Con Joe Biden o Donald Trump en la Presidencia, no habrá para Uruguay un cambio importante desde el punto de vista de las relaciones comerciales con la principal economía mundial. Pero habrá mucho que hacer si se busca tratar de levantar el comercio con el país del norte.
En ello concuerdan los analistas consultados por El Observador, quienes afirman que ni América Latina ni Uruguay son una prioridad para EEUU y que el presidente estadounidense –sea quien sea– tendrá su mira en los asuntos internos y en una escena internacional más amplia, en función de sus intereses prevalentes que están bastante lejos de esta región.
La preocupación radica más bien en que EEUU no está negociando tratados de libre comercio (TLC), lo que perjudica a Uruguay. Durante el gobierno de Trump los TLC casi no fueron firmados y EEUU los está dejando de lado, al igual que lo hacen otras potencias mundiales; la lógica y los instrumentos del comercio internacional están cambiando.
Se puede considerar que los TLC son instrumentos más republicanos que demócratas. Tuvieron su auge en los años 90 y en los 2000, pero hoy en día el tablero está cambiando en la mesa internacional. Al respecto, Gonzalo Oleggini, magister y consultor en negocios internacionales, señaló que Uruguay está fuera de timing. “Uruguay no firmó acuerdos comerciales y por eso estamos pagando aranceles más altos que otros países. Estamos desfasados y es difícil revertir eso, porque cada vez hay más complicaciones de acceso a los mercados, más proteccionismo y el mundo –no solo EEUU– es más hostil para cerrar acuerdos con ventajas arancelarias”, afirmó.
Eso significa que aunque Joe Biden está más volcado al multilateralismo que Trump, es difícil que esa carta sea tomada. Eso es preocupante para un país pequeño como Uruguay, que necesita de un mundo más abierto.
La globalización, que comenzó en los 80 y se fue profundizando, ahora denota fatiga y los países están renegociando en un contexto de multilaterismo trancado, que depende mucho de la OMC.
Oleggini explicó su posición sobre por qué se llegó a este punto: “Uruguay no negoció en su momento porque le faltó decisión, también le faltó decisión al Mercosur, el Mercosur en los últimos 20 años no ha firmado ningún acuerdo relevante, mientras que los competidores sí lo han hecho”.
Ignacio Bartesaghi, analista en temas internacionales y decano de la facultad de Ciencias Empresariales de la Universidad Católica, puso el foco en que el gobierno de Lacalle Pou apoyó al candidato de Trump en el BID, que el canciller Francisco Bustillo se reunió con el secretario de Estado, Mike Pompeo, hace apenas unos días y que ambos países tienen coincidencias en la visión hemisférica. En teoría todo eso podría diluirse. Sin embargo, señaló que un cambio de presidencia con Biden, tampoco le debería generar problemas a Uruguay. “No cambiará mucho el panorama”, declaró a radio Sarandí.
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El excanciller Didier Opertti señaló a El Observador que, más allá de los cambios de gobierno, EEUU es pragmático y coincidió en que las relaciones comerciales no se modificarán sustancialmente, al estar establecidas por intereses nacionales, cadenas de producción y valor. “El cambio político no cambiará la mirada de EEUU a Uruguay”, reafirmó.
Cabe recordar que EEUU fue el primer destino comercial de Uruguay en 2005 y continúa siendo un jugador importante, aunque sin mayor crecimiento como comprador de bienes uruguayos en los últimos años, mientras que sí crecieron las exportaciones a otros países sobre todo a China por mayores ventas de carne vacuna, soja y celulosa.
¿Qué pasó en la era Obama y en la presidencia de Trump?
En la era Obama (2009-2017) las exportaciones de Uruguay a EEUU se vieron favorecidas al pasar de US$ 181 millones a US$ 627 millones en 2015, con una pequeña baja a US$ 502 millones en 2016, según la Cámara de Comercio Uruguay-EEUU. Es decir, durante ese gobierno demócrata en EEUU, las exportaciones uruguayas duplicaron. En aquel entonces, se pensó que el hecho de que Obama estuviera enfocado en megaacuerdos comerciales, debilitaría las negociaciones bilaterales con Uruguay. Pero no fue así, ya que se firmó un acuerdo en materia de exportaciones de cítricos importante (EEUU pasó a ser el principal destino de cítricos uruguayos en 2015, según Uruguay XXI), y el ingreso de la carne ovina sin hueso.
Durante el gobierno de Trump (2017-2020), gran defensor del proteccionismo, las exportaciones de Uruguay a EEUU igual siguieron creciendo levemente, llegaron a su pico máximo con US$ 609 millones en 2018 y luego bajaron a los US$ 448 millones en 2019. En lo que va de 2020 (enero-octubre), las ventas a este destino se recuperaron (+20%) con exportaciones por US$ 453 millones y fue el tercer mercado por detrás de China y Brasil.
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Lo cierto es que, ahora, sean republicanos o demócratas, las cartas están echadas para un mundo más cerrado y el camino es más cuesta arriba para Uruguay en materia comercial.
Proyecciones
Si EEUU llegara a negociar un TLC con Brasil (el gran jugador de la región), a Uruguay le convendría “subirse a ese tren”, pero esa opción no está planteada, según Bartesaghi. “No creo que avanzar rápidamente con EEUU en la profundización de la relación comercial está a la vuelta de la esquina”, señaló. Oleggini planteó que la solución para Uruguay pasaría por firmar los mismos acuerdos que firmaron otros países hace 15 o 20 años , pero a esta altura “es una “utopía”. A su entender, la alternativa pasa por un cambio en el esquema de la matriz productiva, en la que Uruguay ofrezca productos y servicios de alto valor agregado, alejados del sistema arancelario.
Puso énfasis en que las economías más atadas a los commodities, como la uruguaya con productos agroalimentarios, son las que encontrarán más problemas en el mercado internacional –EEUU incluido–, por lo que conviene complementar la oferta exportable con software, turismo (cuando la pandemia pase), logística, servicios profesionales y educativos. “Hay que digitalizar más la economía de Uruguay, porque es la que tiene menos barreras comerciales, y aún cuando haya barreras, el alto valor que generan estos productos terminan bajando el impacto”, planteó.
Gran parte de las dificultades para aumentar las exportaciones a EEUU radica en la complejidad para ingresar a ese mercado, porque Uruguay paga más aranceles que otros países, para muchos de los cuales rigen tasas casi cero.
Sobre Argentina, se espera que busque un relacionamiento menos tenso con EEUU, lo podría estar facilitado por la presidencia de Biden, por su capacidad de negociación y experiencia con el congreso estadounidense. Esto podría tener un efecto positivo de contexto para Uruguay.