tan convulsionado –desde el clima a la geopolítica– un pronóstico de estabilización es siempre tentativo.

 

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