Reflexiones liberales > REFLEXIONES LIBERALES/ RICARDO PEIRANO

Reguemos la plantita

No se avizora que el "interés general" pueda justificar la restricción de la libertad de elegir mutualista por la cual uno paga su impuesto

Tiempo de lectura: -'

07 de enero de 2018 a las 05:00

La libertad es una planta fuerte –nace de lo más profundo de la naturaleza humana– pero está sometida cotidianamente a fuertes vientos, a la sequedad, a las patadas de niños que corretean por las calles, al escupitajo de quienes nada entienden de ella y la desprecian porque empodera a la gente y les permite vivir según sus propias decisiones y no según las que tome el mandamás de turno. En fin, está expuesta al excesivo sol y a las grandes tormentas. A la ignorancia y al desprecio.

Por eso, en las sociedades democráticas que son ante todo republicanas, donde el poder está repartido, donde el Legislativo no aprueba las leyes que se le antoja sino que está sometido a control constitucional, donde la Justicia es independiente y no hace lo que indica el "Maduro" de turno, donde no hay "asambleas constituyentes" que se dedican a legislar, a liberar presos políticos, a tomar medidas de administración, es preciso que todos cuidemos la planta de la libertad. No sea que el día menos pensado se seque y nos deje a todos los ciudadanos al arbitrio de lo que quieren hacer los gobernantes de turno aunque hayan sido elegidos por voto popular y en elecciones libres. Ejemplos en América Latina sobran.

Por ello genera preocupación la decisión del Ministerio de Salud Pública sobre las restricciones –que se añaden a otras restricciones anteriores– para que los ciudadanos que pagan sus impuestos –Fonasa entre otros– puedan cambiar de mutualista cuando les venga en gana. Se eliminó la posibilidad tradicional de salir del "corralito mutual" en el mes de febrero, con el ridículo argumento de que se quiere evitar el lucro en el traspaso de afiliados –¿no habría más bien que hablar de "clientes"?– y acabar con la estafa del año 2017 que culminó con 30 personas procesadas y 700 afiliados caídos por haber recibido $ 500 para cambiar de mutualista. ¡Qué hecho tan grave! Por 700 afiliados –clientes!– se cercena uno de los pocos momentos de libertad de cambio Reguemos la plantita de mutualista. Pero no: nuestro Estado benefactor siempre deja una puerta abierta. Usted podrá cambiar de mutualista si presenta una declaración jurada en la que se den alguna de estas tres condiciones: 1) problemas de atención en su actual mutualista; 2) cambio de domicilio del afiliado y 3) motivos económicos para afiliarse a ASSE (o sea, pasar de una mutualista privada al Estado.

La Junta Nacional de Salud evaluará su "declaración jurada" y resolverá en un plazo promedio de 30 días. Y si la Junasa llega a constatar que usted mintió (y se cambió de mutualista, por ejemplo, porque le gusta más la atención de otra pero no lo dijo porque con ello no conseguiría el cambio), entonces será severamente penalizado. Nadie dice que pasa si usted acredita "problemas de atención" y la Junasa le dice que no al cambio. Vaya a saber como lo atienden cuando vuelva a la mutualista de la que quiso irse. Yo, por las dudas, le sugiero que no trate de cambiar. Aguántese donde está: más vale malo por conocido que bueno por conocer, dice el refrán.

Que exista el famoso "corralito mutual" ya es algo incomprensible. Que ahora suspendan el período de pases que anualmente se otorgaba, raya en lo absurdo. Y que para cambiar de mutualista haya que decir, mediante declaración jurada, que a uno lo tratan mal donde está, supera todos los límites. Pero claro: la libertad del cliente (perdón, afiliado en la jerga del MSP) a nadie le importa. O a muy pocos, entre los que se cuenta el prestigioso profesor Martín Risso que sostiene que este decreto es inconstitucional porque viola el artículo 7 de la Constitución que dice que "los habitantes de la República tienen derecho a ser protegidos en el goce de su vida, honor, libertad, seguridad, trabajo y propiedad. Nadie puede ser privado de estos derechos sino conforme a las leyes que se establecieren por razones de interés general".

No se avizora qué "interés general" en este caso puede justificar la restricción del derecho a la libertad de elegir mutualista por la cual uno paga su impuesto. Si hubo un delito, lo que hay que hacer es perseguirlo y eventualmente estar atentos para que no se repita. Esa es la tarea del Estado y no la andar coartando libertades.

Artigas proponía en sus famosas Instrucciones del Año XIII que era preciso "promover la libertad civil y religiosa en toda su extensión imaginable". No sería mala cosa que el superior gobierno se inspirara con mayor frecuencia en el pensamiento del Jefe de los Orientales. Porque hoy, la única manera segura de cambiar de mutualista, es cambiando de domicilio.

REPORTAR ERROR

Comentarios

Contenido exclusivo de

Sé parte, pasá de informarte a formar tu opinión.

Cargando...