En las próximas horas, y como ocurre todo los meses desde que se comenzó a utilizar el mecanismo basado en el Precio Paridad de Importación (PPI), el Poder Ejecutivo deberá resolver cuáles serán los precios máximos de los combustibles que regirán desde el próximo sábado 1° de julio en las estaciones de servicio.
En junio las tarifas de la nafta tuvieron una baja de $ 2 por litro, aun cuando la regla del PPI marcaba que ese producto debía subir. Esto se compensó con un descenso de $ 4 en el precio del gasoil que fue de menor magnitud a lo que indicaban la regla.
Datos adelantados
¿Qué pasó el último mes fuera de fronteras? Los precios internacionales en la costa del Golfo de México en EEUU no mostraron grandes sobresaltos. Esa es la referencia que toma la Unidad Reguladora de Servicios de Energía y Agua (Ursea), para elaborar el informe que luego el Poder Ejecutivo utiliza como insumo para decidir.
A esto se suman las proyecciones financieras de Ancap, y otros indicadores de la coyuntura económica que también suelen ponderarse a la hora del análisis tarifario, por ejemplo, el impacto de la sequía en la actividad y la evolución de la inflación.
En la medición que va entre el 26 de mayo y el 25 de junio, el valor medio para el símil de la nafta uruguaya se encareció $ 0,115, y pasó de $ 24,926 a $ 25,041 (+0,46%) respecto al promedio mensual anterior, según datos procesados por El Observador en base a valores de la Administración de Información de Energía (EIA) de EEUU.
Para la nafta Súper 95, la más consumida en el país, la Ursea toma el precio internacional promedio de dos tipos de gasolinas: CBOB Regular 87 y CBOB Premium 93.
En el caso gasoil, la actualización más aproximada posible a lo que indicaría el PPI muestra que el precio promedio del litro subió apenas $ 0,021, y pasó de $ 23,711 a $ 23,732 (+0,08%) en la comparación mensual. Este combustible tiene como referencia el precio del Ultra Low Sulfur Diesel (ULSD 62).
Las cifras manejadas en esta nota son solo una aproximación a lo ocurrido en el mercado internacional, y tienen por objetivo conocer la tendencia de las últimas semanas. Para ello se toman en cuenta dos variables principales: la dinámica diaria de los precios en dólares en EEUU, y el valor del tipo de cambio en Uruguay.
Tras la última decisión tarifaria del Poder Ejecutivo que rigió este mes, el ingreso de Ancap por litro de nafta Súper 95 tenía un desfasaje de $ 3,89 respecto al último PPI. En tanto, los ingresos por cada litro de gasoil estaban $ 3,99 por encima del PPI.
Menos espalda de Ancap
Un elemento que sobresale este año es la parada de mantenimiento que tendrá la refinería de La Teja, programada inicialmente entre setiembre y diciembre. En ese tiempo el ente deberá importar unos 800.000 metros cúbicos de combustibles para sustituir la falta de producción propia, y perderá el margen de refinación (unos US$ 180 millones que no ingresarán a la caja).
Los altos márgenes de refinación fueron los que en 2022 dieron aire, y permitieron que durante gran parte del año pasado y de 2021 el precio de venta al público estuviera por debajo de lo que decía el PPI, según las autoridades.
Asimismo, tras registrar valores históricamente altos en 2022, esos márgenes de refinación han comenzado a disminuir. Los números a mayo mostraron que el margen del gasoil estaba en niveles normales de prepandemia (unos US$ 22 por barril), mientras que la gasolina tenía márgenes que todavía se consideran amplios (alrededor de US$ 27 por barril).
Ancap
“Hoy la espalda de Ancap en cuanto a los márgenes de refinación está acotada básicamente a la gasolina”, afirmó el presidente de Ancap, Alejandro Stipanicic semanas atrás en un taller con periodistas del que participó El Observador.
La importación de productos también supone una necesidad financiera adicional. Esto porque la compra de refinados importados se financia a 30 días de plazo, a diferencia de las compras que se realizan a proveedores de crudo y que se financian habitualmente a 90 días de plazo.
La empresa tomará financiamiento por hasta US$ 300 millones para poder hacer frente a las necesidades de capital de trabajo proyectadas, como adelantó en mayo esta nota de El Observador.