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14 de enero 2012 - 19:47hs

Las golfistas se sacaron la espina que tenían desde hace ya cinco años con este clásico del verano. “Era lo que nos faltaba y lo queríamos ganar”, dijo Quesada a El Observador explicando que realmente era algo pendiente que ambas tenían como compañeras.

“Con Lula (Villar Urquiza) pasamos por todas las instancias en los cinco años que hace que jugamos esta copa. Terminamos segundas en la categoría de 0 a 9, después la ganamos, luego salimos segundas en Scratch y ganar en esta categoría era lo que nos faltaba”, aseguró Quesada.

Si bien el mejor juego de ambas estuvo en los primeros de los 36 hoyos disputados en la modalidad best ball, el triunfo lo sellaron recién al final, en el tercer día, tras haber conseguido seis golpes de ventaja sobre la siempre amenazante dupla conformadas por sus compatriotas Lorena Rappaport y Claudia Perelmuter.

Quesada y Villar Urquiza finalizaron con 213 golpes (69+72+72) y sus escoltas con 219 (70+71+78). Ambas parejas se cayeron un poco en el tercer día de juego, pero la mayor concentración y confianza de Quesada y Villar Urquiza inclinó la balanza en su favor.

Las ganadoras sintieron que el primer día jugaron muy bien y que eso les permitió tomar confianza y dejar atrás viejos fantasmas de otras ediciones de la Copa Vigil. “El primer día realmente jugamos muy bien, especialmente lo que fue la vuelta, ya que nosotros salimos por el hoyo 10. Hicimos tres birdies y un gross muy bueno de 69”, dijo Quesada.

En otras oportunidades han tenido un arranque similar, pero luego no han podido cerrar el torneo de la mejor forma.

“Otros años nos pasaba que jugábamos bien los primeros dos días, nos metíamos en la conversación y después, en el final, nos caíamos un poquito. Esta vez también tuvimos mejor arranque; sin embargo, llegamos al tercer día muy concentradas y con gran confianza de alcanzar el objetivo”, indicó.

Combinadas

El primer día tomaron ventaja de un golpe, que al término del segundo recorrido se desvaneció y arrancaron el tercer día empatadas con la pareja de Rappaport y Perelmuter. Allí debieron mantener la confianza y la concentración, algo que ocurrió gracias a que siempre una estaba en positivo para solucionar cualquier caída de su compañera.

“Lo fundamental fue que estuvimos muy bien combinadas. Cuando una se caía siempre estaba la otra en alza para sacar el partido adelante. Creo que ahí estuvo el secreto”, manifestó Quesada.

Esta jugadora argentina es una gran conocedora del Cantegril Country Club, donde juega todo el verano, alternando con el campo de La Barra. Es una de las que llegan al principal balneario del Río de la Plata y cumple casi religiosamente con el calendario veraniego.

Luego de ganar la Vigil prometió tomarse un merecido descanso, pero para recargar las pilas y estar de nuevo en la cancha para la Copa Rolex el próximo fin de semana y luego ser parte de otra de las grandes fiestas del golf de la temporada: la Copa de Oro, que se juega simultáneamente con las copas Río de la Plata y General Artigas.

“Los tres días de la Copa Aníbal Vigil lo que tiene es que desgasta un poco, porque son tres días de estar muy concentrada, tratando de tener la confianza en lo más alto”, expresó la golfista.

Agregó que con Villar Urquiza están disfrutando de su triunfo, pero que ya el próximo fin de semana es momento de defender el título del año pasado logrado en la Copa Rolex.

Caballeros

En la rama masculina, los uruguayos Agustín Tarigo y Juan Álvarez buscan consagrarse luego de tener un buen arranque en el torneo.

Los 66 golpes de los primeros 18 hoyos permitieron que finalizaran la primera jornada liderando las acciones, pero deberán confirmar su poderío ante otras excelente duplas que dan batalla en busca de la copa.

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