Centenares de indigentes siguen viviendo en las calles de Montevideo y muchos se niegan a concurrir a los refugios de la ciudad. Rechazan la disciplina, se sienten inseguros con la convivencia y dicen que tienen derecho a no ser obligados.
Prefieren pasar frío
En el refugio “te roban, te pegan y no les importa lo que vos querés”