Pruebas masivas ofrecen esperanzas de dominar la pandemia
Los gobiernos deben buscar nuevas tecnologías de diagnóstico
Los gobiernos deben buscar nuevas tecnologías de diagnóstico
Durante meses, se ha considerado que las únicas curas contra la amenaza de la pandemia de coronavirus son una vacuna o un tratamiento eficaz. Pero hay otra forma en que se puede, quizás no eliminar totalmente, pero sí, al menos, dominar el Covid-19: las pruebas masivas. Las peregrinaciones del gobierno en cuanto a las pruebas, especialmente en las dos grandes economías con los historiales más pobres en cuanto a gestión de la pandemia — Gran Bretaña y EEUU — les han dado una imagen irregular. Sin embargo, conforme se acerca el invierno en el hemisferio norte, y con un aumento de los casos de coronavirus en el Reino Unido y en otros lugares, los gobiernos de todo el mundo deberían hacer todo lo posible no sólo para expandir los programas existentes, sino también para adoptar y desarrollar nuevas tecnologías de diagnóstico.
Los países que han mantenido las infecciones en niveles muy bajos posiblemente puedan depender de cantidades de pruebas relativamente limitadas con un vigoroso seguimiento de contactos. En el caso de países en los que se produjo una transmisión comunitaria generalizada, las pruebas masivas no serán suficientes por sí solas. Pero tienen un papel crucial en la adopción de medidas — confinamientos locales o restricciones en sectores específicos — necesarias para evitar que los aumentos en los casos de coronavirus se conviertan en brotes a gran escala, y evitar los dañinos cierres nacionales. Cuanto más generalizadas sean las pruebas, más granulares serán los datos que arrojen y más precisas pueden ser las medidas específicas.
Después de un comienzo vacilante, el Reino Unido ha aumentado la capacidad de prueba a 370,000 por día, pero aun así está realizando muchas menos. La semana pasada se confirmó que las pruebas se estaban racionando en algunas partes del país debido a la escasez, y a algunas personas se les dijo — absurdamente — que tendrían que conducir cientos de millas para realizarse el diagnóstico. Las pruebas se están concentrando en los "puntos álgidos" de la infección, dicen las autoridades. Pero los médicos dicen que con esto se corre el riesgo de no detectar el comienzo de los repuntes en otros lugares. En EEUU, los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades han rebajado recientemente las directrices, por lo que ahora sólo se evalúan quienes presentan síntomas.
Dado que el virus lo pueden transmitir las personas infectadas antes de que se sientan enfermas o aquellas que no han mostrado síntomas, sólo las pruebas de detección frecuentes y masivas son adecuadamente eficaces. Pero las llamadas pruebas de PCR (por las siglas en inglés de Reacción en Cadena de la Polimerasa) existentes requieren reactivos químicos y máquinas especializadas, lo cual limita la capacidad y aumenta los costos. Hay formas de realizar más pruebas con la capacidad existente para pruebas PCR, incluyendo la "agrupación" de varias muestras para analizarlas juntas y, si se detecta alguna positiva, identificarlas mediante un proceso de eliminación. Deben intensificarse dichos esfuerzos.
Sin embargo, al menos media docena de compañías están trabajando en pruebas de saliva autoadministradas y baratas utilizando tiras de papel que muestran un marcador si se detecta el virus, similares a una prueba de embarazo. El inconveniente es que son menos sensibles que las pruebas de PCR de referencia, y sólo arrojan un resultado positivo para quizás el 85 por ciento de las personas infectadas. Los reguladores a menudo aprueban sólo las pruebas más sensibles para una enfermedad. Sin embargo, un creciente conjunto de opiniones médicas sugiere que el volumen y la frecuencia que los autoexámenes económicos compensarían con creces, en general, la mayor cantidad de falsos resultados positivos o negativos. Tras un indicador de prueba de saliva positivo podría realizarse una prueba de PCR, y las personas se aislarían si esta última confirma el resultado.
Ampliar dichas pruebas para permitir que poblaciones enteras se autoexaminen, digamos, una vez a la semana aún costaría miles de millones de dólares, pero sería más barato que el costo de los confinamientos a gran escala. Los empleadores podrían estar dispuestos a financiar o financiar parcialmente las pruebas de los empleados o, si procede, de sus clientes. En el tema de las pruebas de coronavirus, lo mejor no debería ser enemigo de lo bueno si las pruebas "buenas" pueden producirse y administrarse en masa y de forma barata. Seguir este camino ofrece la mejor esperanza — a falta de una vacuna — de regresar a algún punto que se parezca más a la vida normal.