17 de junio de 2026 5:00 hs

El secretario de Presidencia, Alejandro Sánchez, recibió este martes en Torre Ejecutiva a algunos diputados del MPP previo al ingreso de la Rendición de Cuentas. La reunión fue solicitada por los legisladores que integrarán la comisión de Presupuesto integrada con Hacienda con el fin de coordinar en las vísperas a la presentación del proyecto de ley, que tiene plazo constitucional hasta el 30 de junio para ser introducido al Parlamento por el Poder Ejecutivo.

El diputado Sebastián Valdomir se limitó a declarar a El Observador: “La Rendición de Cuentas es un partido difícil y por eso estamos transpirando la camiseta para reforzar nuestras prioridades”.

Consultado sobre si aparte de las reasignaciones de recursos están procurando que el gobierno ceda para aumentar el gasto, Valdomir prefirió no hacer comentarios.

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Fuentes al tanto de las conversaciones confirmaron al respecto que la bancada está haciendo un “esfuerzo” para que la Rendición de Cuentas no sea de gasto cero –tal como lo establecieron los lineamientos del Ministerio de Economía al resto de los incisos– y que de hecho es “poco probable que lo sea”.

El ministro de Economía, Gabriel Oddone, anunció hace tres semanas a la salida del Consejo de Ministros que el proyecto de ley tendrá cuatro prioridades: la infancia, las políticas de seguridad, las personas en situación de calle y el empleo.

El jerarca confirmó entonces que quedará “inalterado” el compromiso asumido en el Presupuesto el año pasado, lo que implica que no se modifique el perímetro fiscal establecido en esa ley.

Oddone agregó que los aumentos de las transferencias sociales a partir del 2027 –anunciados por el presidente Yamandú Orsi como fruto del diálogo social– demandarán un gasto superior a los US$ 30 millones.

Está previsto que el aumento de las prestaciones sea escalonado en el tiempo y que se comience a partir de 2027 con el quintil más vulnerable de los niños de 0 a 2 años, precisaron las fuentes. El monto destinado a ese fin oscila entre los US$ 35 millones y los US$ 37 millones, según pudo recabar El Observador.

El resultado del diálogo social implica a su vez que se unifiquen todas las transferencias sociales bajo un mismo sistema de pago.

En esa línea, el MPP procura que la inyección de recursos adicionales no sea solamente para lo contenido en el diálogo social sino que se prioricen otras políticas.

Varios dirigentes del Frente Amplio –incluidos ministros del gobierno– han deslizado en los últimos días su intención de que Oddone habilite un mayor espacio fiscal. El propio Orsi había declarado el 26 de mayo que están “peleando” para que en la Rendición de Cuentas haya “unos recursos más”.

Estaba previsto que la semana pasada Orsi convocara al Consejo de Ministros para saldar el debate en el seno del Poder Ejecutivo, pero la instancia quedó postergada y hasta ahora no se ha vuelto a llamar. En Presidencia estiman que la reunión del gabinete quedará para la semana que viene.

Sánchez, en tanto, adelantó a los diputados algunas novedades y “señales” que busca brindar el proyecto de ley y que serán comunicadas por el gobierno en los próximos días.

El Poder Ejecutivo debate además puertas adentro si incluir en la Rendición de Cuentas modificaciones a los beneficios para la compra de autos eléctricos –sobre los que hay diferencias entre el ministro de Economía y sus colegas de Industria y Ambiente– y ya descarta incorporar a ese proyecto la creación del Ministerio de Justicia.

Dirigente del MLN contra el “gasto cero” y crítico con la Ley de Competitividad

El exsenador del MPP y dirigente actual del Ejecutivo del MLN-Tupamaros, Héctor Tajam, escribió en los últimos días una columna en Mate Amargo en la que polemizó con la apuesta de Oddone de enviar una rendición sin aumento del espacio fiscal.

Tajam, que es economista de profesión, citó los lineamientos del MEF a los incisos y refirió al "original planteo" de esa cartera –respecto a promover el rediseño de programas priorizando las políticas de "mayor impacto económico y social"– que "busca esquivar el 'gasto cero'" y que significaría quebrar con una “tradición” dentro del Frente Amplio, donde siempre se encontró un espacio fiscal para nuevos impulsos al gasto público social".

El dirigente sintetizó que “se ha elegido el camino del ajuste fiscal ante una base económica restringida, confiando que de esa manera se puede levantar dicha restricción en un corto plazo, cimentando la confianza de probables inversores extranjeros en un país con equilibrios estables y capacidad de repago de deudas actuales y futuras”.

“Las decisiones sobre el rumbo estratégico del desarrollo nacional se trasladan a expectativas de lucro que no tienen porqué coincidir con las necesidades más urgentes de la sociedad uruguaya. El proyecto de ley de Competitividad y Reducción del Costo de Vida se inscribe también en ese rumbo, casi, casi, en el concepto liberal de menos estado = mayor bienestar”, apuntó el dirigente.

“¿Habrá que convocar a la paciencia y a la espera de que llegue la inversión extranjera? El proceso de extranjerización de la economía uruguaya continúa sin pausas, todos los días nos enteramos de alguna expropiación por el estilo. Pero si los mismos problemas siguen vigentes, ‘¿quién la soportaría toda sin protesta?’ como cantan Los Olimareños (...)”, continuó.

Tajam recordó que la apuesta del programa del Frente Amplio por una Estrategia Nacional de Desarrollo conlleva “retomar la planificación estratégica por parte del Estado sobre la base de las actuales empresas públicas y otros instrumentos que puedan crearse”. En esa línea, concluyó: “Entre esos otros instrumentos seguro cabe la inversión extranjera, pero con propósitos que no sean divergentes con los objetivos finales de la Liberación Nacional y el Socialismo”.

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