18 de diciembre de 2013 17:57 hs

El hobbit, la desolacion de Smaug

La crítica, y buena parte del público, estuvo de acuerdo en que El hobbit, un viaje inesperado, fue un producto soporífero. Las casi tres horas de la primera parte de la trilogía de El Hobbit eran poco menos que insoportables. Por eso es que esa misma crítica celebró la llegada de El hobbit, la desolación de Smaug como un soplo de aire fresco. También dura casi tres horas, pero están hechas de minutos mucho más ágiles, huidizos.

La llegada de la película a los cines uruguayos es un estreno tecnológico, ya que es la primera vez que se emitirá en Uruguay una película en 3D de Imagen de Alta Frecuencia (High Frame Rate 3D o HFR 3D, en inglés). Se trata de una cinta de 48 cuadros por segundo, en lugar de los 24 cuadros por segundo tradicionales.

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Si bien los efectos y los cientos de millones de dólares gastados en ellos tienen su importancia en este filme de aventuras, lo fundamental es que el guión funciona mucho mejor que en la primera precuela.

La acción es trepidante y está muy bien sazonada con personajes convincentes e historias de vida que le dan una dimensión humana a una fábula que siempre corre el riesgo de embriagarse de inverosimilitud.

Vuelve Légolas (Orlando Bloom), uno de los elfos protagonistas de El señor de los anillos, aunque su presencia se puede justificar dentro del universo de JRR Tolkien. Lo que realmente sorprende es la aparición de un personaje femenino relevante, algo que a Tolkien nunca se le hubiera ocurrido. La novedad es Tauriel, una elfa interpretada con convicción por Evangeline Lily, quien no se cansa de declarar que es una fanática de las fábulas de Tolkien.

Martin Freeman, por su parte, encara con solvencia al protagonista Bilbo, quien junto a Gandalf (Ian McKellen) debe ayudar a los enanos a recuperar el reino de Erebor de las garras del dragón Smaug.

La película logra recrear esa atmósfera de magia hipnótica que tienen los libros de Tolkien y que tuvo acaso la primera entrega de El señor de los anillos, dirigida también por el neocelandés Jackson.

En cuanto a esta trilogía de precuelas, se espera su último capítulo para diciembre del año que viene. Será, de no aparecer alguna gran idea de producción, el final de un mundo que parece pensado para el cine. Por lo pronto, La desolación de Smaug es el deleite del espectador.

La increíble historia de Walter Mitty

La historia es un clásico de la cultura estadounidense. Se trata de un relato de James Thurber, escrito en 1939, en el que un tipo común, de vida anodina, se escapa de su existencia banal por un pasadizo secreto de su imaginación.

El hecho de que ese modelo de concisión literaria haya perdurado, se debe en buena parte a que el anhelo de escaparse de uno, ser algo más que uno mismo, tiene algo de universal.

La fábula había tenido una versión cinematográfica en 1947, protagonizada por Dany Kaye, y ahora llega la versión dirigida y protagonizada por Ben Stiller, una película de US$ 90 millones, basada en un relato de 2.000 palabras.

El resultado es atendible, el ritmo narrativo se sostiene y la actuación de Stiller, y sobre todo de Kristen Wiig, son convencidas y convincentes.

En la carrera de Stiller como director (El chico del cable, Zoolander, Una película de guerra) ha habido muchos aciertos, aunque ésta es una apuesta más arriesgada.

Útltimo viaje a Las Vegas

Toda la gracia de la película está en su elenco: Robert De Niro, Morgan Freeman, Michael Douglas y Kevin Kline saben cómo hacerlo. Son personalidades del cine que llevan su encanto a donde haya una cámara, aunque el guión no los defienda.

No hay una historia que provoque la mínima curiosidad de anticipar ni tampoco ninguna situación que sea capaz de conmover, pero hay cuatro actores capaces de hacerse querer a pesar de los pesares.

Los cuatro interpretan a un grupo de amigos de la infancia que se vuelven a reunir en Las Vegas para una despedida de soltero, encarnan a sus estereotipados personajes con una gracia digna de mejor causa, como esos músicos ejecutan una melodía por millonésima vez y hacen que parezca fresca. Además de los chistes malos y viejos, cada personaje se relaciona con los demás mediante ocurrencias como tirarlo a la piscina (primero Douglas a De Niro, después De Niro a Douglas), bailan, se ríen, beben.

Cada uno tiene su historia perfectamente delineada, los personajes se complementan y los conflictos son tenues (descubren que ya no manda el Rat Pack (Sinatra y compañía) sino que ahora es el Cirque du Soleil, pero igual se las ingenian para conquistar Las Vegas con ayuda de la complicidad de los espectadores.

En la mira

Dos policías de la ciudad de Los Angeles, Jake Gyllenhaal y Michael Peña, patrullan las calles más complicadas y arriesgan sus vidas de forma cotidiana. Son socios y amigos y el destino los enfrenta a una fuerza criminal superior a sus fuerzas. Escrita y dirigida por David Ayer, la película mantiene la tensión.

Frozen, una aventura congelada

La intrépida Anna emprende un viaje junto con el alpinista extremo Kristoff Jonathan y su leal reno Sven para hallar a su hermana Elsa, cuyos fríos poderes han atrapado al reino Arendelle en un invierno eterno. En una carrera por salvar el reino de la destrucción, Anna y Kristoff se toparán con muchos peligros.

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